Amor, Intuición, Paciencia y EFT ayudan a un “esquizofrénico” de 15 años de edad – AHEFT

Hola a todos,

Aquí tenemos un caso grave donde el diagnóstico de muchos médicos era esquizofrenia. Curiosamente, después de que Sonia Novinsky de Brasil pasara varias sesiones con este joven, un psiquiatra cambió el diagnóstico para adaptarse a las nuevas circunstancias.

A pesar de que este caso está únicamente en su fase inicial, pensé que el empleo obvio del Amor, la Intuición y la Paciencia por parte de Sonia sería instructivo para todos. Además, el inglés no es la primera lengua de Sonia y esto resultará aparente para todos a medida que vais leyendo. Sin embargo, su manera de expresarse en inglés es a menudo atractiva y va al grano.

Por Sonia Novinsky

Quiero hablar acerca del difícil comienzo del tratamiento de un paciente “esquizofrénico”, que nadie pensaba tendría éxito. El psiquiatra y la familia eran escépticos acerca de la terapia y sólo habían probado la medicación.

Víctor llegó a mi despacho en unas condiciones muy dramáticas. Tenía 15 años de edad. Su abuela lo trajo a mi oficina a la desesperada. Porque a pesar de la medicación no iba a tomar más.

Había dejado el colegio, estaba delante del ordenador de 16 a 20 horas diarias, no hablaba con su madre y abuela, no era capaz de comer o ducharse tan siquiera. Estaba tan delgado que era como si estuviera viviendo como un prisionero en un campo de concentración.

Varios especialistas le habían diagnosticado esquizofrenia. Su madre había sido adoptada por su abuela, sin embargo nadie se lo había dicho. Su madre era bipolar y tenía convulsiones cuando se enfadaba. Su padre les abandonó cuando nació. Como consecuencia en ese hogar la madre y la abuela lo pasaron muy mal, peleándose mucho cada día, gritando e insultándose la una a la otra. Hablando con estas dos señoras comprendí cuánto estaba sufriendo este chico.

El problema era que Víctor estaba completamente retraído, no podía hablar, moverse ni tomar asiento por sí mismo. Sentía como si no pudiera ocupar un sitio en el espacio de mi despacho.

Desde la primera sesión permanecimos en silencio durante varios minutos, mi invitación para trabajar no tuvo efecto en él. Quizá le vi unas 4 veces hasta que pudimos tener una conversación de palabra real. La única cosa que me contestó fue un sí con su cabeza cuando le dije, ¿Quieres volver? ¿Te estoy ayudando?

Mi experiencia y mi corazón decían que necesitaba adivinar lo que estaba pasando y confiar en mi intuición, porque solamente tras lograr algunos resultados él se sentiría mejor e iniciaría una conversación.

Después de hablar con su abuela y con su madre comprendí que era un chico que no había tenido la oportunidad de hacer nada por su cuenta. Al vivir con dos mujeres inestables, una física y la otra psicológicamente, quienes le habían presionado para ser un buen chico todo el tiempo, no tuvo espacio para decir no, espacio para practicar la negatividad normal que los chicos necesitan desarrollar para ser capaces dejar los caminos que encuentran a su paso y confiar en ellos mismos.

Este aislamiento y retraimiento extremos eran una defensa que Víctor había creado al tener que preocuparse muy temprano de los adultos que se supone tenían que cuidarle y educarle. Al no tener la oportunidad de ser realmente un chico y poner en práctica su creatividad, por miedo a destruir el frágil entorno en el que vivía, comenzó a destruirse a sí mismo, al mismo tiempo utilizando el aislamiento como una protección contra todas las demandas e invasiones que recibía del mundo exterior.

Expondré una versión reducida de lo que hicimos juntos al principio del tratamiento que fue responsable de traerle de nuevo a la vida. Debo decir que está mucho mejor ahora, después de un año, y lo que es más interesante es que su médico cambió el diagnóstico, diciéndome “como ha respondido tan bien al tratamiento puede que mi diagnóstico no fuera muy exacto, porque si realmente fuera esquizofrénico no podría estar tan bien como está ahora”. Así que, como el tratamiento había tenido éxito el diagnóstico clínico cambió a desviación esquizoide F21 del CID X. Esto es una extraña lógica que a veces tienen los psiquiatras.

