EFT para la terapia de parejas – AHEFT

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Publicado: febrero 24, 2021

EFT para la terapia de parejas

Pat Carrington nos relata un caso donde una pareja restableció la armonía conyugal con EFT. Ella dice, “En ocasiones, ser un terapeuta que puede observar y tal vez facilitar momentos de verdad en la vida de una persona puede sanar no sólo al cliente sino a uno mismo.”

Por Patricia Carrington

Con algunas sesiones de EFT y de terapia, me quedo con la sensación de “Así debería ser. Ésta es la razón por la que me dedico a esto.» Éste es el efecto que me produjo recientemente la sesión de EFT que mantuve con una pareja.

Había tenido sesiones individuales de psicoterapia con «Rich», de manera intermitente, durante más de dos años. En varias ocasiones, también había realizado sesiones para parejas con él y con su esposa «Leila» — dichos encuentros, en los que empleamos EFT profusamente, habían resultado muy productivos. La pareja también había aprendido a utilizar EFT en casa, guiándose con bastante éxito el uno al otro y a sus hijos durante las sesiones, siempre que un miembro de la familia se encontraba en una situación difícil desde el punto de vista físico o emocional.

Dado que están familiarizados con EFT y lo emplean con regularidad, resulta especialmente ilustrativo observar lo que sucedió recientemente, cuando Leila fue guiada en el proceso por otra persona, en este caso yo, durante una sesión de terapia de parejas. El resultado es que pudo lograr algo que le había resultado imposible al aplicar la técnica en solitario, lo que me recuerda que a menudo los árboles nos impiden ver el bosque cuando se trata de nosotros mismos, por muy sensibles que seamos a los problemas de los demás o por muy capaces que seamos de ayudarles.

Rich y Leila son una pareja unida, pero han tenido que enfrentarse a varios cambios difíciles en su vida familiar. El mayor problema al que han tenido que enfrentarse es el que llevó a Rich a buscar tratamiento inicialmente: un cambio radical en el día a día de la familia, que tuvo lugar hace dos años con el cambio profesional de Rich.

Leila le había animado a dejar el trabajo que había desarrollado durante muchos años, que era muy flexible de horarios y le permitía “dejar el trabajo en la oficina” por la noche, para volver a la universidad y formarse en un ámbito totalmente distinto. Sin embargo, resultó que el primer trabajo que Rich consiguió en esta nueva área le quitaba mucho tiempo y ya no podía pasar por casa para comer o salir pronto para llevar a los niños a las actividades extraescolares, entre otros. Además, podía pasar mucho menos tiempo con Leila, que trabajaba en un negocio familiar y pasaba la mayor parte del día en la oficina; incluso en casa, Rich ya no le prestaba toda la atención a Leila, ya que se llevaba trabajo de la oficina.

Todo esto disparó en Leila un sentimiento de abandono producto de su infancia, lo que provocó que atacara a Rich por “ignorarla” a ella y a su familia y le estuviera encima constantemente para que le prestara más atención. Afortunadamente, Leila asistió a terapia para tratar este problema (con otro terapeuta), pero Rich se encontró teniendo que lidiar solo con el malestar de Leila y con sus propias incertidumbres acerca de su capacidad profesional, que se habían visto disparadas con su nueva carrera. Como resultado, se volvió ansioso, depresivo y cada vez se encerraba más en sí mismo, lo que alarmó y molestó a Leila aún más, por lo que se puso en marcha un círculo vicioso.

Cuando Rich empezó a asistir a terapia conmigo, estaba muy preocupado por su relación con Leila y también tenía miedo a “fracasar” en el ámbito que había elegido, ya que su primera experiencia laboral había resultado negativa y, de algún modo, lo trataban como a un completo novato. Empezamos trabajando con su capacidad de tolerar la ansiedad y los frecuentes ataques verbales de Leila durante este periodo de transición, puesto que era el problema más acuciante. Había muchos detonantes en ese punto, y los abordamos de manera sistemática durante varias sesiones:

«Aunque ella dice ‘No hablas conmigo’…»

«Aunque nada de lo que hago la complace…»

«Aunque ella afirma que nuestro matrimonio se romperá si seguimos así…”

«Aunque me da mucho miedo perderla…”

Continuamos así, hasta que poco a poco fue capaz de manejar estas situaciones de manera equilibrada. Llegados a este punto, empezamos a centrarnos más en incrementar la confianza respecto a sus capacidades creativas y a su competencia profesional. Durante este proceso, empleamos EFT para abordar muchas experiencias de la infancia que le habían llevado a aceptar un papel menor en la vida y a no desarrollar unas capacidades innatas considerables. También trabajó mucho con EFT en casa, lo que le sirvió de gran apoyo durante este periodo.

Durante la terapia, Rich cambió mucho. Se alivió su depresión y empezó a enfrentarse a los objetivos que se había marcado, con orgullo y confianza. En este tiempo, empleamos mucho las tarjetas de “Elecciones”, que contenían afirmaciones relacionadas con los problemas con los que habíamos trabajado (véase el uso de las elecciones con EFT), lo que reforzó la terapia en gran medida.

