Los médicos y psicólogos no pudieron ayudar al hijo de 6 años de Patricia de Avila, pero combinando EFT con PNL, Patricia le ayudó a liberarse de su temor conectado con la agresividad de su padre utilizando su imaginación para crear un cuento divertido. Escrib ir a Patricia.

Hola David,

Escribo con enorme alegría estas novedades, ya que pude ayudar a mi hijo menor en un trance realmente complicado, y comprobar su potencial y el uso que le está dando, con 6 añitos, a esta poderosa herramienta, que insisto en amalgamar con PNL.

Agradezco todos los boletines recibidos, de los que he sacado tantas ideas, como la que apliqué esta vez, y que tomé del boletín 21, artículo de Loren Fogelman, combinando las frases negativas con positivas (no afirmaciones, esta vez), como les paso a relatar:

Nachito, quien con tapping y afirmaciones resolvió el tema de no poder dormir, entre otras cosas, está superando, con sus hermanos, mi divorcio por violencia doméstica, pero, al estar en contacto con su papá, hay veces en las que regresan a casa con una influencia que se traduce en agresividad y problemas entre ellos.

Hace unas tres semanas, Nacho tuvo una crisis nerviosa, a la que el pediatra restó importancia, al saber la situación, pero me advirtió que, si yo accedía a sus requerimientos, él podía tomar esa actitud para manipular futuras situaciones.

Así fue.

Empezó a exigir dormir conmigo, y a tener, cada vez más seguido, incontinencia diurna de heces. (Podía pasar toda la tarde con la ropa sucia, y, cuando yo lo bañaba, él, antes de que le dijera nada, ya se «rezongaba» sólo. Mi frustración era enorme, porque, sabiendo las raíces emocionales de la encopresis, me sentía incapaz de llegarle para utilizar alguna técnica de PNL, aunque intenté, con colapso de anclas visuales, generador de comportamiento, y nada.

El médico descartó causas orgánicas, y la psiquiatra infantil lo encontró perfectamente normal, en el marco de la situación que está viviendo, y que , en realidad, vivió desde la panza, porque había mucha tensión en nuestro hogar, hasta la separación.

Esta semana, en una de sus incursiones a mi cama, me pidió, como todas las noches, que le hiciera tapping «para soñar cosas lindas», y para «cerrar los ojos y despertarme mañana» – por su temor a las pesadillas.

Pero yo lo invité a hacer tapping porque se ensuciaba la ropa, y le expliqué, que cuando tenemos mucho miedo, literalmente «nos hacemos encima», por el susto.

Le hizo gracia pensar en otras personas pasando por ese trance, y cuando le dije las frases preparatorias, las elegí muy bien:

«aunque me hago encima del susto»

«aunque me siento chiquito cuando me ensucio»

«aunque parezco bobito por hacerme encima como un bebé» (según sus propias palabras)

Entonces, cuando fuimos al punto de la ceja, apliqué lo que leí en ese artículo, y alternaba de esta forma:

CE: el miedo me hace ensuciarme como un bebé

LO: pero yo tengo seis años, y mando yo en mi cuerpo

BO: parezco bobito

BN: pero soy inteligente y fuerte

BL: tengo tanto miedo, y no sé a qué

CL: pero todo está bien, acá, me siento seguro

BB: soy feliz, soy genial, todo está bien.

Bajo tetilla (hígado): todo está bien acá.

Cuando terminó la ronda, que había empezado con voz bastante quejumbrosa, se quedó en silencio… y se produjo un entendimiento MARAVILLOSO!!!

Me dijo, “Abrázame fuerte, mamá (él usualmente no tiene esas manifestaciones), ¡porque tengo miedo de que me roben mientras duermo!”

¡Dios mío! Fue increíble, me pasó como un rayo por la mente, la imagen de su padre, cuando se iba del cuarto conyugal, después de las eternas discusiones nocturnas, y sacaba a los niños de sus camitas, ya fuera Nachito o Juan, el mayor, para acostarse él, y los dejaba en la cama de matrimonio.

Me pareció estar dentro de Nacho, y sentir el terror de que lo arrancaran de su cama, fue increíble. En ese momento la conexión con mi hijo era absoluta. Nuestras almas estaban comunicándose a partir de las mismas heridas, en un lenguaje que nada tiene que ver con el de las palabras.

Salí rápidamente del estado, pero no lo saqué a él, y mi mente, entrenada en PNL, buscaba la mejor técnica para re-encuadrar ese recuerdo, y, casi sin pensar, empecé a elaborar una especie de cuento, con voz graciosa. Un niño tiene miedo de que lo roben, y se lo lleven por el agujerito del cable del teléfono en la pared, y se le tranca la cola gordita. También tiene miedo de que el ladrón lo quiera desprender del abrazo de la mamá y los saque a los dos de la cama. Y se enreda en las sábanas, con ellos, y se armara un lío tremendo, y otras ideas absurdas, que lo hacían reír a carcajadas.

Lo primero que pasó, es que soltó su abrazo tan ‘desesperado’ – se relajó, y a los pocos minutos, dormía plácidamente.

Esperé hasta que su sueño fuera profundo, lo llevé a su cama, y no ha vuelto a pedirme para dormir conmigo… ¡ni se volvió a ensuciar!

No creo que haya un retorno mas satisfactorio de todo lo que se puede lograr con tapping, que ver a un hijo salir de una situación sin recursos.

Pero, si le agregamos el valor de PNL, para re-encuadrar, es infinito el poder que se logra. Eso lo comprobé cuando, al felicitarlo porque había llegado a tiempo al baño, y decirle que estaba feliz porque, al fin había logrado dar con la frase exacta para hacerle tapping, me contestó» ¡pero fui yo que lo logré»!

¡Qué mas puedo pedir que ver que, a pesar de todo, tiene la auto-estima suficiente, para reconocer que el mérito es suyo!

El aporte de los boletines, de cada profesional, y practicante, es invalorable, pero sigo cosechando beneficios de las semillas que sembró Martin Jones, en cada consulta, cada semana, con infinita paciencia y pasión por EFT.

Me sigue cambiando la vida, sólo tengo una opción: continuar hasta que el saber EFT y PNL sea una opción real y posible para todo aquel que quiera superar cualquier clase de dificultad, ¡cualquiera, bien dije!

Reciban mi amor. ¡Ojalá algún día pueda devolverles lo que he recibido de todos ustedes!

Patricia de Avila Arnaud