Usos singulares de EFT durante la cirugía

Hola a todos,

En esta encantadora historia, un nuevo EFeTero se ayuda a sí mismo, al cirujano y a una enfermera aprensiva.


Por Timothy J. Hayes, D.Psic.

Soy psicólogo clínico con más de treinta y un años de experiencia, y practico varias formas de terapia. Me inicié en EFT hace sólo tres meses, por uno de mis pacientes adolescentes, que afirmó: “mi abuelo me dijo que puedo conseguir estas cosas gratis en Internet, y no necesito un psicólogo viejo y tonto.” Me dijo que la página web era www.eftuniverse.com y la miré esa misma tarde.

Cuando el paciente volvió la semana siguiente, le respondí que la afirmación de su abuelo era correcta. Desde entonces, he compartido esta técnica con los pacientes que se han interesado, e incluso les he dado fotocopias de la sección del manual sobre la Receta Básica, para apoyar lo que hemos practicado en la consulta.

Hace dos noches, tropecé y me caí y se me rompió un dedo del pie. La visita al servicio de Urgencias en mitad de la noche, confirmó que la lesión era grave y que necesitaría el tratamiento de un cirujano ortopédico.

Después de una noche muy incómoda, en la que dormí poco, me puse en contacto con el cirujano ortopédico y me dio cita para ayer por la tarde. Cuando llegué a su consulta, evaluó rápidamente la situación y sugirió realizar la intervención quirúrgica allí mismo, inmediatamente. Estuve de acuerdo, así que me inyectó anestesia en el pie y empezó a preparar el instrumental para la operación.

Mientras trataba de relajarme antes de la cirugía, me di cuenta de que me estaba poniendo ansioso y con sensación de náusea en el estómago. Cerré los ojos y empecé a hacer tapping con la Receta Básica, con la afirmación "Aunque estoy dolorido y nervioso, me amo y me acepto completa y profundamente.” De vez en cuando, mientras hacía tapping, me pareció conveniente cambiar la afirmación a "Aunque estoy dolorido y nervioso, me perdono y me acepto completa y profundamente.”

Sentí cómo las náuseas se desvanecían casi instantáneamente y me mantuve haciendo tapping, repitiendo varias veces la Receta Básica, mientras el cirujano y su enfermera preparaban la intervención.

Poco después de iniciar la operación, el cirujano le dijo a la enfermera que si necesitaba hacerlo, podía salir de la consulta y que la llamaría cuando la necesitara. Al oírlo, abrí los ojos y miré alrededor, hasta ver a la enfermera, que estaba de pie detrás de mí, sin mirar la operación y blanca como una hoja de papel.

Me puse en modo de terapeuta y le dije que parecía muy incómoda y que podría sentirse mucho mejor si me seguía y empezaba a hacer tapping. Trató de convencerme de que no estaba incómoda, pero el cirujano la corrigió y me explicó que era la primera vez que le asistía en una intervención quirúrgica, porque la enfermera habitual estaba ausente por licencia de maternidad desde ese mismo día.

Seguí mostrándole a la enfermera cómo hacer tapping, y mientras ella lo hacía yo sencillamente repetía la afirmación por ella: "Aunque estoy nerviosa, me amo y me acepto completa y profundamente." Después de sólo un ciclo completo de la Receta Básica, la enfermera parecía más relajada, afirmó sentirse mucho mejor, aunque desconcertada por el motivo, y se mantuvo el resto del tiempo en la intervención quirúrgica, de hecho observando y ayudando al cirujano.

Cuando terminó el trabajo, el cirujano quedó tan impresionado por mi compostura y por el cambio en la capacidad de la enfermera para ayudarle en la cirugía, que empezó a decir que me haría un descuento en sus honorarios, por lo mucho que les había ayudado durante la operación.

Yo estaba asombrado por todo el proceso. Me quedé sorprendido por lo tranquilo y concentrado que estaba después de hacer tapping para el dolor y la náusea. También me sorprendió la transformación que observé en la enfermera. Ella pasó de no ser capaz de ver la operación, a poder prestar una asistencia activa en la cirugía.

El resto de la historia es que ayer estuve haciendo tapping en varias ocasiones durante la tarde y noche para disminuir mi dolor y ansiedad. Mientras me siento aquí a escribir este resumen, hace sólo 23 horas desde la intervención en que el cirujano tuvo que quitar media pulgada de hueso de mi dedo del pie y alargar dos tendones, y no he tomado ningún medicamento para el dolor salvo una dosis de ibuprofeno sin receta.

Gracias por leerme. ¡Feliz y saludable tapping!
Atentamente,
Timothy J. Hayes, Psy.D.
Psicólogo clínico colegiado.

Traducido por Manuel Escalona

InEnglish.gif