Aquí tenemos más evidencias de la conexión entre nuestras dolencias físicas y nuestros problemas emocionales no resueltos. En este caso, Jenny Newton describe un caso intenso de ira reprimida que es expelida (mientras hacía EFT) del estómago vía cinco minutos de eructos y sensación de acidez.

Por Jenny Newton

Querido Gary,

He estado haciendo EFT desde hace unos doce meses y cada vez es como abrir regalos. Sorpresas y delicias, algunas desilusiones pero siempre un regalo.

Quería contarte una experiencia con EFT que para mí fue bastante sorprendente. Había oído decir que sucediera, pero nunca la había visto.

He estado trabajando con una amiga que tiene muchos problemas emocionales y físicos. Cada semana pasa varios días en cama, con sensibilidad a muchos tipos de alimentos, ataques de pánico y otros temas que le asaltan cada día. Yo sugerí que podríamos trabajar con EFT para ver si podíamos cambiar alguno de estos problemas.

Mientras trabajábamos con emociones y temas de su niñez, nos topamos con ira. Estaba bien escondida y reprimida: (Esta señora no parece tener ni un pelo de ira en su cuerpo).

Mientras hacíamos tapping sobre la ira, que residía en su estómago y la notaba como una bola de “cuerda retorcida llena de nudos”, ¡ella empezó a sacar aire y a eructar ruidosamente!

Mi amiga puede ver y sentir energías, auras, etc. y me explicó que sentía su boca amarga y ácida y que estaba expeliendo la (visible para ella) ira reprimida. Después de la sesión, ella se sentía cansada pero mucho mejor. Ella hasta se veía diferente, más delgada y derecha (pido disculpas si esto suena un poco raro, pero sé que la gente que lee esto es de mente abierta).

Todavía estoy trabajando con EFT con ella y los resultados han sido maravillosos.

Gracias a todos los que escriben para que todos aprendamos de ello.

Jenny

Traducido por Juan Carlos Vega – Escribir a Juan Carlos

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