Estos insultos gloriosos vienen de una era en que la inteligencia con palabras todavía era valorada, antes de que una gran porción del idioma fuera reducida a groserías, sin mencionar gestos groseros.

“Él tiene la capacidad de concentración de un relámpago.” – Robert Redford

“Nunca abren sus bocas sin reducir la suma del conocimiento humano.” – Thomas Brackett Reed

“Para evitar ser llamada una coqueta, ella siempre se rendía fácilmente.” – Charles, Count Talleyrand

“Él ama la naturaleza a pesar de lo que le hizo a él.” – Forrest Tucker

“¿Por qué se queda usted sentado allí como un sobre sin ninguna dirección en él?” – Mark Twain

“Su madre debió de haberlo lanzado lejos y haber guardado la cigüeña.” – Mae West

“Algunos causan felicidad dondequiera que van; otros cuando quiera que van.” – Óscar Wilde

“Él utiliza estadísticas como un hombre borracho utiliza los postes de luz… para soporte en vez de iluminación.” – Andrew Lang (1844-1912)

“Él tiene el oído de Van Gogh para la música.” – Billy Wilder

“He tenido una noche perfectamente maravillosa. Pero no fue ésta.” – Groucho Marx

Autor Desconocido