Vale la pena que lean el siguiente relato de la australiana Jann Barry acerca de su experiencia al enseñar EFT a 90 inquietos niños.

Por Jann Barry

Recientemente me pidieron que enseñara EFT a 90 niños de 11 años de edad.

Ellos habían venido para una estancia de una semana en la Bridgetown Rural Camp School (Campamento de Verano de la Escuela Rural de Bridgetown). (250 km al sur de Perth en Australia Occidental)

Buscando un encabezado breve y fácil de recordar para el Boletín del Campamento, que estaría dirigido a una escuela prospecto, le pusimos ‘Tratando con los Sentimientos’.

He estado practicando EFT durante 3 años y siempre me ha apasionado trabajar con niños y desarrollar sus capacidades con EFT y, por fin aquí estaba mi oportunidad.

Los dividimos en grupos como de 20, pero puedo decirles que aún 20 niños de 11 años de edad – si no estás acostumbrada a ellos – pueden hacer muchísimo ruido y por un momento me pregunté ¡por Dios! en qué me había metido. Pero había hecho bastante tapping previo y me sentía muy relajada y positiva.

Conforme la sesión avanzaba me di cuenta de que ellos empezaban a poner más atención y, al momento en que llegábamos a los últimos veinte minutos y pedí voluntarios para aplicarles el tapping, me encontré con un torrente de manos.

Escogí al Payaso de la Clase (siempre hay uno) que cuchicheaba los comentarios menos halagadores. Él se presentó. ¿Tenía algún sentimiento/ problema en el que le gustaría trabajar? De pronto pareció abatido. «Mi abuelita murió la semana pasada, yo vivía con ella aún más que mi mamá, de verdad estoy muy triste, la extraño mucho.»

Así pues, fuimos por ello. Hicimos tapping acerca de su dolor, acerca de que la extrañaba, de su sentimiento de pérdida, del miedo de que tal vez ahora estaría solo… esto último dio en el clavo. Fue increíble ver el cambio que se operó en él. Su lenguaje corporal cambió completamente, echó los hombres hacia atrás y su piel, que había tenido un tono pálido, se puso rosada. Sus ojos, que habían parecido casi sin vida, estaban brillando.

Fue tan dramático que los mismos niños lo notaron.

A un niño pequeño que me había preguntado antes si EFT era bueno para los dolores de cabeza… le respondí que era buenísimo pero que si él estaba teniendo muchos dolores de cabeza debía decírselo a su mamá porque… El dijo que éste se debía a que los chicos de su dormitorio habían hablado toda la noche y que él no había podido dormir lo suficiente. Así que fue el siguiente en la lista.

Hicimos una ronda y el dolor de cabeza se marchó. Él simplemente se levantó, casi con incredulidad, y agitando su cabeza volvió a su asiento. Después de la sesión vino conmigo y me dijo. «¡¡Señorita, es usted Extraordinaria!!, ¡¡¡EFT es Asombroso!!! ¿Sabe qué pienso que debería USTED hacer? Creo que usted debería poner una tienda en el centro y cobrarle mil dólares a cada persona que venga a verla para EFT, porque ¡¡eso es lo que EFT vale!!» ESE comentario, para mí, VALIÓ mil dólares.

Bendiciones,

Jann Barry

Traducido por Francisco Murillo Domínguez

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