Me siguen llegando muchas observaciones positivas sobre estas series. ¿Por qué? Porque nos estamos sumergiendo de cabeza en la piscina de nuestro propio poder. Estamos despertando al vencedor interior que conoce nuestras verdaderas capacidades. Esto enriquece el espíritu y agiliza el pulso. Así es como hemos desarrollado la metáfora del “palacio” y establecido que estamos consultando constantemente las cosas escritas en nuestras paredes. Esos escritos forman los pensamientos consistentes que, a su vez, se transforman en nuestra realidad. Luego hemos introducido afirmaciones como una herramienta para escribir diferentes mensajes en nuestras paredes y señalamos EFT como un borrador para las creencias con las que compiten (las cuáles a menudo se muestran como los “sí, pero…” al final de la afirmación).

Las afirmaciones únicamente representan una herramienta (entre otras) en nuestra caja de herramientas posibilitadoras, y tendré mucho más para decir acerca de ellas a medida que ésta serie se desarrolle. Por ahora, de todas formas, las he presentado como un primer atisbo a nuestras posibilidades. Cuando son combinadas con EFT, su uso se magnifica enormemente y extiende hacia todos los rincones de nuestros potenciales personales. En mi mensaje de introducción sobre afirmaciones, di el ejemplo teórico de una mujer que pesa 90 kg y afirma pesar 60. Por lejos, la reacción más frecuente que recibí de esto fueron pedidos para que explicara más en detalle cómo había que proceder para este problema. Una señora (llamémosle “Judy”) escribió:

“Muy bien. Casi peso 90 libras y ha sido así desde que el abuso sexual de mi sacerdote me explotó en la cara (¡¡¡cuando pedí a los superiores del perpetrador que se disculparan por ignorarme cuando lo denuncié, inventaron la historia de que yo había inventado todo porque no quería ir a la cama conmigo!!!) Yo sé que uno de mis “sí, pero…” es que si pierdo peso, los hombres vendrían a molestarme. Pero yo sospecho que hay otros. ¿Cómo descubrir cuáles son? ¿Cómo debo tratar los “sí, pero…”?

En mi experiencia, el peso usualmente no es EL problema. Más bien es con frecuencia un síntoma de muchos problemas emocionales que llevan a uno a comer de más. Afortunadamente, el proceso de afirmación tiene un modo de hacerte saber que estos imperativos emocionales existen y eso lo hace una ayuda sumamente útil para nuestra investigación. Una regla sola y simple existe aquí y es ésta: Si la afirmación “no está funcionando” es porqué hay algún “sí, pero…” actuando. Encuentro esa regla muy confiable. Es información invalorable porque te indica que debes empezar a buscar. Como dijo Judy, ya sabía que uno de sus “si, pero…” era “si yo perdiera peso, los hombres vendrían a molestarme”. Si ella fuera tu cliente, llevaría poco esfuerzo traer eso a la superficie. De hecho, probablemente se mostraría durante la primera ronda o dos de decir la afirmación sobre la pérdida de peso. Si tenemos suerte aquí, este problema solo de abuso sexual sería la única frase escrita en la pared que competiría. Podemos entonces proceder a instalar la afirmación de pérdida de peso, y en un tiempo razonable, surgiría una “nueva Judy” delgada.

¿Pero qué ocurre si hay aún más? ¿Qué pasa si el peso de Judy es el reflejo de una generalización de problemas en su vida? ¿Qué tal si hay mas “sí, pero…” compitiendo que escapan a la detección inmediata? ¿Entonces qué? Simplemente, si la afirmación de pérdida de peso “no está funcionando” entonces puedes concluir adecuadamente que hay más “sí, pero…” Localizarlos es entonces tu próximo objetivo y aquí es donde las habilidades del practicante son importantísimas. Esto es para lo que los psicoterapeutas están entrenados y han desarrollado muchas técnicas con éste objetivo. A éste propósito, más abajo he hecho una lista de interrogantes para atraer los pensamientos competidores a la superficie. Estoy seguro que ustedes tienen otros. Si es así, por favor háganme saber cuales son.

• ¿Si hubiera una razón emocional para que la afirmación no funcione, cuál podría ser?

• Termine la frase: “si yo pesara 60 kg las consecuencias serían…”

• Termine la frase: “para perder peso, yo debería…”

• Termine la frase: “lo que realmente necesito es…”

• Termine la frase: “perder peso me recuerda que…”

• Diga la siguiente frase y dígame cuán verdadera la siente: “Yo quiero alguien que me ame como soy y ENTONCES perderé peso.”

• Diga la siguiente frase y dígame cuán verdadera la siente: “Otros en mi familia tienen sobrepeso y ese es entonces mi destino”

• Diga la siguiente frase y dígame cuán verdadera la siente: “Si yo dejara de comer (helados, pasteles, etc.,) sería como estar perdiendo un amigo.”

