Un niño pequeño observaba, fascinado, mientras su madre suavemente aplicaba crema facial en su cara.

“¿Por qué pones crema en tu cara, mamá?” preguntó.

“Para ponerme bella”, respondió su madre.

Unos minutos más tarde, ella empezó a quitarse la crema con un kleenex.

“¿Qué pasó?” preguntó su hijo. “¿Te estás dando por vencida?”

Autor desconocido

Traducido por David MacKay