Al poder manejar con mayor confianza las entrevistas de trabajo, finalmente Rich consiguió un empleo mucho más satisfactorio en su nuevo sector y empezó a volver a ser él mismo. Leila terminó por recuperar la seguridad al verle empezar a manejar su vida laboral y familiar de una forma totalmente distinta. Así que cuando llegó el verano pasado, la pareja había establecido un nuevo ritmo en su vida familiar y volvían a ser felices juntos. Se sentían tan optimistas respecto a su situación que Rich sólo asistía a terapia conmigo de manera ocasional, cuando le surgía un nuevo desafío laboral.

Por lo tanto, me sorprendí cuando recientemente Rich me contó que volvía a tener problemas en su relación con Leila, aunque en realidad no eran tan graves como en la otra ocasión. Aunque Leila sabía que a Rich le iba muy bien en su nuevo empleo y que le reconocían su trabajo, volvía a estar ansiosa y enfadada con él, por lo que Rich cada vez se apartaba más de ella.

Estaba claro que teníamos que programar una sesión de parejas para abordar esta cuestión. Rich no sabía explicar cómo había surgido el problema entre ellos, por lo que necesitaba de la colaboración de Leila. También sentía que una sesión de parejas evitaría que la situación entre ellos empeorara.

Cuando se presentaron a la cita, me di cuenta de que el rostro de Leila, que normalmente era animado y sensible, parecía una máscara de mármol. Aunque quería estar allí, parecía realmente lúgubre. La mirada de Rich estaba apagada, casi hundida. Como hacía tiempo que no veía a Leila y Rich no me había dado pista alguna acerca del origen de este nuevo problema entre ellos, le pregunté a Leila qué creía que estaba sucediendo.

«Sé exactamente de qué se trata,» respondí. «Lo llamo ‘el elefante’» Es un problema que se encuentra justo entre nosotros, como si estuviera en nuestro salón.»

¿Sabía qué era el «elefante»? Asintió con énfasis con la cabeza, y me dijo que le habían asignado a Richard un extenso informe sobre su trabajo que tenía que entregar antes de completar su evaluación laboral semestral. Le habían dado dos meses de plazo para hacerlo y el tiempo se estaba agotando. De hecho, sólo quedaba una semana y únicamente había terminado una parte del informe bastante reducida. Leila, que también es una escritora con experiencia, estaba dispuesta a revisarlo, pero él no le pasaba copia alguna con la que trabajar. Esta dilación hacía dos meses que duraba y resultaba obvio para ambos que era la causante de las desavenencias.

La dilación siempre había sido uno de los problemas de Rich, por lo que sería necesario trabajar algo más con este problema. Sin embargo, en esta sesión quería centrarme en Leila. Su enfado era evidente, aunque intentaba controlar su irritación, y bajo la ira de Leila había aprendido que podía haber un miedo semejante al pánico.

Cuando se mostró de acuerdo en abordar su preocupación con EFT, le pregunté qué era lo que le daba más miedo que sucediera en esta situación. Respondió sin dudar que temía que Rich perdiera el trabajo si no terminaba su informe a tiempo. También le daba miedo que si esto sucedía. Rich nunca tendría éxito en su nueva carrera y tendría que abandonar, por lo que la familia terminaría en la calle. Estaba claro que Leila estaba siendo catastrofista, así que debíamos trabajar este aspecto en primer lugar.

Preferí no pedirle a Leila que abordáramos su ira, a pesar de su tormentosa mirada, y trabajar en cambio directamente con sus miedos. También sugerí que Rich hiciera tapping con nosotras a lo largo de las secuencias de EFT. Le pedí a Rich que hiciera tapping con sus propios problemas durante la secuencia o que hiciera tapping de sustitución para Leila. Eligió hacer tapping con sus problemas.

La puntuación inicial de Leila en la escala SUD de malestar (del 0 al 10) fue de 8.

Empezó con la siguiente frase de preparación:

«Aunque me siento en peligro porque Rich no ha terminado su informe…»

Al finalizar la primera ronda, Leila manifestó que su ansiedad seguía siendo elevada y que su nivel de SUD no había variado. Sin embargo, vi ante mí a una “persona totalmente distinta”. Su rostro se había suavizado y parecía ligeramente triste; la mirada glacial había desaparecido. He presenciado a menudo al trabajar con EFT que los clientes cambian ante mis ojos, aunque sigan viéndose a sí mismos, de manera subjetiva, en el mismo lugar desde el punto de vista emocional. Aunque en ocasiones se trata del habitual efecto «Apex» (de negación) que puede producirse en una persona novata en EFT, cuando tiene lugar en el transcurso de una terapia con clientes que en el pasado han respondido bien a EFT y reconocen su valía, podría indicar que su consciencia no ha llegado a los avances que han tenido lugar a un nivel más profundo. En mi opinión, la suavidad de sus rasgos y la tristeza que mostraban ahora sus ojos eran mejor indicativo que sus palabras del éxito de EFT.

