Guiar o no guiar…

El Dr. Tam Llewellyn del Reino Unido, nos ayuda con los sutiles puntos del adecuado empleo de EFT (o de hecho, de cualquier forma de terapia). Los clientes reaccionan pobremente cuando queremos “forzar una nueva perspectiva en ellos”. Sin embargo, reaccionan bastante bien cuando suavemente traemos estas nuevas ideas a su atención y hábilmente las movemos en direcciones saludables. Las útiles ideas de Tam deberían ayudar a cualquier estudiante dedicado.
Por el Dr. Tam Llewellyn

Introducción

En este corto artículo vamos a considerar los métodos que un terapeuta debería usar para fomentar cambios cognitivos en el cliente para alentarlos a cambiar su visión de la vida sin guiarlos a una visión preconcebida de la vida que podría ser el modo del terapeuta.

Es imposible llevar una sesión de terapia sin guiar a un cliente (después de todo ellos vienen a nosotros por ayuda y consejo), pero también es bastante equivocado guiar a un cliente a una forma particular de entender la vida, que parece ser la que nosotros apoyamos o tenemos por verdadera. De esta manera, al principio de cada nueva relación cliente/terapeuta nos enfrentamos con un difícil dilema, y tenemos que tomar la estrecha línea entre ayudar a nuestros clientes con sugerencias útiles por un lado sin guiarlos a lo largo de un sendero que vemos como el “correcto”, por el otro. En este artículo yo discuto algunas formas en que esto puede ser llevado a cabo.

Aprecio Positivo

La clave para este dilema es el aprecio incondicional positivo por cada cliente.

Debemos suministrar un clima en el cual el cliente se siente seguro y libre para proceder por cualquier camino por muy distinto que este sea del nuestro. Mientras esto sucede debemos estar deseosos de ofrecer al cliente puntos de vista alternativos que son diferentes desde ambas perspectivas, la mantenida por el cliente y la nuestra. Podemos ofrecer puntos de vista diferentes y a veces opuestos para que el cliente pueda comparar, sin que se sientan presionados a aceptarlas. Esto puede ser difícil, ya que el cliente se encuentra en una situación de dependencia y puede sentir la necesidad de acceder. El acento debe ponerse en “ofrecer” más que en “forzar”.

No es fructífero ofrecer puntos de vista muy diferentes a los ya existentes en la escritura sobre las paredes del cliente, ya que estos serán simplemente rechazados como “no verdaderos”, y muchos crean una barrera de desconfianza entre el cliente y el terapeuta. Más bien es necesario un cuidadoso encuadre previo para permitir al cliente por lo menos, hacer una evaluación de los puntos de vista que no concuerdan con las escrituras en sus paredes. De nuevo se debe poner cuidado en que el encuadre previo sólo presenta el punto de vista alternativo en una forma que puede ser considerado, no de una forma en que se convierta en una “verdad” a ser escrita incondicionalmente en las paredes del cliente.

Este pre-encuadre puede ser presentado de varias formas, pero en todos los casos el terapeuta debe tener cuidado en evitar guiar a los clientes a perspectivas que son propias del terapeuta. Las nuevas perspectivas deben ser ofrecidas y no presentadas.

Humor

El método más simple para ofrecer una perspectiva diferente es a través del humor. Aunque este método es obvio y simple, puede estar llena de dificultades. Debe recordarse que al hacer esto el terapeuta está intentando reírse de las verdades evidentes más preciadas del cliente. Al usar este método para fomentar los cambios cognitivos el terapeuta debe estar siempre atento a la forma en que el cliente está reaccionando. No tiene sentido burlarse de la integridad de Tony Blair (ni del presidente Bush) si el cliente es un ferviente partidario- eso simplemente alineará al cliente. Para producir un cambio cognitivo a través del humor debe ser presentado en la forma más gentil posible, pasito a pasito, llevando al cliente contigo durante todo el proceso y permitiéndole seguir el humor a lo largo del camino en el que él se siente divertido.

