Una impresionante búsqueda de los asuntos de raíz – Formular las preguntas adecuadas

Ha sido un placer leer el detallado viaje de Helen Bressler por los múltiples aspectos de su cliente. Os recomiendo que lo estudiéis con detalle, pues permite adquirir una mayor percepción.
Por Helen Bressler

Hace años que empleo EFT con clientes y los resultados me inspiran en todo momento. También soy consciente de que la rapidez y la profundidad de la “sanación” pueden reflejar la capacidad del profesional de captar las pistas, identificar los distintos aspectos y saber qué, cuándo y cómo preguntar. Naturalmente, dominar estas habilidades es fruto de la práctica y aumenta de forma exponencial al desarrollar la intuición.

En este artículo, se presenta un ejemplo de cómo sacar a la luz un aspecto “encubierto”. Se identifican las pistas, se explicitan distintos aspectos y se anotan las preguntas formuladas.

La clienta en cuestión me llamó hace poco en medio de una situación devastadora desde el punto de vista emocional; estaba anonadada, pues su marido le había comentado que se estaba planteando poner fin a su matrimonio. Como es natural, esta noticia había dejado a Amanda (he cambiado el nombre por razones de confidencialidad) anonadada. La sesión de EFT que mantuvimos duró más de dos horas y resulta imposible detallar los múltiples aspectos que se trataron, por lo que he decidido emplear un ejemplo que resultó especialmente revelador y, por lo tanto, de gran ayuda para Amanda.

Durante la sesión, Amanda empezó a hablar muy rápido (pista). Desde el punto de vista cognitivo estaba “por todas partes” (pista), por lo que se mezclaban muchas emociones / pensamientos (aspectos) y sentimientos (aspectos). Literalmente, saltaba rápidamente de una emoción, sentimiento o pensamiento a otro (aspectos) y pasaba de reaccionar frente a una situación a analizarla (pista / aspectos). En este punto, le pregunté “¿Qué es lo peor que podría suceder?”

Aunque se trata de una pregunta sencilla, la he incluido en mis sesiones en varias ocasiones. Lo hago por dos motivos:

1. Casi siempre salen a la luz recuerdos o emociones “cortocircuitados” (es decir, los que presentan una carga que pone de manifiesto una interrupción de la energía).

2. Al hacer frente a la “peor situación posible” y neutralizar todas las cargas energéticas interrumpidas, a menudo se genera una sensación de poder, lo que resulta de especial ayuda para aquellas personas que tienen que enfrentarse a cambios y desafíos en su vida.

En el caso de Amanda, la respuesta a dicha pregunta era la siguiente: “Que se marche, no ser lo bastante buena para él”. Su respuesta incluía más de dos aspectos, lo que dio lugar a que formulara la pregunta siguiente: “¿Por qué sientes que no eres lo bastante buena para él?”

Amanda respondió que sencillamente no le merecía (demasiado general), lo que me llevó a formular la pregunta de forma algo distinta: “Amanda, ¿qué te hace pensar que no le mereces?”

Su respuesta fue un aluvión de situaciones centradas en la comunicación. Para abordar cada aspecto por separado, le pregunté: “¿Qué es lo que dificulta tanto la comunicación con Dan (pseudónimo)? Amanda: “Me siento incómoda cuando intento entablar una conversación con él, pero no sé por qué”. Ajá: dos aspectos distintos salían a la luz. A continuación, empleamos la siguiente frase de preparación, frotando el punto de dolor:

Aunque me resulta incómodo entablar una conversación con Dan...
Frase recordatoria: “Esta incomodidad”.

Hicimos tapping en los puntos, incluidos los puntos gama. También hay que destacar que la secuencia varió a medida que la intuición tomaba el mando. También nos centramos más en determinados puntos que resultaron “clave” para Amanda en esa sesión. Seguidamente, empleamos la siguiente frase de preparación:

Aunque no tengo ni idea de por qué nuestras conversaciones son tan incómodas. Frase recordatoria: “No tengo ni idea”.

El nivel de intensidad de Amanda se había reducido lo suficiente para continuar (entre 1 y 3). En este punto, sentí que debía profundizar más en la incomodidad acerca de la conversación, para sacar a la luz más aspectos. Le pregunté a Amanda lo siguiente: “¿Cómo te sientes respecto a tus conversaciones con Dan?”. Ella respondió: “Siento miedo”. Yo: “Explica por qué sientes miedo” (una nueva pregunta)”.

