Imagínate lo asustado que estarías si, siendo un niño pequeño, te hubiese mordido un perro en la cara. ¿Durante cuánto tiempo conservarías el miedo y cuánto tiempo tendrías el sueño agitado?; ¿un mes?, ¿un año?, ¿toda la vida? Por suerte podemos usar EFT para desplomar este tipo de trauma al instante y para evitar limitaciones a tan largo plazo; Nancy Privett nos enseña cómo.

De Nancy Privett

Querido Gary:

Recibí una llamada de mi hijastro y su esposa, pidiéndome si podría ayudarles con su hijo Andrew, de 19 meses. Habían ido a visitar a unos familiares la semana anterior y a Andrew le había mordido un perro en la cara. Le tuvieron que dar puntos y después cirugía plástica debido al mordisco, pero estaba sanando bien. No obstante, Andrew, que siempre había dormido profundamente toda la noche, ahora tenía pesadillas y se despertaba dos o tres veces por la noche y durante las siestas, llamando a sus padres aterrorizado.

Quedamos a una hora a la tarde siguiente para que viniesen todos y así les podría enseñar a usar EFT con Andrew. (La madre de Andrew había hecho conmigo algo de EFT en el pasado, así que estaba familiarizada con el proceso). Mientras tanto, esa noche, decidí hacer un poco de tapping en sustitución por Andrew. No les mencioné esto a sus padres; pensé que si tenía un efecto perceptible sería una buena forma de que adoptasen de verdad EFT en sustitución.

Así pues, aquella noche hice mi tapping durante unos 30 minutos como si yo fuese Andrew usando la versión corta oficial con el punto de la coronilla incluido. Dejé que me guiase la intuición para las frases.

Aunque me asusta de verdad dormirme…

Aunque me asustó de verdad cuando aquel perro me mordió la cara…

Aunque realmente me dolió cuando me mordió el perro…

Aunque no podía respirar cuando me mordió el perro…

Aunque yo era demasiado pequeño para poder hacer nada…

Aunque ahora necesito a mamá y papá todo el tiempo…

Aunque necesito asegurarme que mamá y papá están cerca de mí…

Aunque tengo malos sueños sobre aquel perro espantoso…

A la tarde siguiente, cuando llegó la familia, les pregunté cómo había dormido Andrew la noche anterior. Su madre dijo: «Fue muy poco corriente; sólo se despertó una vez anoche. Es la primera vez que ha dormido tan bien desde el accidente». Entonces les expliqué el tapping en sustitución que había hecho como una forma de presentarles el tapping en sustitución y ambos estuvieron dispuestos a probarlo cuando no hiciesen EFT directamente en Andrew.

Repasé el procedimiento de EFT en la versión corta con ambos padres, asegurándome que aprendían dónde estaban los puntos y qué hacer. Hice que cada uno hiciese tapping con el pequeño Andrew, que estaba muy atareado explorando y jugando y que en realidad no tenía mucho interés en estarse quieto sentado para que le hiciesen tapping. Les sugerí que, al principio, cuando hiciesen tapping físicamente en Andrew, usasen frases como: Todo está bien ahora y estoy a salvo ahora; y que usasen enunciados más específicos sobre la mordedura del perro cuando hiciesen tapping en sustitución y cuando Andrew estuviese acostumbrado al tapping. También les sugerí que hiciesen tapping directamente sobre él cuando se iba a dormir.

La primera noche que usaron EFT con Andrew, lo hicieron mientras le leían un cuento antes de irse a dormir. Su madre dijo que no le importó mucho, pero que parecía distraído y molesto; sin embargo, cuando apagó las luces y le sostuvo mientras balanceaba la mecedora, pudo hacer tapping [sin usar afirmaciones preparatorias] y dijo cosas como:

Dulces sueños.

Mamá y papá te quieren.

Estás a salvo.

Si te despiertas esta noche, mamá y papá están justo abajo, así que puedes cerrar los ojos y volverte a dormir.

Andrew se calmó totalmente y se durmió a los dos minutos de ponerlo en la cuna. Fue la primera vez que se durmió tan rápidamente desde la mordedura del perro; ambos padres hicieron tapping en sustitución esa noche; Andrew sólo se despertó una vez y se volvió a dormir rápidamente cuando su madre fue a calmarlo.