En la primera sesión comencé a hacer tapping en silencio, abriéndome a sus sentimientos, y después de algunas rondas lo que me vino fue nada de esperanza. Sin hacer ruido, hice tapping en él, algunas veces en mí misma por sustitución.

A pesar de que siento que no tengo esperanza de mejorar, me acepto profunda y completamente y me perdono por lo que podía haber hecho para contribuir a este sentimiento.

Me miró a los ojos como si se sintiera comprendido.

Entonces, lo que me vino fue: deseo morir. En silencio hice tapping para esto, utilizando la misma estrategia, sin sonido. La misma mirada hacia mí.

Después de algunas rondas de tapping de esta naturaleza y algunas sesiones como ésta, donde sólo hacia tapping en silencio y en aquello que mi intuición me decía que hiciera, le pregunté si se sentía avergonzado, y por vez primera me dijo que sí.

Mientras tanto, su abuela me dijo que empezó a comer algo, duchándose de vez en cuando y diciendo algunas palabras a veces. Intenté medir esta vergüenza mediante señales visuales, cosa que él hizo, de modo que no le pedía que hablara más que cuando le fuera posible. Era una vergüenza muy grande. Hicimos tapping para la vergüenza (a pesar de estoy sintiendo toda esta vergüenza…).

Nos podíamos identificar casi sin hablar: vergüenza del cuerpo, vergüenza de tener esta madre y abuela, vergüenza de no tener amigos, y el origen de esta vergüenza salió a la luz: un día en la escuela trató de jugar con algunos compañeros y se rieron de él, en clase también se rieron de él, trató de hablar con una niña y se rió de él. En diferentes ocasiones se rieron de sus ropas, comportamiento, gafas, su extraña madre, etc. En otra ocasión intentó jugar al fútbol y se rieron otra vez, diciendo siempre palabras crueles.

Estos sucesos concretos fueron los que contribuyeron a crear en él la sensación de aislamiento en su comportamiento. Hicimos tapping para cada uno de ellos, y después de esto empezamos una conversación real.

Siempre empezaba nuestras conversaciones haciendo un tapping silencioso esperando lo que me viniese, algunas veces cuando sentía que podía decirse, decía lo que mi intuición afirmaba acerca de sus emociones.

Un día que nos sentíamos a gusto el uno con el otro, le pregunté sobre el miedo a hacer cosas, salir de casa, y el pudo verbalizar que sentía miedo porque su madre solía gritar y tener ataques de nervios y convulsiones cada vez que él hacía algo mal cuando era niño. Dijo que tenía un miedo enorme, un 10 en una escala de intensidad del 0 al 10, a sus ataques de nervios porque tenía que tomar medicación y permanecer en cama durante días. Hicimos tapping en algunos sucesos concretos en los que su madre le castigaba y gritaba por muchas cosas que a ella no le gustaba que dijera o hiciese.

Hicimos tapping, por ejemplo: A pesar de que siento miedo de la energía y vitalidad de mi cuerpo porque cuando era un niño pequeño y me portaba mal como ese día en la cocina cuando mi madre tuvo un ataque de nervios y pudo incluso haber muerto, realmente me acepto completamente. (Hicimos tapping en el miedo a la energía y vitalidad de mi cuerpo al creer que si realmente vivía, que mi madre podía morir; es por eso que si escogía ser vital mi madre no podría soportarlo.)

Este fue el comienzo de un largo tratamiento, pero él no estuvo tan cerca de la muerte como cuando llegó a mi despacho. Actualmente realiza trabajos informáticos para algunos clientes, ayudando a otras personas con sus ordenadores, coordina un grupo de discusión sobre juegos en internet, y es capaz de decir no a su madre y a su abuela cuando realmente quiera algo en lugar de retirarse completamente.

Sonia Novinsky

Traducido por Fernando Cantón de la Lama

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