EFT frecuentemente elimina los antojos por la mayoría de sustancias adictivas (tabaco, alcohol, drogas, comida, etc.). Aunque frecuentemente hay que trabajar la parte emotiva antes de ver la disminución de la adicción, es de gran ayuda poder tranquilamente ignorar un antojo cuando súbitamente ataca. Dorothy Goudie de Nueva Zelanda nos ofrece un ejemplo clásico del uso de EFT para antojos por helado.

Por Dorothy Goudie

Mientras estaba trabajando con una señora (su hija estaba presente en la sesión) con su problema de sobrepeso, logramos acortar los puntos siendo uno de ellos su indulgencia por el helado – especialmente recubierto de chocolate.

En Nueva Zelanda tenemos helado en un pincho recubierto de chocolate llamado ‘Topsy’. Este era su favorito. Ella consideraba que la intensidad de su antojo estaba a un nivel 10 de 10. Cuando le mostré uno y procedí a quitarle la envoltura, ella empezó a salivar. Cuando finalmente le di el helado y le pedí que sólo lo olfateara, su nivel de ansiedad era mayor que 10.

Pusimos el helado a un lado – a la vista pero lejos de su alcance. Aplicando el tapping con los dedos en su punto karate, comencé a decir Me encantan esos Topsys. «Oh,» dijo ella, «puedo percibir su rico y dulce olor en sus dedos.» En ese momento comenzó a hablar y yo repetía lo que ella decía mientras le hacía tapping constantemente usando la versión corta de los puntos.

El olor es divino, y la cremosa sensación del chocolate junto al fresco helado que simplemente se derrite en tu boca y corre por la lengua.

Me encanta el helado, es taaaan bueno, y no me da abasto.

Me encanta el sabor, me encanta el olor, me encanta todo lo que tenga que ver con helado.

Seguramente el helado no puede engordar tanto.

Oh, yo sé que sí engorda pero no puedo resistirlo, me encanta esa sensación fresca en la boca.

Me encanta su olor, es tan dulce.

Delicioso, me hace sentir bien.

Completamos unas 6 o 7 sesiones y pausamos para preguntarle cómo se sentía ahora con respecto al helado. Sobresaltada, su rostro no tenía expresión. Parecía como si hubiera tomado un momento o dos para darse cuenta que sus pensamientos habían cambiado.

Le sugerí que volviera a oler el Topsy y que me dijera, de cero a 10, a qué nivel de ansiedad estaba. Tomó el helado y lo olfateó, y lo volvió a olfatear y, con una expresión de sobresalto en su rostro me dijo, «No puedo oler nada, es como si fuera plástico…mi nariz debe estar tapada… Ud. me cambió el helado… pero no pudo hacerlo, estuve presente todo el tiempo. No quiero comerme eso. No hay placer en algo que huele a plástico.»

Le propuse que le diera un mordisco y lo probara pero lo rechazó, diciendo que no toleraba comer algo que oliera así.

Una hora más tarde, ya lista para irse, hicimos otra prueba con los mismos resultados. La intensidad de su antojo continuaba en cero. Ella no podía creer que la pasión que había tenido toda una vida por el helado, se había desvanecido en 10 minutos.

Le pedí que tomara el Topsy y lo arrojara a la basura. Lo tomó en sus manos y se detuvo, su rostro y cuerpo mostrando sobresalto. Dijo, «No puedo tirarlo, sería un desperdicio hacerlo, se puede envolver y dárselo a otra persona. No se puede gastar dinero en comida y simplemente tirarla.»

¡Caramba! Aquí teníamos otro aspecto. La llevé al cubo de la basura y le dije que lo tirara. Lo hizo, pero visiblemente agitada. Regresamos para tratar este nuevo aspecto. Volvimos a repetir todo lo dicho anteriormente y mucho más que surgió a la superficie mientras le hacía tapping en los diferentes puntos con los dedos.

Si tienes comida al frente tienes que comértela…no se puede desperdiciar…limpia tu plato…comida cuesta dinero y no se debe desperdiciar…se te castigará si desperdicias comida (¿castigo como otro aspecto?). Eres una glotona si tomas comida y no te la comes.

Después de varios minutos y muchas sesiones y emotividad, ella se calmó. Aunque no verifiqué su nivel de ansiedad, era obvio que había bajado de 10 a cero. Se dirigió al cubo de la basura, vio el helado ahora medio derretido y dijo, «Vas a tener un bonito y pegajoso reguero.» Ni rastro de emoción por el desperdicio.

¿Durará el efecto? Quién sabe, pero ahora tiene las herramientas para domar su adicción.

Me siento maravillada de la impresionante simplicidad del procedimiento de EFT.

Dorothy Goudie

Traducido por Gladys Muñoz Escribir a Gladys