El terapeuta debe parecer estar riéndose con el cliente- no de él. Una vez que el cliente siente que estás burlándote de él o de sus creencias, has perdido el juego y probablemente el cliente y tú nunca tendrán éxito en ningún re-encuadre. Simplemente habrás enfatizado la brecha entre el diálogo interno del cliente y el terapeuta- esto no es un buen resultado. El humor puede ser el método más efectivo para fomentar los cambios cognitivos, pero debe ser manejado con cuidado y compasión.

Reductio ad absurdum

Cercanamente aliados al humor está la “reducción al absurdo”. En este caso una perspectiva es tomada y aplicada sin crítica a otras situaciones como una verdad absoluta. (Por ejemplo: me equivoqué al traspasar los limites de mi madre cuando era niño, porque nací con una completa comprensión de los hábitos sociales y sólo tenía tres años con una completa comprensión de la moralidad moderna). Aquí hay que hacer la misma advertencia, ya que el terapeuta debe cuidar de permitir que el cliente sienta que están ridiculizando sus creencias acerca de la situación. Más bien es el cliente quien debe darse cuenta de que su perspectiva actual es insostenible - al menos en algunas situaciones. No es el terapeuta quien debe guiar a esto, sino que el cliente debe averiguarlo por sí mismo con sólo la más ligera solicitud del terapeuta.

Cuestionando las preguntas

Sumado al humor, en algunos casos, se pueden usar preguntas más serias para fomentar los cambios cognitivos. Debe haber serias preguntas de cuestionamiento, pero no deben desafiar directamente la perspectiva del cliente. Más bien deberían ser preguntas abiertas, permitiendo al cliente llegar a su propia conclusión sobre la validez de su perspectiva actual, o por lo menos, llegar a la conclusión de que pueden estar “abiertos a la posibilidad” de que otras perspectivas son posibles. Algunas preguntas abiertas útiles son:

“¿Qué cosas buenas pueden salir de esto?”
“¿Por qué actuaste de esa forma?”
“¿Qué ventaja viene de esta situación?”
“¿Cuál sería la contrapartida de este problema?”

La principal pregunta a ser evitada es la de la siguiente forma:

“Seguramente ésta no es la mejor forma de ver esto” o
“Otra forma de considerar esto sería de más utilidad”

Preguntas de este último tipo simplemente molestarán al cliente y lo llevan a defender su posición original - ésta no es la forma de fomentar el cambio.

Guiar

No es fácil fomentar un cambio cognitivo en un cliente sin algo de guía, y de hecho es el guiar a asumir que un cambio cognitivo es necesario. Sin embargo un cliente ha escogido venir a un terapeuta por ayuda, y esto debe sugerir que se ha dado algún permiso, por lo menos implícitamente, para cierto grado de guía. El arte está en guiar un camino, tan suavemente, como para no llevar al cliente al más profundo de sus estrechos puntos de vista, mientras el terapeuta mantiene sus afianzados puntos de vista fuera.

Lo que debe ser evitado es el llevar fuertemente al cliente hacia la perspectiva del terapeuta, y lo que se necesita es una guía suave al ofrecer al cliente opciones a considerar, las cuales pueden llevar a una mejor situación sin importar la postura del terapeuta respecto a esas opiniones.

Conclusiones

Espero dar en este artículo algunas ideas útiles sobre como engendrar un cambio cognitivo. Sin embargo, si también he alertado al lector sobre las dificultades al fomentar semejante cambio, y las trampas que deben ser evitadas al hacerlo, estaré más que complacida. Acuérdense de tener aprecio incondicional positivo hacia sus clientes, y solo conducirlos a donde ellos necesitan ir (¡no a donde nosotros pensamos que deben ir!)

Dr. Tam Llewellyn-Edwards

Traducido por Elisa García Gómez

InEnglish.gif