¿Cómo podemos evaluar la efectividad del tapping?

A veces no basta la clásica Escala Subjetiva de Malestar, y Alberto Suárez nos da unas sugerencias para estar en sintonía con nuestro consultante para saber cómo va progresando.
Por Alberto Suárez

Cuando estamos aplicando EFT a alguien e incluso a nosotros mismos, es crucial poder evaluar la efectividad del mismo para saber si vamos por la ruta correcta hacia el tema raíz o si por el contrario, nos hemos perdido en un laberinto.

Para realizar la evaluación disponemos del método establecido por Gary Craig consistente en pedirle a la persona que establezca un puntaje en función de la intensidad que experimente. No obstante, esto no siempre nos asegura una información fiable y las razones pueden ser varias. Una de ellas, es que tal vez la persona esté muy desconectada de sus emociones –podríamos decir que está acorazada y “siente” con la razón- y ello le dificulte el contactarse con lo que experimenta. Otra, es que puede tender a “deflectar” –en términos gestálticos, trivializar o hacer algo para disminuir la intensidad del sentimiento- y echarse a reir aún cuando esté refiriéndose a un tema doloroso. En cualquiera de esos casos, la información que nos brindará puede inducirnos a tomar un camino equivocado.

Algo muy efectivo que podemos hacer es guiarnos por lo obvio, o sea lo que observamos en su lenguaje no verbal y al respecto considero claves la aparición de algunos de los siguientes síntomas:

• Cambios en su respiración. Si al hacer tapping sobre lo que nos presentó como “el” problema su respiración se mantiene incambiada en ritmo y profundidad, es una clara señal de que lo que estamos tratando no tiene carga emocional. Si en cambio hemos dado con un aspecto importante, su respiración se bloqueará o se acelerará.

• Cambios en su tono de voz. El mantenimiento de un tono monocorde es signo de que no hay ninguna emoción implicada. Si su tono se vuelve entrecortado, más alto, más bajo, más grave o agudo, significa que hemos tocado algo importante.

• Cambios en sus gestos bucales. En tanto estemos trabajando sobre algo inconducente, sus labios no mostrarán ningún cambio. Si notamos que comienzan a variar de forma y a formar rictus, ahí tendremos una indicación de que un sentimiento está moviéndose.

• Cambios en la expresión de sus ojos. Cuando notamos que sus ojos se cubren de lágrimas y más allá de lo que la persona exprese con palabras, podemos estar seguros de que nos hemos topado con una distorsión energética importante.

Y no se trata de que la persona quiera conscientemente ocultarnos la verdad de su problema, sino de que intenta mantenerse dentro de su “zona de seguridad”, un vivir ignorando, escondiendo u “olvidando” las experiencias cuyo dolor se le presentan como difíciles de soportar. Y por supuesto que es importantísimo que procedamos con toda nuestra capacidad de Amor, paciencia, comprensión y compasión para ir llevándola gradualmente y con el menor sufrimiento posible hacia el enfrentamiento con su verdad.

Alberto Suárez