Querido Gary,

Mi gratitud por EFT nunca había sido tan personal – la semana pasada me salvó la vida, ¡literalmente!

Hace más de una década sufrí una terrible reacción alérgica a un césped que habían tratado recientemente con fertilizantes, pesticidas y herbicidas. La reacción que sufrí se desarrolló a lo largo de varias horas, creciendo cada vez más en intensidad. El médico me dijo que mi reacción se conoce como ‘shock anafiláctico’ y que había tenido mucha suerte de cogerlo a tiempo.

Como vivo en Nueva York, desafortunadamente no me tumbo en el césped muy a menudo así que no le di más importancia al tema – especialmente al enterarnos que este tratamiento para césped no se utiliza en circunstancias normales. No había sufrido ninguna otra reacción desde entonces… hasta la semana pasada.

Mientras trabajaba fuera de mi oficina en Florida, decidí tomar un descanso largo para comer y me tumbé en el jardín. Por algún motivo el césped tenía un aspecto muy acogedor, así que eché mi toalla y disfruté de una hora de relax.

Menos de dos horas después llegó mi familia y notaron que había tomado demasiado sol. Como soy de piel muy blanca, no me sorprendió que estuviera roja. En el momento en que me lo dijeron, la piel ni siquiera me quemaba así que seguí trabajando en la cocina.

Desde el momento del primer comentario hasta que empezara a abrasarme la piel pasaron menos de 15 minutos. El escozor empezó a aumentar así que cogí un poco de lavanda, la apliqué directamente sobre mi cara y empecé a hacer tapping para quemaduras de sol. Normalmente la lavanda reduce las quemaduras, así que inmediatamente me alarmé cuando el dolor siguió aumentando en intensidad y superficie, ya que ahora me quemaba todo el cuerpo. Para cuando llegó el dolor a mis brazos estaba utilizando EFT para «esta emergencia»… «esta terrible quemadura»… «esta mala reacción».

A medida que continuaban a aumentar el dolor y los síntomas, me di cuenta de que algo iba terriblemente mal así que cambié mi perspectiva a:

Aunque estoy teniendo una terrible reacción, toda mi energía está desequilibrada, me acepto y me amo total y plenamente y confío en que mi cuerpo se está sanando ahora.

Seguí trabajando sobre el equilibrio, pero cuando noté que se me hinchaban los labios me coloqué delante de un espejo para ver qué pasaba y me alarmé – mis labios estaban hinchados y blancos, mi piel estaba llena de manchas rojas y blancas de urticaria muy grandes y estaba empezando a marearme y perder concentración.

Mi hermana me preguntó qué podía hacer y las dos hicimos tapping para cada uno de los síntomas y mantuvimos nuestro enfoque en equilibrar mi energía y en que ahora estaba sanando.

También hicimos tapping sobre:

Aunque estoy teniendo una reacción severa y estamos asustadas, las causas y las respuestas se hacen inmediatamente aparentes y mi cuerpo ahora hace todo cuanto necesita hacer para sanar.

Utilizando EFT, repasamos una lista de posibles causas – qué había comido, bebido, cualquier medicación… y no dábamos con nada específico, sin embargo yo sabía que hasta que no llegara al tema específico todo el trabajo EFT de equilibrar y liberar estaba ayudando a mi sanación final.

Aunque estaba mal y las dos nos preguntábamos si debíamos llamar a los servicios de emergencia, las dos nos sorprendimos cuando su marido entró en la habitación y mágicamente nos dio la clave para hacer tapping al preguntar «Oye Cath, ¿no podría ser el fertilizante de césped? y entonces, mi hermana y yo dijimos ‘¡shock anafiláctico!»

Antes de que pudiéramos volver a hacer tapping, tuve vómitos violentos. Era muy consciente de que mi cuerpo estaba sacando todo cuanto me hacía sentirme enferma. Entre vómitos bebí tanta agua como pude. Mi hermana siguió haciendo tapping mientras yo vomitaba, ¡Dios la bendiga!, y al cabo de algunos minutos, me volví a acostar con terribles calambres.

Durante las rondas siguientes nos centramos en

_* estas sustancias químicas tóxicas

* esta ‘marca concreta de fertilizante’

* esta reacción alérgica

* este temor

* estos terribles calambres

* este dolor por todo el cuerpo

* todo esta hinchazón

* este shock anafiláctico_

A los 10 minutos más o menos de estas rondas, la urticaria y la rojez habían empezado a remitir y también cesaron los calambres. Las dos estábamos de acuerdo en que no necesitaba ir al hospital. Las siguientes 3 horas las pasé durmiendo profundamente.

Cuando me desperté no tenía ningún síntoma. Con el apetito intacto, me senté a comer una cena completa y disfruté de una noche de televisión con mi maravillosa familia.

Mientras cabe la posibilidad de que haya una causa emocional subyacente a estas reacciones, no he encontrado el eslabón que los une. Que yo sepa, no hay traumas ni peleas ni discusiones que puedan explicarlo. No hay ninguna razón clara que explique porqué durante la última década he podido sentarme sobre el césped en nuestros parques locales a la orilla del mar sin reacción, pero el tumbarme sobre una toalla en este césped en particular casi me mata.

De todas maneras, sabiendo lo que sé ahora, he estado trabajando con EFT para liberar cualquier causa emocional, venga de donde venga. Algún día puede que la causa salga a la luz del día, o puede que nunca sepa que traumas conectados a esta reacción alérgica estoy liberando. Lo que sí sé es que EFT me salvó la vida, o por lo menos evitó que tuviera una horrible experiencia en el hospital donde me habrían llenado de adrenalina y esteroides. Estoy bastante segura de que de toparme de nuevo con estas sustancias químicas, o bien no tendré ninguna reacción o podré anular sus efectos tal como hice la semana pasada.

¡Qué consuelo me da saber que aún en estado de emergencia no sólo funciona EFT, sino que ahora me resulta natural usarlo y viene en mi ayuda sin esfuerzo concertado! Casi seguro que el hecho que EFT funcione tan fácilmente se debe a los centenares de horas de lectura de casos y de auto práctica, pero también a que mi energía estaba lo suficientemente limpia para ayudar a mi cuerpo a sanar tan increíblemente deprisa.

Que les vaya bien.

En Armonía Viviente

Cathleen

Traducido por Vera Malbaski – Escribir a Vera