Un cliente que sentía humillación al hablar en público, ve resuelto su problema después de una sesión con Damian Klor de Argentina, quien utiliza la innovadora técnica Reimpronta Matricial para liberar el trauma original. Escribir a Damian.

Por Damian Klor

José Luis de 50 años había sido ya tratado con éxito por sus ataques de pánico. Sin embargo había un asunto de raíz que no había sido abordado, ya que el fin de semana, en una presentación pública frente a un auditorio de 200 personas, volvió a tener sus síntomas iniciales, aunque los pudo controlar gracias a la respiración y un poco de tapping que había aprendido en sus sesiones anteriores. José Luis es consultor de empresas, y su trabajo requiere de una alta exposición.

Utilizando el test muscular le pregunto si detrás de su sintomatología había alguna emoción negativa y me responde que sí, que era humillación. Compruebo la edad de esa emoción y me dice 5 años. Cuando le pregunto qué le viene a la mente, recuerda que de niño no le salía bien pronunciar la letra rr. En el taller mecánico de su padre, los amigos del padre le hacían decir trabalenguas, y se reían de él. Mientras le viene ese recuerdo rompe en un llanto desgarrador y profundo. Hacemos un poco de tapping para que se tranquilice mientras le propongo utilizar la técnica de Reimpronta Matricial, que acepta. Ingresamos en ese recuerdo, con la idea de que mientras yo le hago tapping a él, él se lo hará a Josecito, de 5 años.

En primer lugar se presenta con Josecito Luis, de 5 años, le dice que lo va ayudar si le da permiso. Dice que sí. Le hacemos tapping:

Aunque te sientes humillado… te acepto y te quiero, porque eres un buen niño.

Aunque nadie te defiende… y te sientes desprotegido… te acepto y te quiero porque eres un buen niño.

Aunque tú solito no te puedas defender, porque ellos son grandes…

Aunque papá no sabe que esto te hace mucho daño…

Aunque si hubiera sabido no lo hubiera permitido… porque papá te quiere…

José continuó haciendo tapping a Josecito mientras yo le hacía tapping a José por un tiempo de 15 minutos.

La imagen de Josecito llorando y humillado fue cambiando a una nueva imagen: Josecito aparecía feliz y junto a su mamá y papá abrazándolo y no había rastros de humillación.

Reimprontamos esta nueva imagen mientras dábamos por terminada la sesión. Como bien decimos con EFT: “Nunca es tarde para tener una infancia feliz”

Saludos

Lic. Damián Klor

Psicólogo M.P.3273

Esp. en Clínica Psicológica M.E.492

Terapeuta EMDR-TIC-EFT-TFH

Córdoba – Argentina