He aquí algunas experiencias de EFT. Todos los nombres se han cambiando para guardar la confidencialidad de los pacientes.

1-      7 Dic. 2011          “Sosiego”

María de 31 años viene a la consulta por tensión en el cuello y dorsales media-altas. Suelo contactar con una parte del cuerpo del paciente, en su caso el pecho, a ver si contactamos con lo que pasa en este momento de su vida. Después de unas cuantas rondas de EFT, estábamos (o estaba) algo perdidos, así que le pregunte por un color. Me respondió que el rojo. Le pregunté qué significaba el rojo y me respondió calma y calidez. Y que estaba a su derecha y que ella miraba de frente. Me resultó interesante, así que le pregunté por qué necesitaba calma y calidez en su vida actual. Me respondió que había tensión en su familia y que había decidido cuidar de su hermano pequeño llevándoselo a su casa. Sentía el derecho y/o obligación de hacerlo. Después de unas cuantas rondas, se relajo y conseguimos relacionar o identificar la silla roja por la imagen de su abuela (fallecida), que le aportaba calma y calidez, por lo poco que recordaba de ella. Así que seguimos la sesión contactando con la abuela. Le aconsejó sobre el asunto que le preocupaba. Tuvo como un despertar y de repente nada era tan importante ni tan trágico, simplemente era lo que deseaba hacer.

2-      14 Dic. 2011       “Negación”

Raúl de 50 años viene a la consulta por un problema estomacal. Le pregunté sobre un acontecimiento reciente y me dijo que tres días atrás su mujer le había encomendado limpiar y ordenar la cocina, cosa que no hizo. Y que se sentía mal porque le había mentido, contándole el por qué no lo había hecho. Sentía rabia y algo de cobardía, cosas que en unas cuantas rondas había solucionado. Pero seguía con sus molestias de estómago. Al indagar algo más se dio cuenta de que no era capaz de decir “no” a nada ni nadie y cómo buscaba siempre una excusa para no realizar una tarea que no le gustaba. Su estómago como una luz roja se lo hacía saber. Decidí trabajar con la imaginiería y la luz sanadora. Curiosamente no encontró que tuviera nada en su estómago pero sí en sus intestinos. Estaban obstruidos, oscuros de desechos y emociones negativas. Se dio cuenta del tiempo que llevaba actuando de esa manera y que se daría el tiempo necesario para responder ante una tarea encomendada, por si le apetecía realizarla o no. Sintió un gran alivio al sentir esta luz amorosa y está agradecido por la experiencia.

3-      16 Dic. 2011       “Luto”

Juan de 30 años viene a la consulta por un problema en los abdominales. Tuvo unos días atrás un sustillo porque le salió parte de la musculatura abdominal hacia afuera al realizar un trabajo abdominal en el gimnasio. Por el tono que me lo estuvo contando, sospechaba que había algo más profundo detrás de esto. Así que empecé escuchando sus tejidos y después le estuve preguntando por qué quería conseguir unos buenos abdominales. Me dijo que contraía la musculatura abdominal para no expulsar o retener todos los gases que tenía dentro.

Después de indagar un poco, me dijo que en parte contrae los abdominales para poder lucirlos cuando pasea por la playa. Aunque había una parte de él que no entendía por qué lo hacía, otra parte se resistía en sacarlo a flote (la pérdida de su mejor amigo Pepe en un accidente de moto hacía 2 años y medio). Pepe era, según sus palabras, un modelo de hombre esbelto, musculoso y atractivo. Sin necesidad de ir al gimnasio por ello. Simplemente era así. Juan quería parecerse al él de alguna manera (aunque fuera físicamente). Al fallecer su amigo estuvo apoyando a la familia de Pepe haciéndose el valiente y tragando toda la carga de esta responsabilidad.

Hice lo de la reimpronta matricial en dos ocasiones, primero observándose paseando por la playa (donde se dio cuenta que quería parecerse a Pepe) y la otra cuando le hice observarse el día del funeral y cómo lo estaba llevando. La postura era de dolor un poco encorvado con los abdominales muy contraídos. Me confesó que pensaba en él a todas horas; en el coche, en el gimnasio y en su cama (a pesar de estar con su novia). Me pareció que no había concluido el duelo así que le propuse que imaginase en un futuro próximo que dejara marchar a Pepe para que pudiese dejar este plano, y que él pudiera seguir su camino sin el apoyo moral o espiritual constante de su amigo. Me contestó que ojala fuera posible cuanto antes (estaba desando que lo dijera), así que le propuse que tal si lo hacemos ahora mismo. Así se hizo y pudo entender que al no dejarle marchar se machacaba físicamente para recuperar a través de su aspecto físico a su buen amigo. La sesión duro hora y media y sus abdominales se relajaron por completo.

