Es importante hacer ejercicio para estar saludable y resulta interesante ver que EFT puede resultar fundamental para llevarlo a cabo correctamente. Paul Pieri nos expone los motivos en este artículo de gran utilidad. Consultad al médico para cualquier problema de salud.

Por Paul Pieri

EFT al hacer ejercicio

Apreciado Gary:

Me gustaría compartir con vosotros una experiencia que he vivido esta mañana con EFT mientras hacía ejercicio.

Durante las tres últimas semanas, he realizado diariamente una sesión de aeróbicos de 90 minutos para mejorar una afección específica. Forma parte del concepto del “ejercicio como droga” del Dr. Joseph Mercola. Justamente oí hablar de EFT por primera vez en la página de la red del Dr. Mercola, por lo que le estoy sumamente agradecido. Hoy, por primera vez, me sentía preparado para alcanzar mi objetivo de 90 minutos.

Durante los primeros 50 minutos, seguí sin incidentes mi entrenamiento en mi aparato de esquí a campo traviesa. Llegados a ese punto, sin embargo, a pesar de disminuir la resistencia de la máquina, se me dispararon las pulsaciones. Mi objetivo es que se mantengan en un promedio lo más cercano posible a los 136 latidos por minuto. (La finalidad es obtener un máximo beneficio, sin excesivo esfuerzo y luego pasar a un entrenamiento anaeróbico, para recuperar el aliento.) Utilizo un pulsómetro estándar para controlarlo. Resulta interesante observar que el cuerpo responde de formas distintas a un mismo tipo de ejercicio.

Hoy no podía mantener mi pulso por debajo de las 140 pulsaciones y ejercitar los brazos al mismo tiempo, así que he dejado de utilizar los brazos y he continuado trabajando únicamente con las piernas. Durante los siguientes veinte minutos, mi pulso se ha mantenido entre 136 y 140. Tras una marca de cerca de 70 minutos, me sentía bastante cansado, lo suficiente como para pensar seriamente en parar. Siempre escucho a mi cuerpo y aunque tenía las piernas doloridas, no sentía dolor u otros signos de haberme excedido. Estaba sorprendido, ya que anteriormente había completado sesiones de 70 u 80 minutos sin sentirme tan fatigado. Por otra parte, en cualquier caso, no quería excederme, ya que podría pagarlo en los días posteriores.

Sin haber tomado conscientemente la decisión, he empezado a hacer tapping mientras hacía ejercicio, algo que nunca había hecho. He hecho tapping en el punto de karate, diciendo la siguiente frase de preparación: «Aunque me siento cansado, elijo continuar para fortalecer mi cuerpo, mi mente y mi espíritu.» (Mil gracias Dra. Carrington, ¡su método de las «Elecciones» es sencillamente perfecto!) He continuado con dos rondas de tapping con recordatorios del tipo «elegir continuar», «sentirse sano», «hacerse más fuerte» y con cualquier otra cosa que me viniera a la mente en ese momento.

No sé por qué he dejado de hacer tapping después de dos rondas. No fue una decisión consciente. Sencillamente paré. Sin embargo, ¡tras sólo un par de zancadas me di cuenta de que me sentía mucho mejor! ¡Dejadme deciros que sí fui plenamente consciente de ello! Hice una rápida comprobación de mi estado físico y no pude encontrar diferencia alguna en el modo en que sentía los músculos de las piernas. Me dolían, las sentía cansadas, ni mejor ni peor. Sin embargo, a nivel mental y emocional, el cambio era brutal: me sentía positivo, lleno de confianza, cansado pero satisfecho, no cansado pero harto. No sentía ni un asomo de necesidad o de deseo de parar. ¡Increíble!

Pero ahí llega lo más sorprendente. ¡Después del tapping, mi pulso había bajado de repente a 128! La misma carga física había hecho que mis pulsaciones se acercaran a 140 durante los últimos 20 minutos. Sentía mucha curiosidad, así que no cambié nada, continué trabajando sólo los músculos de las piernas al mismo ritmo. Mi pulso se mantuvo entre 128 y 132, sin aumentar. Al alcanzar la marca de 90 minutos, seguía sintiéndome cómodamente cansado. Continué. Alcancé la marca de 100 minutos sin cambio alguno, ¡seguía teniendo mucha energía positiva y mi pulso se mantenía aún en 128-132!

Podría haber continuado, pero EFT no sirve de excusa para hacer tonterías. Tengo 53 años y no he hecho ejercicio durante todo el invierno. Ahora, tras sólo tres semanas de calentamiento había completado 100 minutos de ejercicio continuado a un 80% de las pulsaciones máximas recomendadas. La prudencia es la madre de la ciencia.

Gary, ¡no sabéis lo emocionante que me resulta utilizar EFT de esta forma! Diez horas después, seguía sintiéndome genial. He establecido un día entero de entrenamiento y ahora me siento debidamente cansado, dispuesto a descansar. No detecto ácido láctico formándose en mis piernas y realmente tengo ganas de llevar a cabo un entrenamiento fuerte y saludable mañana, pero ahora con esta nueva herramienta que me ayuda en los momentos difíciles: ¡EFT!

¡Ahora sí que voy a «probarlo con todo!»

Con agradecimiento,

Paul Pieri

Traducido por Eva Llobet Martí