Todos podemos aprender de este caso conmovedor enviado por Tom Altaffer. Aquí, EFT se aplica a un paciente que no habla y es mentalmente retrasado. Una curación de primera clase tuvo lugar porque Tom y su amigo estaban implicados y deseosos de “Probarlo en todo”. Aquí está cómo Tom lo cuenta. Mis comentarios están entre paréntesis.

Por Tom Altaffer

Querido Gary,

Pensamos que te gustaría escuchar sobre un reciente tratamiento de EFT con un individuo retrasado mentalmente que fue bastante espectacular.

Ken es un hombre profundamente retrasado con síntomas autistas que está viviendo en un sanatorio. A mi amigo y a mí se nos pidió de ir a verle porque se estaba mordiendo en los brazos y el doctor estaba pensando en inmovilizarle los brazos para evitar que siguiera haciéndose más daño. Cuando le vimos, tenía ambos brazos rojos con costras y el ungüento amarillo anaranjado que la enfermera le había aplicado para desinfectar las heridas. Se estaba chupando los pulgares y cada vez que intentaba morderse los brazos, intervenía el personal.

Aparentemente, Ken tiene un largo historial de este comportamiento mordedor e históricamente, siempre que empeoraba, los doctores tenían que firmar una orden para inmovilizar sus brazos hasta que se curaran. Cuando preguntamos que hacía Ken entonces, nos contestaban que “lloraba”.

Debido a que no habla, decidimos usar EFT para tratarle. El tratamiento fue hecho con mi amigo y colega de trabajo. Empezamos con la corrección inversa, haciendo tapping en los lados de sus manos diciendo:”me acepto a mí mismo aunque muerdo mis brazos”. Dado que no habla, mi amigo dijo la afirmación en su lugar.

(COMENTARIO DE GARY: Buena creatividad. Encuentro que esto funciona con frecuencia en clientes que están tan alterados que no pueden hablar).

Luego hizo las series (haciendo tapping por él), luego los 9 puntos (en los que mi amigo hizo tapping y realizó los procedimientos él mismo por el cliente).

(COMENTARIO DE GARY: Más creatividad. Dónde haga falta, podemos a veces ponernos en el lugar del cliente y realizar los procedimientos en nosotros mismos de forma subrogada).

Después de pasar la serie una vez, Ken se estaba riendo. No sabíamos si volverla a hacer otra vez, así que le dijimos a Ken “si quieres que volvamos a hacerlo otra vez, simplemente pon tu mano en su mano (la de mi amigo)”. Eso es lo que hizo así que hicimos la serie otra vez. Esta vez, Ken rió cuando hicimos la corrección inversa. Le pareció gracioso que mi amigo dijera: “me acepto a mí mismo aunque todavía deseo morder mis brazos”.

(COMENTARIO DE GARY: ¡Excelente! Sin embargo, una pequeña observación: técnicamente es más correcto decir: “me acepto a mí mismo incluso aunque todavía me queda este problema de morderme el brazo”.)

Ya ha pasado una semana entera desde los tratamientos y Ken no ha vuelto a intentar morderse los brazos. Se están curando estupendamente. Si vuelve a empezar, al personal ya se le ha dicho que nos llame.

Estamos empezando a conseguir más historias como ésta, pero ésta es tan espectacular que he pensado que debería ser expuesta.

Podéis usar mi nombre. Ken no es el nombre real de la otra persona, así que ¡adelante!

Tom Altaffer

Traducido por Juan Carlos Vega Escribir a Juan Carlos