Otra vez Nina Martins de Noruega demuestra por qué vale la pena intentar hacer EFT en todo.

Escrito por Nina Martins

Estimado Gary,

Hoy aproveché una oportunidad (de aplicar EFT). En una tienda la asistenta que me atendió se vio muy pálida. Acababa de mostrar a una colega suya su dedo que recién acabó de apretárselo con un cajón. Le eché una mirada al dedo – empezó a ponerse azul, y el blanco de la uña estaba sangrando. Me encontré ante un desafío – en Noruega somos bastante reservados como para acercarse a alguien de esta manera, y le ofrecí ayuda con un método para aliviar el dolor.

Le advertí que puede parecer un poco curioso, le invité a una cabina, y corrí la cortina. Ahora se hallaba un poco asustada. Mi intuición me dictó que estaba enojada consigo misma. Empecé el tapping: Aunque estoy tan enojada que mordería a los clientes… Se rió y lo repitió. Luego le propuse encontrar otras frases «sabrosas» para caracterizar su estado. Aunque quisiera dar patadas en las piernas de la gente y gritar y revolcarme en el suelo y matar…

Hicimos tapping por «este dolor», y la primera ronda hizo bajar la intensidad del dolor de 8 en la escala de 10, a 3. Sus ojos parecían encandilados. La próxima y última rueda fue sobre «este remanente de dolor» – y el dolor se desapareció por completo. Ella dijo que sólo sintió un poquito de cosquillas en las uñas. Entonces salió disparada de la cabina, y le contó a su colega que el dolor desapareció completamente. Una hora más tarde volví a la tienda y le pregunté cómo se sentía. Se rió, y dijo: «¡Oh, estoy absolutamente bien!» Y yo – yo estaba eufórica durante el resto de la tarde.

Saludos muy cordiales

Nina Martins

Traducido por Ida Miro Kiss