Estelle Toby Goldstein, MCP es un practicante de EFT experimentado que nos lleva a través de su uso de EFT (mezclado con PNL) para ayudar a su cliente gravemente traumatizado (violación). Ella dice, “Ha intentado psicoterapia convencional. Esto ha hecho las cosas peores para ella, ya que le pedían recordar el incidente de cierta forma en cada sesión. Ella se retiró después de tres sesiones y estaba determinada a no tener psicoterapia otra vez, jamás.”

Por Estelle Toby Goldstein, MCP

La mujer se veía demacrada y agotada, por lo menos diez años mayor a su declarada edad de 29. Ella dijo que había sido violada unos siete años antes, por una persona de confianza en su comunidad. Viendo sus ojos angustiados, cualquiera creería su afirmación.

Esta “persona de confianza” era su maestro de coro de la iglesia, un destacado e influyente miembro de la iglesia y la comunidad. A menudo las víctimas tienen miedo de denunciar lo que ha sucedido, a causa de la relación o el estatus de su atacante. Pero ella no tenía miedo, y tenía padres amorosos que la escucharon y le creyeron, y presentaron cargos en contra del director del coro. Unas dos semanas después de las acusaciones, el director del coro se suicidó.

El escándalo causó muchos problemas a la iglesia, ya que el director de coro era muy querido. Otras personas del coro estaban realmente enojadas con mi paciente por “acusar” a su amado maestro de coro. Le aseguré de inmediato que yo respetaba su valor, y que absolutamente había hecho lo correcto. Era evidente que eso la hizo sentir un poco mejor, pero igualmente era obvio que no sería suficiente.

Ella intentó psicoterapia convencional. De hecho eso empeoró las cosas para ella, ya que se le pedía recordar el incidente de cierta manera en cada sesión. Ella se salió después de tres sesiones y estaba determinada a no ir a psicoterapia nunca más.

Ella me vio con un abogado. No había manera de que esta persona viniera a verme sola, pues incluso después de siete años, ella era demasiado frágil. Debido a que otro médico le había recetado medicamentos y los tomaba desde hace mucho tiempo, le renové las recetas como un sustituto. Sin embargo, por amplia experiencia sé que en su caso no la iban a ayudar (y no la habían ayudado durante los años que ya las había tomado). Parecían no servirle, pero yo no quería causar más problemas por la suspensión repentina de los medicamentos que pudiera causar síntomas adversos de abstinencia.

Confirmé el diagnóstico de trastorno de estrés post-traumático (TEPT), por el libro – verificando la presencia de los tres principales signos característicos de diagnóstico. Aún tenía tanto las pesadillas como los pensamientos intrusivos del incidente durante el día. Evitó las cosas que le recordaban del incidente, por lo que básicamente había dejado de ir no sólo a esa iglesia, sino a cualquier tipo de iglesia en absoluto. Ella estaba “muy nerviosa” y reaccionaba de manera desmedida, con la sensación de que los ruidos repentinos “me ponían por las nubes”.

Simplemente el decirme cómo se sentía era suficiente para aguantarse las lágrimas.

La convencí que yo confiaba en que la Técnica de Liberación Emocional podía aliviar al menos algo de su sufrimiento, y posiblemente ayudarla hacia una solución total sin forzarla a revivir los trágicos acontecimientos que habían echado a perder su vida durante todos estos años. Al igual que muchos practicantes de EFT, he desarrollado algunas técnicas que me parecen útiles, pero muchos de los tratamientos de estrés post traumático publicados en este sitio web son muy similares a lo que he desarrollado para este paciente en particular.

Al ver el dolor de esta joven mujer decidí hacer esta intervención incluso más poderosa al agregar un elemento en particular de programación neurolingüística (PNL).

La paciente se sorprendió al escuchar que yo consideraría este tipo de intervención, ya que esperaba a un psiquiatra indiferente, inclinado por pastillas y apurado. Pero una vez más, la razón de que esta persona viniera a mí (y por la que la mayoría de mis pacientes vienen a mí), es porque hago cosas que otros en mi campo no hacen o no quieren hacer.