Estas preguntas pueden revelar una cadena entera de eventos, creencias, actitudes y otros “si, pero…” que están limitando la vida de Judy y mostrándose en su cuerpo como un exceso de peso. Todos, por supuesto, pueden ser tratados uno por uno y descargados con EFT. Puede llevar tiempo y necesitar amor, perseverancia y habilidad. Eso es bueno porque Judy no va a ser la única que va a ser beneficiada. Como un Curso de Milagros dice: “Al Arca de la Paz, se entra de dos en dos.”

A medida que estos “si pero…” son descargados adecuadamente, la vida de Judy debería realzarse. Si su problema de sobrepeso es, verdaderamente, el reflejo de un problema generalizado de su vida, entonces el uso repetido de EFT es probable que produzca muchos “beneficios laterales”. Ella empezará a ver oportunidades que parecía que no estaban allí antes. Sonreirá más y se desenvolverá mejor con los demás. El enojo será más leve y menos predominante. Dormirá mejor y se sentirá más confiada. Intentará cosas que nunca había intentado antes. Será más feliz y sí… perderá peso.

En este ejemplo tienes un barómetro obvio para el éxito: el peso de Judy. Tú no tienes que confiar en su información subjetiva sobre cómo se siente, ni tienes que hacer ninguna suposición. Hasta que ese exceso de peso sea historia, tú tienes más “si, pero…” para localizar. Así es de simple. Judy y tú pueden trabajar juntos (palabra importante) en tanto se unen en busca de las razones que hay detrás del problema de peso y se van borrando una a una. Durante todo ese tiempo, la afirmación de bajar de peso está condicionando nuevos pensamientos habituales que la jalan hacia una dirección positiva.

Este proceso se parece a un juego de jalar la cuerda que comienza como un empate. Las afirmaciones jalan en la dirección de Judy mientras EFT gradualmente afloja la prensión de los “sí, pero…” A medida que los competidores van aflojando su agarre, las afirmaciones comienzan ganando la batalla hasta que, finalmente, se dan por vencidas y Judy pesa 60 kg. Este es un tiempo de sentirse bien para los dos. Aquí es donde la conexión humana cambia a una velocidad mayor y el amor se hace cargo del volante. Esto es mucho más que una de nuestras “maravillas de un minuto” comunes de EFT. Es la razón de esta profesión, el verdadero premio. Todo el proceso es bastante simple. De hecho, este procedimiento se aplica prácticamente a cualquier problema, no sólo a bajar de peso. Lo puedes usar como protocolo aislado o mezclado con uno tuyo. Es éste (abierto a tus modificaciones):

1. Elabora una afirmación dirigida a condicionar mentalmente un “nuevo tú” (reglas adecuadas para afirmaciones vendrán en una entrega posterior)

2. Toda vez que la afirmación “no está funcionando”, busca los “si, pero…” que estén compitiendo.

3. Discrimina los “sí, pero…” en sus distintos aspectos, si los hay, y redúcelos a cero (bórralos) con EFT.

4. Retoma la afirmación y repite los pasos 2 y 3 donde es necesario.

Volviendo otra vez al tema de las recompensas, hay aquí también un útil beneficio profesional para este procedimiento. Suponiendo que hay rapport y dedicación de tu parte, ahora tienes un cliente de largo plazo. Esto no es solamente un arreglo de intervención única donde te encargas en una sola sesión del miedo que alguien tiene de hablar en público y luego no lo vuelves a ver nunca más. En lugar de eso, tú puedes transformar esa persona en un comunicador bien pulido e ir bastante más allá de meramente eliminar su constricción en la garganta y las palpitaciones de nerviosismo en su corazón. Más aún, tú puedes conducir a Judy (y a todas las otras Judys que hay por allí) a través de sus varios problemas relacionados con su peso, y alcanzar juntos el éxito.

A continuación, tú puedes apuntar hacia su situación financiera y a todos sus “sí, pero…” que funcionan como “bloqueadores del dinero”. Tras esto, hay muchos problemas de autoimagen, y, tras esto otro, hay muchas áreas de su persona que ya están bien prontas para un Asesoramiento en Desempeño Personal. En adelante, a medida que más y más escritura negativa es borrada de sus paredes y reemplazada por las afirmaciones, es posible que se revele su búsqueda espiritual. Esto tiende a pasar cuando las personas se desprenden de sus preocupaciones negativas. Y así es como todo esto continúa. No hay aquí un final de las posibilidades. Sin importar qué tan lejos uno haya viajado, siempre hay más distancia por cubrir.

Lo más emocionante de todo esto es que podemos realizar nuestro propio “trabajo de posibilidades” y guiar con el ejemplo. No hay nada más inspirador que aprender de alguien cuya misma presencia demuestra el poder de las posibilidades. Esto convence y motiva al mismo tiempo. ¿Qué cosa mejor podemos hacer por nosotros mismos, y por lo tanto por nuestros clientes, que desarrollar nuestra propia habilidad de movernos libremente por el Palacio de las Posibilidades?

Habrá más para la próxima

Abrazos, Gary

Traducido por Martin Jones – Escribir a Martin