Cacina Spaeth de Alemania nos da un seguimiento sobre un artículo reciente y agrega éxitos con recién llegados.

Por Cacina Spaeth

Querido Gary,

Te escribo hoy porque quiero mantenerte al día sobre lo que te informé unos meses atrás.

En mi artículo previo titulado “La caída del pelo y las manchas en la cara desaparecen después de que EFT alivie importantes asuntos emocionales” describo cómo hice EFT con una mujer joven (“Karen”) con importante pérdida de cabello y manchas faciales.

Unas pocas semanas atrás Karen vino a verme en mi primera tarde introductoria a EFT. Compartió su experiencia con todos los participantes, muchos de los cuales habían escuchado sobre EFT por primera vez.

No hay error en decir ahora que la pérdida de cabello de Karen realmente se detuvo para siempre. Desde nuestra sesión de 7 meses atrás, su pelo está creciendo más fuerte que nunca. Recientemente lo lleva más corto para que el pelo largo que le quedara más uniforme con el nuevo pelo que le está creciendo. Se ve encantadora, y ni siquiera he tenido que preguntarle acerca de sus manchas faciales desde que cualquiera puede decir simplemente mirándola que jamás tuvo ninguna. De modo que agradezcamos a EFT que haya terminado con eso.

Y agrego unos pocos milagros más pequeños: Una mujer que también asistió a la misma tarde introductoria pareció aplicar sus pocos conocimientos de EFT que había adquirido allí de una manera muy efectiva. La primera cosa que hizo fue terminar con su fiebre del heno con todos sus síntomas (ojos rojos, estornudos, no tener aire para respirar, picazón en la nariz…). Cinco días después de la reunión me llamó desde su teléfono celular, desde algún lugar de la naturaleza, y sonando contenta como un muchachito, me dijo: “¡no he estado al aire libre en primavera desde hace 15 años!”

Dos días más tarde di otra tarde introductoria al EFT a la cual ella se unió otra vez. Mientras compartía su éxito con la fiebre del heno en la ronda, dijo: “¡Pero hice todo mal! No usé ninguna de las afirmaciones que nos dijiste que usáramos.” Por lo tanto respondí: “Pero ya que tu fiebre del heno desapareció, debes haber hecho algo bien. ¿Qué hiciste?”

Ella respondió: “simplemente estaba tan frustrada con el constante estornudar, sintiéndome sofocada, y sólo dije “yo no quiero TENER esto mas. No QUIERO estornudar mas. ¡¡Mi picazón me está volviendo loca!!” Pasó un buen rato enojada y harta con la exacerbación de su fiebre del heno. Y entonces, sin siquiera saber cómo hacer EFT “adecuadamente” hizo lo que era más importante: Se sintonizó en sus emociones e hizo tapping una y otra vez. Como resultado, la fiebre se fue.

Para el registro: En el pasado ella había intentado hacer algo con su fiebre del heno con medicina convencional. Con la ayuda de un doctor intentó desensibilizarse. Pero al resultar ser alérgica a las inyecciones, tuvo que detener el tratamiento. Sin que le quedaran muchas opciones intentó todo lo que se ofrecía, desde aerosoles a gotas para los ojos, gastando bastante dinero cada año sin ningún resultado. EFT lo hizo por ella. Y ella lo hizo por sí misma, sin ninguna ayuda.

Pero la historia exitosa continúa: Por una colega de ella he sabido que mientras tanto también ha dejado de fumar (¡por su cuenta!) bajando a cero desde un paquete diario.

Encima de eso he escuchado de su marido que también se ha curado su alergia contra las manzanas. Y que ha curado su síndrome premenstrual. Él solo conocía a su esposa como una mujer con intensos dolores menstruales y agonía cada mes del año. Al experimentar su usualmente introvertida y escéptica esposa derribando un problema tras otro, y ahora por primera vez no teniendo ningún síntoma premenstrual, su mente se abrió literalmente.

Me dijo: “Ya no reconozco a mi esposa. Ahora, cuando le ocurre algo, simplemente decide intentar con EFT sobre ello, buscar el asunto y hacerle tapping hasta que desaparezca. Ahora tengo que tener cuidado. Si yo no le gusto mas, puede continuar del mismo modo y también hacerme desaparecer con tapping…”

Este trabajo es muy divertido

Cacina Spaeth

Traducido por Martin Jones – Escribir a Martin