Sylvia Hartmann-Kent comparte un éxito sorprendente con su hijo después de un proceso largo y desalentador. Como ella explica, “No fue el tipo de evento de “un golpeteo y los muertos resucitan”. He hecho mucho tapping durante el último año, a veces con poca corazón y sin mucha esperanza, para ser muy sincera… Pero aquí estamos. Stephen empieza a entender el significado de las emociones de los demás. Stephen me hizo una tasa de café. “Porque te hace feliz, ¿verdad?””

Por Silvia Hartmann-Kent

Stephen y su Pikachu

Tengo un hijo que se llama Stephen. Es extremadamente listo intelectualmente y durante los últimos diez años está atascado en el nivel de desarrollo emocional de un bebé de 18 meses.

Este atascamiento significa:

Berrinches y ataques; la inhabilidad para ver el mundo desde la perspectiva de otra persona que no la suya propia; la inhabilidad para entender sus propios sentimientos; la inhabilidad para controlar sus sentimientos; la inhabilidad para interactuar con otros más allá de una situación de estímulo-respuesta.

En la práctica, tenía dificultades dondequiera, y conforme crecía más se encontraba en conflicto con la sociedad y las escuelas a su alrededor, y más infeliz, porque no entendía qué le estaba sucediendo.

Fue despedido de la escuela normal, y después de la escuela complementaria, y después de una escuela para los niños con retraso en su conducta – allí las formas de atrasar los premios y los castigos simplemente no funcionaban para él. Cuando se sugirió una escuela para los mentalmente discapacitados, yo me eché para atrás y lo mantuve en la casa. Aquí ha estado durante los últimos dos años y aunque no ha sido fácil, por lo menos ha estado en un ambiente seguro y apoyador.

En los últimos tres meses, sucedió un cambio. Stephen pidió que le diera un juguete de peluche y empezó a “cuidarlo”. Lo traía siempre, y gradualmente empezó a proyectarse en él (un Pikachu amarillo para los que saben lo que es). Primero, eran cosas pequeñas como sentarse al lado de su plato mientras comía y darle de comer.

Entonces, se expandió y hace como una semana, Stephen dijo las siguientes palabras: “¡Oh no, he dejado a Pikachu arriba! ¡Ha de tener tanto miedo, solito en la oscuridad, pensando que ya no lo quiero y lo he olvidado!”

Ahora supongo que para la mayoría de la gente, leen esto y dicen, “¿Y qué?”

Para mí, era evidencia de que el “estado atascado” empezaba a moverse y que Stephen ya estaba creciendo a una edad mental de un niño de 2 ½ o 3 años, que lo que estaba congelado empezaba a descongelarse y estábamos en el camino.

¿Qué es lo que causó esto?

Yo estoy segura que fue el hacer el tapping de EFT a distancia. No lo puedo comprobar. No tengo evidencia científica para respaldarme. Lo único que sé es que durante casi 11 años no hubo ningún progreso de ningún tipo pese a lo que hiciéramos, dijéramos, le diéramos de comer, a lo que pidiéramos en nuestras oraciones, y ahora hay un verdadero cambio que promete el regreso al verdadero equilibrio y una futura salud.

No fue el tipo de evento de “un golpeteo y los muertos resucitan”. He hecho mucho tapping durante el último año, a veces con poca corazón y sin mucha esperanza, para ser muy sincera. ¿Cómo se puede curar el autismo en el desarrollo de la conducta, en otro, con frotarse el pecho y golpetear el labio inferior? No te ilusiones, admito que eso fue mi pensamiento.

Pero aquí estamos. Stephen está presentando un argumento muy bien fundamentada para porque Pikachu piensa que Stephen debe tener un nuevo juego de computadora, en tercera persona. Stephen empieza a entender el significado de las emociones de los demás. Stephen me hizo una tasa de café. “¿Porque te hace feliz, verdad?”

Es un milagro.

¿Y la moraleja del cuento?

Si hay algo que para tí es tan importante como esto lo es para mí, sólo haz el tapping. No te preocupes por tus dudas ni si los resultados no se ven al instante. Suceden cosas en niveles que no podemos ver, ni sentir ni comprender. Y se provocan cambios.

Y a veces hay que esperar a ver como se va a manifestar ese cambio al final.

Silvia Hartmann-Kent

Traducido por Naomi Brickman

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