EFT y el poder del re-encuadre

Tania Prince del Reino Unido nos da sus ideas acerca del avanzado tema del re-encuadre. El re-encuadre se refiere a la ayuda que se le presta al cliente para que pueda ver las cosas de diferente manera, y resulta de gran ayuda en los casos difíciles. He incorporado este concepto durante años y consistentemente encuentro que los re-encuadres “encajan” mucho mejor con el cliente si se formulan mientras se hace tapping.

Tania prepara el escenario para nosotros mediante sus comentarios iniciales y posteriormente nos presenta tres ejemplos ilustrativos.
Por Tania Prince

“No existe nada bueno ni malo, sólo el pensamiento hace que lo sea”.
Hamlet, Shakespeare

Nunca han sido dichas palabras más verdaderas, creamos nuestros significados a partir de las experiencias que tenemos en la vida. Nada es bueno ni malo hasta que decidimos que es bueno o malo. Dado que creamos nuestro propio significado, también tenemos la habilidad de re-crear tal significado hacia uno que mejore la calidad de nuestra vida.

El re-encuadre es una herramienta increíblemente efectiva que los terapeutas pueden utilizar para ayudar al cliente a cambiar su manera de pensar acerca de sus problemas. Es el arte de ayudar lingüísticamente al cliente a cambiar el significado que le dan a sus experiencias, hacia un significado más conducente a la salud y el bienestar, y a vivir la vida que desean vivir.

El re-encuadre puede hacerse sin EFT. De hecho, es usado comúnmente en la PNL (Programación Neuro-lingüística) en el contexto de la conversación. Sin embargo, en mi opinión la combinación del re-encuadre con EFT hace que éste se asiente mucho mejor.

Los beneficios de usar el re-encuadre

Hay grandes beneficios al incorporar el re-encuadre dentro de la práctica de EFT. Estos incluyen el incremento en la flexibilidad que, por supuesto, incrementa la tasa de éxito obtenido con los pacientes. Otro gran beneficio de usar re-encuadres es que puede hacer que la sesión parezca muy relajada e informal, porque elimina la rigidez de los enfoques más mecánicos de EFT, tales como persiguiendo el dolor, etcétera. Al cliente puede de hecho parecerle que se encuentra sosteniendo una conversación amigable con su terapeuta, mientras que al hacer tapping casualmente, en realidad se está dando una poderosa terapia, dado que las percepciones/ cogniciones del cliente están siendo sutilmente influenciadas en dirección del objetivo.

El arte de re-encuadrar

Definitivamente se necesita arte para plantear re-encuadres efectivos. El terapeuta necesita tener empatía con su cliente, así como estar calibrado hacia la sutil comunicación que el cliente constantemente le está dando.

El re-encuadre nunca debe confundirse con guiar al cliente. Guiar es empujar al cliente a adquirir un nuevo sistema de creencias, mientras que re-encuadrar es mucho más sutil en su presentación y es respetuoso con el cliente. No se fuerza al cliente para aceptar los re-encuadres, éste puede elegir aceptarlos o no. Y si esto se lleva a cabo correctamente, no dañará la empatía.

En mi experiencia, los mejores re-encuadres son aquellos que simplemente ocurren en el momento, de manera espontánea, sin que el terapeuta conscientemente decida qué decir de antemano. Dado que el terapeuta ha tenido una experiencia de vida diferente, y por ende, un sistema de creencias diferente, etcétera, que el cliente, resulta muy natural que cuando el cliente le dice su historia, el terapeuta tenga una perspectiva diferente acerca de ésta, que el cliente. Esto facilita el re-encuadre para el terapeuta.

Pasos para el uso de re-encuadres

• Desarrolle empatía con el cliente
• Sintonícese hacia el lenguaje corporal y el tono del cliente (muchos practicantes de EFT tienen esta habilidad de manera natural y simplemente la llaman intuición)
• Pregunte acerca del contenido del problema: el contenido es esencial para efectuar el re-encuadre

El re-encuadre básico

Hace algunos años trabajé con un cliente que padecía esquizofrenia. Cuando el cliente me contó su historia, habló de un evento en el cual había reído al asistir a un funeral. El cliente interpretó su conducta dándole el significado de que él era una “mala persona”.

