Hola a todos,

Anne McKinley nos brinda dos casos prácticos de enojo en donde EFT salió al rescate. Ella dice, “-Mientras mi esposo estaba despotricando (yo sentí que estaba en un nivel 9 de 10), me imaginé haciendo tapping sobre él. No usé ninguna frase preparatoria, sólo comencé sin más con el tapping mental…”

Por Ann McKinley

Hola Gary,

Tengo dos incidentes de manejo del enojo que creo serán beneficiosos para tus lectores.

Nunca he manejado muy bien conflictos o enojo pero de vez en cuando me enfrento a ellos. Una noche mi esposo estaba muy enojado con la conducta de nuestro hijo adolescente (quien en realidad es un gran chico que cada tanto hace algo exasperante) e insistió en expresarme su rabia verbalmente. Generalmente cuando esto pasa, me quedo inmovilizada sintiéndome muy a la defensiva y protegiéndome (mi nivel de ansiedad es de 8 en una escala de 0 a 10).

Esta vez me decidí por una estrategia diferente. Mientras mi esposo estaba despotricando (yo sentí que estaba en un nivel 9 de 10), me imaginé haciendo tapping sobre él. No usé ninguna frase preparatoria, sólo comencé sin más con el tapping mental comenzando por la ceja, luego el lado del ojo, bajo su ojo y todos los puntos básicos en el torso del cuerpo, sin los puntos de los dedos. Él estaba diciendo las palabras, yo solamente hacía tapping sobre él.

Al poco tiempo noté que mi esposo cambiaba el tema sobre el que estaba enojado y seguía con otro asunto que lo enojaba y no tenía nada que ver con nuestro hijo. Yo continué mi tapping imaginario. Mi esposo pasó por cinco temas diferentes antes de apaciguarse y terminar. ¿Y yo? Yo noté que estaba mucho más tranquila y que no sentía miedo ni me paralizaba como siempre hacía en estos casos. En realidad fui capaz de estar más presente para él durante el episodio. Realmente creo que EFT nos benefició a ambos.

En otra oportunidad, mi esposo me pidió que lo ayudara para manejar su enojo con respecto a un tema personal que había surgido en nuestra iglesia. Cuando verifiqué con él por primera vez, estaba furioso y el enojo era un claro 10 sobre 10. Trabajé dos rondas de la rutina corta desde el comienzo de la ceja hasta debajo del brazo con el sentir un enojo intenso, estar furioso y ser tratado injustamente. Después de las dos rondas, volví a medir con él la intensidad. Dijo que se había ido. Como yo me sentía escéptica con que sólo dos rondas hubieran eliminado el enojo, le hice algunas preguntas más para estar segura y me dijo que él podía sentir dónde el enojo había estado pero que en ese lugar ahora sentía un agujero vacío. El enojo nunca volvió y fue capaz de dejar atrás este tema viéndolo como un problema de la otra persona y sintiendo pena por ella.

Ann McKinley

Traducido por Patricia Carvia

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