Mi objetivo principal era reducir inmediata y dramáticamente los síntomas. Nadie puede éticamente prometer una cura, y ciertamente no en un tratamiento, le expliqué. Pero yo quería probar mi tratamiento más poderoso para darle el máximo efecto en caso que estuviera dispuesta. Estaba desesperada y me regaló su confianza – y me suplicó empezar.

Mi estilo puede ser diferente al de otros profesionales de EFT, pero en general, trato de ponerme en un estado donde yo sienta lo que el paciente está sintiendo, casi canalizándola se podría decir. Esto guió la afirmación que le hice, aunque la pedí que usara sus propias palabras si se le ocurrían mejores maneras de expresarlo. (Esto raramente ocurre, ya que la mayoría de las víctimas de trauma están en un estado más emocional y no verbal, por lo que no pueden expresar sus propios sentimientos en una situación como ésta.)

Empecé con las afirmaciones y le pedí que las repitiera, así como mis acciones mientras hacía tapping en algunos puntos meridianos. La tranquilicé asegurándole que, si bien nunca nadie se había sentido tan mal haciendo esto, nos detendríamos en cualquier momento si algo negativo empezara a suceder.

El defensor del paciente estaba viendo en desconcierto y yo le solicité que copiara el tapping y repitiera las afirmaciones silenciosamente así misma, ya que sé que esto suele ayudar al paciente.

Como los hechos que le habían causado tanto dolor habían pasado durante un breve período de tiempo, le pedí que me contara, si alguien tuviera que hacer una película sobre lo que le había pasado, cómo se llamaría. Ella respondió: “Gran Problema Después del Coro”. Repetimos este título de película en cada punto, mientras hacíamos tapping en la secuencia de puntos.

Cuando llegamos a la parte donde haría tapping con los dedos de la mano derecha en el punto tiroideo entre el cuarto y el quinto hueso de la mano izquierda, le pedí que continuara con el tapping mientras la guiaba a través de una visualización.

Decidí usar una PNL clásica de doble disociación para mantener al paciente lejos de experimentar el trauma una vez más. La hice visualizar un elaborado, antiguo cine y que tomara asiento como el único ocupante en este enorme auditorio mientras las cortinas se abrían y el proyector parpadeaba en la pantalla. En lugar de ver directamente la película, su papel era el de observarse a sí misma – el patrón único en el asiento – ver la película que había descrito.

Aun lejos de experimentar directamente la película, la paciente se sentía incómoda, así que le dije que le pidiera al operador que la adelantara.

En un minuto, me dijo que la película se había terminado. Le pedí que se quedara en su asiento y viera la pantalla mientras el operador regresaba la película, y como se rebobinaba muy rápido, ella no podía realmente ver lo que pasaba en pantalla. Hablamos de cómo parecía completamente tonta, como una comedia, e incluso hubo algunas cosas de las que se pudo reír. Cuando la película se cortó y la pantalla quedó en blanco, las cortinas se cerraron y las luces del teatro se encendieron. Le pedí que respirara profundamente y oliera lo que estaba pasando en el cine. Parecía desconcertada hasta que le dije que la película estaba en llamas. La última copia existente de “Gran Problema Después del Coro” se estropeaba y nadie sería capaz de verla una vez más.

La guié afuera del cine y hacia la luz del sol. Le pedí que se detuviera frente al cine y viera la marquesina. Un hombre con una cubeta en una mano, subía por una escalera recargada sobre la pared del cine y comenzaba a quitar las letras que escribían “Gran Problema Después del Coro”.

Rápidamente terminó y bajó por la escalera. La razón de su prisa fue pronto aparente – le dije que viera la gigantesca grúa y la bola de destrucción acercándose al cine, y mientras esperábamos seguros al otro lado de la calle, la maquina demolía el cine. Nadie más vería películas en ese cine otra vez. Todos los remanentes de los malos recuerdos que la torturaban, se habían ido.

Estelle

Traducido por Marcia Collado García.