4-      16 Dic. 2011       “Maternidad”

Eva de 33 años viene a la consulta por un dolor dorsal entre la 2ª y 3ª costilla y con reflejo muscular doloroso en su brazo derecho al realizar un trabajo de estiramiento. Aparte de encontrarle un pequeño bloqueo articular a nivel dorsal no sentía que fuera éste el origen, así que por pura intuición coloqué mis manos entre su sacro y pubis (sentía una gran tensión en su útero) y le pregunte si sentía tensión a este nivel. Me contestó que tenía que haberle bajado la regla hace una semana y que se sentía hinchada e incómoda. Después de unas rondas de EFT, dijo que sentía envidia porque dos de sus compañeras habían tenido un bebe. Y que también quería quedarse embarazada. El inconveniente, o lo que le traía de cabeza, era que su compañera era otra chica. Lo habían hablado entre ellas y la idea era que fecundaría dentro de ella un óvulo de su compañera. Después de una rondas, se relajó y decidió casarse cuanto antes y quedarse embarazada. El otro asunto era que tenía miedo en parte porque era miope y posiblemente no tendría un parto natural (por el esfuerzo del puje) sino una cesárea. Después de una rondas se dio cuenta de que lo importante era sentir el bebe y el amor que sentía por su pareja. Le pregunté por fin qué relación había entre su brazo y su útero, y me contesto que se masturbaba con la mano derecha pensando en su amiga con mucha tensión porque llevaban un mes sin verse.

5-      22 Dic.2011        “sobreprotección”

Fran viene a la consulta por fuertes dolores de espalda. Suele darse sesiones de masaje al menos una vez por semana, aunque esta vez decido hacerle EFT. Hay dos puntos muy significativos en su columna la D7 (7ª vértebra dorsal que inerva parte del estómago e hígado) y su D4 (4ª vértebra dorsal que inerva el corazón y las emociones reprimidas – cuando hay bloqueo). Decido colocar primero las manos sobre D7 (el cliente tumbado en la camilla, coloco las manos una en la espalda y la otra sobre el esternón/diafragma). Conectó enseguida con la responsabilidad que siente hacia su hermano José. Según él, José es una persona tranquila y comodona (Fran trabaja en un almacén propio y lo tiene contratado como empleado). La gran preocupación que tiene Fran hacia su hermano es que le gustaría mejorar su fututo y también el miedo de si le pasara algo qué iba a ser de él. Así que después de unas rondas le hice una propuesta diciéndole que quizá su exceso de preocupación hacia él le provocaba una gran tensión y que su estómago no digería tal situación. Fue clave cuando le dije que si aceptara a José tal y como era, quizá él mismo tomaría más responsabilidad en el trabajo y se sentiría más libre para seguir su camino. Fue muy impactante para él darse cuenta que quizá estaba entrometiéndose demasiado en el futuro y destino de su hermano (mientras tanto la zona dorsal estaba relajándose). Cambié la postura de las manos para colocarlas en su pecho (algo más arriba). Seguimos la sesión trabajando sobre el bienestar y responsabilidad que sentía hacia sus seres queridos. Acabamos la sesión con una gran relajación y sin dolor de espalda.

A la semana siguiente, Fran no tiene ya tantos dolores de espalda. Me comenta que ha notado en su hermano José un cambio positivo, es más responsable. Me confiesa algo confundido cómo ha podido cambiar en tan poco tiempo. Simplemente le dije que el cambio realmente lo había hecho él al ver a su hermano con otros ojos.

6-      19 Dic. 2011       “Supervivencia”

Eric de 35 años viene por un dolor en el brazo izquierdo desde hace 15 días, sin que los anti-inflamatorios hayan reducido la inflamación. Viene algo preocupado por no quitarse el dolor. Al preguntarle qué le paso, me cuenta que hizo barranquismo y estuvo colgado de una cuerda al vació de una grieta muy pronunciada. Hizo un esfuerzo sobrehumano para no caerse. Las primeras rondas iban dedicadas sobre todo a la inflamación y después al miedo que pasó (podía haber muerto). Una vez tranquilizado (o al menos en parte), sentía en los dos últimos dedos de su mano izquierda primero un hormigueo y después mucho frío. Este frío, lo relacionamos con el agarre a la cuerda y el poco riego sanguíneo de este momento y estrés tan intenso. El frio se fue extendiendo en toda su lateral izquierda hasta la pierna. En cada ronda fue bajando hasta que introdujimos el “elijo a partir de ahora, que esta parte de mi cuerpo que pasó por este miedo a la muerte vaya bajando y aportando calor y riego sanguíneo en todo mi lateral izquierdo”. Fue significativo porque enseguida volvió a sentir su mano y pierna con normalidad. Acabamos esta primera sesión con una bajada significativa de inflamación.

7-      22 Dic. 2011       “Supervivencia” (2ª parte)

Eric vuelve a la consulta con su dolor de brazo pero ahora más localizado en la articulación escapulo humeral. Después de unas cuantas rondas averiguamos que estaba convencido de que los ligamentos a este nivel estaban seriamente dañados porque, según él, no era normal que siguiera la inflamación tanto tiempo. Fue revelador decirle que si estaban realmente dañados hubiera salido un hematoma, calor y tumefacción, todos ellos signos de una rotura ligamentosa. Por lo que una parte de él creía que había una rotura y mantenía la inflamación muy activa. Se relajó bastante después de no darle tanta fuerza a esta creencia. Acabamos la sesión con una notable mejoría y movilidad general de su brazo.

Daniel Tortorici García:

Osteópata, Terapeuta Cráneo-sacral y Efetero.

Alcalá de Guadaíra – Sevilla