Los padres de Andrew siguieron usando tapping con Andrew cada vez que le ponían a dormir en la cuna y también siguieron haciendo tapping en sustitución cada noche. El padre de Andrew le hablaba a Andrew mientras le hacía tapping y decía cosas como:

No tienes por qué tener miedo de los perros.

Sé que te asustaste cuando te mordió.

Su padre no daba muchos detalles en sus enunciados sobre la mordedura del perro, pero sabía que Andrew recordaba el incidente y quería tratar el miedo.

Al cabo de una semana y media, Andrew sólo se había despertado dos veces en mitad de la noche y no había tenido ninguna pesadilla. Dormirle se había vuelto muy fácil. Antes los padres no podían salir de su habitación hasta que estaba profundamente dormido; ahora le hacían tapping, lo ponían en la cuna y salían de la habitación; en 15 minutos como mucho, estaba dormido. En muchas ocasiones sus padres dijeron que a la mañana siguiente estaba de muy buen humor. Andrew dormía tan bien que sus padres incluso fueron capaces de salir a cenar una noche y dejar que lo acostase la niñera.

Mientras tanto, animé a los padres de Andrew para que hiciesen tapping sobre ellos mismos respecto al trauma que pasaron al ver que a su hijo le mordía un perro. Les sugerí que, aunque tal vez no se diesen cuenta, seguramente ambos tenían ansiedad por haberlo presenciado y por todas las preocupaciones que les vendrían a la cabeza después, como es natural, particularmente preguntarse si habían sido lo suficientemente buenos protegiendo a su hijo. Les sugerí que dijesen algo como:

Aunque me parece que no lo estaba vigilando con el suficiente cuidado…

Aunque no fui capaz de proteger a Andrew…

Aunque no pude evitar que sucediese eso y se le hizo daño a mi hijo…

La madre de Andrew dijo que incluso leer los enunciados le suscitaba muchas emociones. Después de hacer tapping con ellas tuvo la mejor noche de sueño desde el accidente. (Puesto que los padres y los hijos – especialmente cuando los niños son pequeños – están tan conectados energéticamente, es importante que los padres tranquilicen sus sistemas energéticos cuando tratan con sus hijos, lo cual inmediatamente tendrá un efecto calmante en los niños).

Al cabo de un mes todos los resultados positivos se mantienen y Andrew duerme como antes de la mordedura del perro.

Ahora los padres de Andrew usan tapping con Andrew todas las noches y durante las siestas porque le tranquiliza y le gusta. En las raras ocasiones en las que Andrew se despierta, el uso de EFT le duerme de nuevo con mucha facilidad. También le enseñan EFT a todo el mundo que tiene que acostar a Andrew y le dicen a los cuidadores que Andrew quiere hacer el tapping. Las frases que usan ahora los padres de Andrew para hacer tapping en voz alta son palabras tranquilizantes y confortadoras sobre tener sueños agradables y felices, que está a salvo, que le pueden oír si les llama y que está abajo. Además le hacen tapping mientras nombran la lista de todos los que le quieren y ahora Andrew les ayuda a decir la lista.

Las semanas después de la mordedura del perro y antes de hacer tapping, Andrew decía que les tenía miedo a los perros e incluso tenía una reacción intensa ante la imagen de un perro en una bolsa de comida para perros. Ahora dice que no les tiene miedo a los perros y, aunque se muestra adecuadamente vacilante cuando está entre ellos, demuestra un interés general en ellos.

Sólo una palabra más sobre el tapping en sustitución: como estamos haciendo tapping sobre nosotros mismos como si fuésemos la otra persona, el tapping tiene un efecto en nosotros también. Me sucedió algo interesante una noche durante la primea semana mientras hacía tapping en sustitución por Andrew. Hice tapping sobre mí una docena de veces con esta afirmación preparatoria:

Aunque a veces me despierto asustado y llamando a mamá y papá, esta noche elijo dormir profunda e intensamente y despertarme con una amplia sonrisa en la cara.

A la mañana siguiente, mientras me despertaba vi una imagen de una playa del Caribe justo frente a mí y ¡me desperté con una amplia sonrisa en la cara! ¡De lo que das recibes parte tú mismo!

Nancy Privett

Traducido por Ana Saval-Badía – Escribir a Ana

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