La alergia a los gatos es bastante común y puede ser de mucha gravedad. Como dice el cliente de Chuck Frank: “No sabía que tenías un gato; tengo una alergia muy mala en la que mis pulmones se bloquean, mis ojos se ponen rojos y parece que tengo cuchillas dentro de los ojos».


Por Chuck Frank

Hola Gary:

Se me ocurrió mandarte esta historia sobre una sesión de EFT que tuve. Un tipo vino a verme la semana pasada debido a un asunto de disfunción eréctil, y me preparaba a hacer hipnosis para encontrar la causa. Cuando entró y se sentó en mi silla reclinable se dio cuenta de que mi gato dormitaba en el alféizar de la ventana y entró en pánico. «No sabía que tenías un gato; tengo una alergia muy mala en la que mis pulmones se bloquean, mis ojos se ponen rojos y parece que tengo cuchillas dentro de los ojos».

Le pregunté si le gustaría librarse de esa alergia. Sin contestar a mi pregunta comenzó a contarme de nuevo lo enfermo que se ponía. Le corté diciendo: «Di simplemente Sí o No. ¿Te gustaría librarte de tu alergia a los gatos ahora mismo?». El contestó que sí. Le pedí que me contase cómo se sentía por el hecho de tener esa reacción alérgica a los gatos, y me contestó que le paralizaba. Le pedí que evaluase la gravedad de la sensación, y dijo que era de 9 en una escala de 0 a 10.

Hice 10 minutos de EFT con él, su nivel de intensidad se redujo a 0 de 10, y continuamos con el resto de la sesión. Al cabo de 3 horas, cuando estaba a punto de salir, le indiqué que había estado sentado en la silla del gato durante varias horas y no había mostrado ninguna reacción o síntoma de alergia a los gatos.

El dijo; «¡Oh!», y parecía aturdido. Se iba mientras movía la cabeza en aturdimiento y confusión. Cuando estaba a una distancia, se volvió, sonrió y dijo: «Se me olvidó que habíamos hecho ese tapping; supongo que funcionó mejor de lo que yo creía». Le recordé que mirase la página de la Web emofree.com, y que la utilizase para cualquier otra cosa que le causara molestias. Él simplemente sonrió y dijo: «Gracias por todo; hoy es un gran día».

Chuck Frank

Traducido por Ana Saval-Badía Escribir a Ana