El presidente de una compañía recibió un boleto para una presentación de la Sinfonía Inacabada de Schubert. Ya que él no podía ir, le dio la invitación al Gerente de Aseguramiento de Calidad de la compañía.

La mañana próxima, el Presidente de la Junta le preguntó cómo le gustó la sinfonía y, en vez de algunas observaciones plausibles, le dio un memorandum:

1. Por un período considerable, los músicos del oboe no tenían nada que hacer. Su número debe ser reducido, y su trabajo extendido sobre la orquesta entera, así evitando picos de inactividad.

2. Los doce violines jugaban notas idénticas. Esto parece duplicidad innecesaria, y el personal de esta sección debe ser cortado drásticamente. Si un volumen grande de sonido realmente se requiere, esto se podría obtener con el uso de un amplificador.

3. Mucho esfuerzo estuvo implicado en jugar los “demi-semicorcheas”. Esto parece un refinamiento excesivo, y se recomienda que todas las notas se deban redondear hasta el “semicorchea” más cercano. Si esto fuera hecho, sería posible utilizar a aprendices en vez de artesanos.

4. No sirve ningún propósito útil el repetir con las trompetas el pasaje que ha sido manejado ya por los violines. Si todos estos pasajes redundantes fueran eliminados, el concierto se podría reducir de dos horas a veinte minutos.

En luz de lo antedicho, uno sólo puede concluir que si Schubert le hubiera dado la atención apropiada a estas materias, él habría tenido probablemente el tiempo de acabar su sinfonía.

Autor Desconocido

Traducido por Nidza Busse