Cuando el cliente no está dispuesto a hablar de su problema


A veces algunos clientes son tan sensibles (o reservados) con respecto a un problema emocional que se rehúsan a hablar de él. Esto constituye un gran escollo para la terapia convencional, pero con frecuencia puede ser manejado como un asunto de rutina con EFT. A pesar de que para el Terapeuta de EFT es mejor conocer todos los detalles, si esto no se puede lograr, igualmente puede hacerse mucho.

Esto fue lo que sucedió con Rachel Pernak y su clienta. Observen cómo Rachel aplicó EFT mientras su clienta repasaba su problema dentro de la privacidad de su propia mente.
Por Rachel Pernak

Me gustaría compartir una experiencia que tuve con una clienta la semana pasada.

A pesar de que durante mi formación se me ha dicho constantemente que EFT no tiene por qué ser una terapia de conversación, yo admito que tenía cierto escepticismo a este respecto ¡hasta la semana pasada!

Atendí a una señora que vino recomendada por una clienta anterior de EFT. Esta señora vino a mí y parecía muy nerviosa e insegura y en cuanto se sentó, me informó que no quería hablar sobre ninguna de las razones por las que venía a verme para tratarse con EFT, pero que su amiga había insistido en lo bueno que EFT había sido para ella, así que la señora decidió venir para ver si yo también la podía ayudar a ella. Yo pensé: “¡Oh, Dios mío, bueno, acá viene el momento en que mi confianza en EFT realmente o se afirma o se quiebra!”

De todas maneras, yo le dije a la señora que ella no tenía por qué informarme sobre ninguna de las razones por las que ella había venido a verme, sino que pensara en una situación reciente en la cual ella sintió una emoción – podía ser de alguien que la hubiera molestado, de estar soportando una espera que la hubiera desgastado, etc. Podía ser cualquier situación y entonces ella dijo que podía pensar en algo, pero que no quería hablar de ello, de manera que trabajamos sobre “aunque esta situación me molesta”.

Inicialmente, el sentimiento estaba en un 8, pero después de una vuelta, bajó a 3 ¡y después a 0!! Mientras trabajábamos sobre esto, mi clienta se empezó a poner muy emotiva, entonces hicimos la Técnica de Trauma sin Lágrimas y la situación mejoró. Mi clienta dijo que a pesar de que no quería hablar de la situación, ella sí podía decir que se sentía frustrada sobre algo, pero no podía cambiarlo. Así que trabajamos sobre la frustración: “Aunque me siento frustrada por esta situación…”. Comenzó en un 10, después de una vuelta bajó a 8 y mi clienta experimentó sensaciones de presión en su estómago. Así que continuamos trabajando sobre la frustración y después que se bajó a 0, trabajamos sobre la sensación de su estómago.

Bueno, para acortar la historia (¡demasiado tarde!, ¿no?) mi clienta tuvo un cambio importante y terminó la sesión contándome que sus sentimientos sobre la situación habían cambiado completamente. Dijo que ahora sentía que a pesar de que todavía no podía – o casi no podía – aceptar la situación, ella sí podía aceptar que no podía aceptarla, en vez de estar reprochándose por no poder aceptar todo el problema (fuera lo que fuera).

Esta única sesión me probó cuán sorprendente es EFT, verdaderamente. Mucha gente no quiere revivir una situación y esa es la razón por la cual no recurren a los terapeutas. La belleza de EFT, como lo veo ahora, es el hecho real de que no tenemos que reflotar constantemente un sentimiento, una situación o una experiencia desagradable para poder curarnos, avanzar y liberarnos de eso.

Sólo quería compartir esto con ustedes y con todos los que se pregunten si EFT verdaderamente funciona sin hablar… pues sí lo hace.

Feliz tapping,
Rachel Pernak

Traducido por Dalila Milicúa

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