Entonces se produjo uno de esos maravillosos momentos de la terapia. La propia clienta nos guió hacia la sanación de una forma que yo no podía prever. Aunque podría haber continuado haciendo tapping en los problemas negativos para bajar su intensidad, Leila optó por algo totalmente distinto. Rechazó con un movimiento de cabeza mi sugerencia de hacer otra ronda con los aspectos negativos.

«No», dijo, «quiero pedir ayuda a mis recursos internos profundos….»

La tranquila y firme expresión de su cara me indicó que sabía exactamente por qué lo estaba haciendo, y que apelar a sus propios recursos positivos, en lugar de hacer un esfuerzo por librarse de los aspectos negativos, era justo lo que tenía que hacer en ese momento. Puede resultar sumamente beneficioso, por cierto, si el cliente está preparado. Si no lo está, y sigue siendo necesario despejar algunos de los aspectos negativos que bloquean el progreso, pedirle al cliente que aborde los aspectos positivos en este punto puede resultar contraproducente. Desde un punto de vista técnico, podríamos llamar al enfoque por el que optó Leila “instalar lo positivo», aunque esta expresión no hace realmente justicia a la calidad especial de este ejercicio positivo, que resultó de una gran autoafirmación.

He aquí las palabras que eligió Leila para su «instalación positiva»:

«Libero con suavidad y seguridad, de forma permanente, la ansiedad que siento por no tener terminado el informe…»

En este punto, Leila utilizó la versión de una frase que le había enseñado en una sesión anterior. Se trata una formulación ligeramente modificada que realicé de la frase de preparación de la BSFF («Be Set Free Fast» o “Libérate rápidamente”, una técnica energética «prima» de EFT): «Estoy eliminando (etc.)». He descubierto que la BSFF crea una mayor confianza y es aceptada con mayor facilidad si el cliente emplea en su lugar la frase «Libero con suavidad y seguridad (lo que sea)», reemplazando la palabra «eliminar», que puede sorprender o asustar a algunos clientes. Sabiamente, Leila añadió a mi frase la expresión “de forma permanente” en sus frases de preparación y recordatorias. La permanencia puede resultar una excelente autosugestión, y servir para grabar una cognición positiva.

En este punto, también eligió emplear la técnica TAB (Touch and Breathe), en la que se toca cada punto de acupresión de EFT por turnos, manteniendo los dedos sobre ellos mientras realizamos una “respiración no forzada». Este enfoque parecía encajar con su estado de ánimo silencioso y contemplativo. Tras una ronda lenta y reflexiva, empleando su frase recordatoria positiva, el nivel de intensidad SUD de leila había bajado a 3.

«Está aflorando tristeza», afirmó, «se está convirtiendo en tristeza ahora.» Ahora reconocía la tristeza que yo había observado antes en la expresión de su rostro al final de de la última ronda, lo que indicaba que podíamos ir directamente a la tristeza.

«Aunque siento esta tristeza…»

Al final de la siguiente ronda, Leila se quedó sentada muy quieta, con las manos juntas sobre el regazo. Cuando le pregunté cómo se sentía con todo ello, respondió «Me siento más calmada.» Y, por la forma en que lo dijo, supe que su calma era profunda. Añadió, casi en un suspiro, que su nivel de intensidad SUD era ahora de 0. Se hizo un silencio en la habitación, mientras todos compartíamos tranquilamente su experiencia.

Entonces me dirigí hacia Rich, para saber lo que había experimentado durante el ejercicio. Dirigiéndose a Leila, le contó «Acabo de “oír” algo de lo que has dicho. Así ha sido en esta ocasión. Es sobre lo de apartarme cuando estoy ansioso. Es cierto. Así que mientras hacías tu EFT, yo hacía tapping para el hecho de estar estancado con el informe. Mi nivel de intensidad SUD era muy elevado al empezar. Luego bajó, pero creo que aún queda algo estancado con lo que tendré que trabajar durante la terapia con Pat. No me siento orgulloso de jugar a juegos de ordenador cuando debería terminar el informe.»

Estuve de acuerdo en que había cuestiones en las que trabajar durante la terapia, así que hicimos planes para ello. Sin embargo, fue una sesión emotiva. Leila había alcanzado una profundidad y se había apoyado a sí misma de un modo que sólo puedo calificar de espiritual. Había apelado a su ser superior y había recibido la ayuda que necesitaba. Antes de marcharse, comentó cómo era dejar de luchar por sobrevivir para sentir el calor del apoyo interior aflorando en ella mientras pasaba por la secuencia, apelando a sus recursos internos positivos.

La paz que alcanzó también fluyó hacia mí, y sé que a Rich le sucedió lo mismo. En ocasiones, ser un terapeuta que puede observar y tal vez facilitar momentos de verdad en la vida de una persona puede sanar no sólo al cliente sino a uno mismo.

EFT Master, Dra. Patricia Carrington

Traducido por Eva Llobet Martí

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