Amanda: “Porque a veces siento que como entablar una conversación con él puede resultar incómodo, sencillamente no me apetece hacerlo”. Ajá.

Al principio empleamos la palabra “miedo”, pero al seguir preguntándole surgieron más aspectos (ya habíamos reducido la “incomodidad”, así que el hecho de que “no le apeteciera hacerlo” resultaba clave).

Para clarificar el problema, le pregunté a Amanda si le daba miedo no tener una conversación con Dan (pregunta). Contestó que no. Le pregunté cómo se sentía por no querer comunicarse con su marido (pregunta). Su respuesta resultó reveladora para ambas: “culpable” (su nivel de intensidad en este caso era “superior a 10 en una escala del 0 al 10”). Probamos primero la siguiente frase de preparación:

Aunque me siento culpable...

Sin embargo, durante el tapping se hizo evidente que teníamos que volver a empezar; su voz era algo plana (pista), así que supe que no habíamos dado con el aspecto adecuado. Y había una diferencia entre conseguir algún resultado o ninguno y conseguir resultados realmente eficaces, que pudieran perdurar en el tiempo.

Le pregunté si se sentía culpable o bien era culpable (pregunta). Su silencio momentáneo y la tensión indicaban que se trataba, en realidad, de esto último. Intuitivamente, supe que el nivel de intensidad era extremadamente elevado (un 9 o un 10). Empleamos la frase de preparación siguiente:

Aunque soy totalmente culpable por no querer conversar con Dan...

Añadí “y me perdono completamente…” al final de la tercera ronda de preparación. Sin quererlo, había puesto énfasis en la frase de preparación, y Amanda siguió mis pasos. Hicimos tapping en los puntos mencionados anteriormente durante unas tres o cuatro rondas. La intensidad se disparó un momento y luego cayó con rapidez.

Le pregunté a Amanda cómo se sentía. Exclamó que estaba desconcertada por la revelación de que era ella la que no quería hablar con Dan. Pero, al haberlo visto, sabía que era totalmente cierto; no quería comunicarse con él.

Para aligerar la culpa de Amanda, le pregunté si merecía estar con Dan. Su respuesta fue afirmativa. También le pregunté si era lo bastante buena para estar con él. De nuevo, su respuesta fue afirmativa.

Seguimos adelante, abordando los problemas relacionados con el hecho de no querer hablar con Dan, además de otros aspectos que afloraron durante la sesión. Al final de la sesión, Amanda parecía segura, llena de poder, y había llegado a una conclusión decisiva respecto a cómo manejar la situación en la práctica. Su situación actual no había variado; manifestó que veía la situación con claridad y sentía capaz de manejar lo que viniera.

Durante la sesión con Amanda, se hizo evidente que la culpa se había recubierto de capas de baja autoestima, de sentir que no era lo bastante buena para Dan, ni le merecía. Pero al aflorar su culpabilidad, desaparecieron estos problemas y se convirtieron en una “ligera capa” bajo la que se escondía la culpa. Tras abordar la culpa que sentía Amanda, el miedo a que Dan la abandonara volvió a escena. Amanda manifestó que este sentimiento también había remitido por completo.

Con demasiada frecuencia, la culpabilidad nos aflige tanto, o a nuestro ego, que de manera inconsciente la recubrimos de capas de una telaraña de emociones. Por lo tanto, estas emociones a menudo sirven para justificar que sintamos no valer o ser merecedores, y nos creamos una imagen de nosotros mismos basada en una baja autoestima. En el ejemplo anterior, EFT permitió eliminar de manera eficaz los bloqueos de estos trucos del inconsciente y llegar a la raíz del problema – la culpa.

He aquí la belleza de EFT. Tiene tanto sentido, “va tan a la esencia” de la interrupción del flujo de energía que cuando se aplica con maestría puede arrancar de raíz y derribar “hasta los árboles más gruesos y escondidos”.

Para terminar, me gustaría decir que EFT siempre me inspira. El estudio y repaso del manual y los recursos de EFT resultan decisivos para alcanzar la maestría, por lo que animo a todos los que estén realmente interesados a que empleen los recursos disponibles y que practiquen, practiquen y practiquen. Presenciar cómo crece mi maestría me da una lección de humildad y me inspira a ir más allá. Como afirma Gary “Cambiemos el mundo”.

Helen P Bressler, BSc

Traducido por Eva Llobet Martí

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