Conforme contó su historia, yo me pregunté: “¿Qué más podría significar esta conducta?” Los pensamientos que surgieron fueron: inocente como un niño, ingenuo, desconoce los convencionalismos sociales. Cuando hice el re-encuadre planteándole esto, se creó un cambio dentro de sí, mismo que le ayudó a ver su conducta bajo una luz diferente, una que lo apoyaba como persona de una manera mucho más positiva.

Aún cuando hay muchas formas diferentes de re-encuadrar, los siguientes son algunos de los re-encuadres que he utilizado en mi práctica. Algunos de los ejemplos contienen muchas palabras, mientras que otros tal vez sólo una.

Ejemplo 1: re-encuadrando al nivel de la identidad

Este es un re-encuadre que usé con una clienta que había padecido ataques de pánico por más de diecinueve años, de hecho, desde la edad de alrededor de 6 años. Ella expresaba la idea de ser débil tempranamente dentro del proceso terapéutico. Esta es una idea común para alguien que ha tenido infinidad de experiencias en su vida en las cuales se han sentido extremadamente nerviosa. Esto se convierte en su identidad. Cuando se les pide describir QUIÉNES son, instantáneamente revisan sus experiencias de vida y evalúan quienes son a partir del significado que le dieron a tales experiencias. En este caso, la clienta había decidido que era una persona débil debido a que se llenaba de pánico todo el tiempo.

Después de que hicimos algo de trabajo con los ataques de pánico, haciendo tapping con eventos específicos, empezando con el más temprano que pudiera recordar, tomamos como foco la creencia: “Soy débil”.

Para establecer el re-encuadre, le dije a la clienta una metáfora, una historia de mi pasado que subrayaba lo que quería que hiciera. La historia inicial se contó mientras se hacía tapping en el punto de kárate y de una forma conversacional. En este punto ya había establecido excelente empatía con la clienta.

Mientras hacía tapping en el punto de kárate dije: “En realidad no importa lo que suceda en la vida, es el significado que le das al evento lo que importa. Por ejemplo, cuando yo estaba en el negocio de la farándula, manejaba a casa después de un evento, un domingo por la tarde por la vía M6 en plena luz del día, con mis dos colegas dentro del auto, cuando dos autos se acercaron y trataron de forzarme hacia la cuneta. Tenían radios y trabajaban en conjunto. Así que era una situación potencialmente negativa, pero sabes qué, yo no la veo así (pausa, determinando si la cliente me está siguiendo) porque yo fui más rápida y más lista que ellos y los dejé atrás.

Y por dicho evento, sé que en una situación potencialmente estresante, soy serenamente fría y pienso con rapidez. Así que, de alguna forma, algo realmente positivo resultó de eso porque si no hubiera pasado, tal vez yo no sabría eso acerca de mí. Y yo no sé, pero si tú pensaras acerca de esa experiencia y si hubiera algunas enseñanzas positivas a obtener acerca de ti, ¿cuáles crees que serían?”

La clienta escuchó lo que yo había dicho y lo procesó por un momento antes de contestar: “Soy una persona fuerte, porque podría haberme ido después de 5 minutos dado que me sentía tan mal, pero me quedé durante 90 minutos”.

Existen varios puntos acerca de este tipo de re-encuadre que lo hacen altamente efectivo:

Punto 1. No le ofrecí la idea de que ella era “fuerte”, aún cuando ciertamente eso era lo que yo estaba pensando. Permití que la clienta llegara a sus propias conclusiones. Después de que ella concluyó que era “fuerte”, yo meramente estuve de acuerdo con ella, confirmando así la conclusión a la que había llegado y por tanto, reforzándola. Dado que la idea surgió de la clienta, ella no va a rechazarla.

Punto 2. El re-encuadre que hice aquí fue simplemente sugerir la posibilidad de que había algo en dicha experiencia que le permitía aprender algo positivo acerca de su identidad, una experiencia acerca de la cual previamente sólo había podido pensar en términos negativos. Al usar la palabra “si”, yo estoy dándole la vuelta a la resistencia hacia la idea que estoy presentando.

Punto 3. Los niveles neurológicos son un modelo de terapia desarrollado por Robert Dilts, un reconocido entrenador de PNL que ha escrito muchos libros sobre PNL. En este modelo él cita los diferentes niveles hacia los cuales se puede dirigir una intervención terapéutica. Entre más alto se llega en el modelo, más profundo es el efecto. La identidad está en la parte más alta del modelo, por ende, al cambiar el concepto que la persona tiene de sí hacia uno que las apoya, se dará lugar a un poderoso cambio en muchas otras áreas de su vida. De manera interesante, no mucho después de haber tenido lugar este re-encuadre, la clienta empezó a escalar por una pared de práctica en un lugar de esparcimiento, aún cuando el pánico no había sido eliminado todavía, ya que la terapia todavía continúa.

Ejemplo 2: yo debí ser capaz de manejar esto

Otro re-encuadre que utilizo de vez en cuando es aquél que maneja la idea citada con frecuencia por los clientes que han experimentado años de ataques de pánico:

“Yo debí ser capaz de manejar esto”.

La forma en que hago esto es simplemente dándole forma haciendo unas cuantas preguntas mientras hago tapping en el punto de kárate.

La primera pregunta que le formulé a la clienta fue: “Has consultado al médico acerca de los ataques de pánico, ¿te han ayudado a resolverlos?” Y entonces espero y permito a la clienta procesar lo que le he planteado.

“No”. En este punto la clienta con frecuencia está curiosa acerca de hacia donde la estás guiando con las preguntas. La curiosidad es un muy buen estado para promover el aprendizaje.

Entonces continúo: “Está bien, y has consultado a un psicólogo/ consejero acerca de este problema también, ¿y ellos fueron capaces de resolverlo? Nuevamente espero y le permito procesar lo que acabo de decir.

“No”.

“Umm… (poniéndome en un estado pensativo) y a pesar de eso ¿tú piensas que DEBERÍAS resolverlo?”

Con frecuencia en este punto, la clienta empieza a sonreír, dado que empieza a ver su problema desde una nueva perspectiva.

Frecuentemente llevo esto un paso más allá: “Así que esperas resolverlo cuando aún aquéllos quienes han estudiado terapia toda su vida no pueden”. Generalmente hago esto con cierta diversión, porque conforme la clienta se percata de la verdad de lo que he dicho, también puede ver la parte divertida del asunto. De hecho, en este punto no resulta raro que diga: “No había pensado acerca de eso en esta forma antes”.

Esta es una prueba firme de que la clienta está pensando acerca del problema en una forma nueva.

A manera de seguimiento digo: “Nadie te da un manual acerca de CÓMO manejar los ataques de pánico al nacer”. Conforme estoy diciendo todo esto observo las reacciones de la clienta hacia lo que digo para asegurarme de que el re-encuadre efectivamente le ha ayudado a cambiar la idea: “Yo DEBERÍA haber….”

Viendo los niveles neurológicos de la terapia de Robert Dilts nuevamente, resulta fácil ver cómo es que funciona este re-encuadre. Cambia el problema que es acerca de ellos, en el nivel de su identidad, hacia uno que se refiere a su falta de conocimiento, en otras palabras, no sabían CÓMO. Así el re-encuadre cambia el problema de ser un defecto de carácter a simplemente desconocer cierta información.

Ejemplo 3: Re-encuadre de una sola palabra

No todos los re-encuadres tienen que ser tan elaborados o contener tantas palabras como los mencionados antes; a veces la inclusión de una simple palabra es todo lo que se requiere.

El siguiente es un ejemplo de uno de los re-encuadres más simples que he usado. Fue usado en un caso en el que trabajaba con una clienta que presentaba una fobia dental. La había llevado hacia atrás a revisar dos eventos en este punto de la sesión, habiendo ocurrido ambos cuando ella había estado en la silla del dentista por largo rato y había experimentado dolor e incomodidad extremos, y había tenido que permanecer en dicha silla por largo tiempo mientras el trabajo dental se realizaba. En el primero y más temprano evento, ella se describió pensando: “Voy a morir”. Yo usaba exageración extrema en las frases recordatorias. Así que cuando empecé a trabajar con el segundo evento, entre otras cosas, dije: “Voy a morir… de nuevo”.

Bueno, en la mayoría de las vidas de las personas, solamente mueren una vez, así que al decir “de nuevo”, sutilmente estoy señalando que sobrevivieron la primera vez.

Aprendiendo más acerca del arte de re-encuadrar

Como en muchas habilidades, la práctica hace la perfección. Entre más experiencia obtengan usando los re-encuadres, mejores serán. Sin embargo, yo recomendaría ampliamente leer el libro de Robert Dilt de título Sleight of Mouth (Pericia de la Boca). Este libro cubre múltiples maneras de re-encuadrar y es un excelente recurso para aquellos quienes verdaderamente deseen dominar este arte.

Tania A Prince

Traducido por Ana Paula Aguirre Hall - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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