Anthony Smith nos facilita este caso reciente de ansiedad ante la ejecución. Me parece que se merece nuestra atención porque nos demuestra el sagaz arte de tratar los aspectos.

Casi al final, Anthony pregunta si tiene ventajas o no el hecho de hacer tapping en ambos lados del cuerpo (tapping bilateral). Según mi experiencia, hacer tapping sólo en un lado del cuerpo suele funcionar; EFT lo ha demostrado en repetidas ocasiones; sin embargo, el acupuntor Michael Gandy (que sale en nuestros seminarios avanzados) cree que a veces sí importa en qué lado se hace el tapping, y en mi trabajo con Michael he visto evidencia esporádica de ello. Por este motivo me parece que, mientras ambas manos estén libres, ¿por qué no hacer tapping en ambos lados? No perjudica a nadie y puede que marque la diferencia en algunos casos.

Aquí tenéis el mensaje de Anthony.

Por Anthony Smith

Se me ocurrió compartir contigo un caso que atendí hoy y que en principio me pareció un sencillo caso de ansiedad de ejecución (si existe tal cosa…).

Se trata de una psicoterapeuta de 27 años que tenía que impartir un taller de dos horas esta noche, sobre un tema que conoce bien. Cuando le pregunté cuál era el problema, me contestó que se sentía ansiosa por tener que realizar la presentación; asociada a su ansiedad (que es de 8 en la escala SUDS*[intensidad de 0 a 10]) tiene una imagen de sí misma proyectando una diapositiva, y cuando intenta explicarla, se oye a sí misma cómo se le traban las palabras. Al hacer EFT (en la coronilla y los siete puntos básicos) se redujo a 4, pero no bajaba de ahí a pesar de que usamos el punto de reverso psicológico (PK).

Le pregunté qué imagen tenía en ese momento, a lo que me contestó que estaba retrocediendo a la primera vez que recordaba que se le trabaron las palabras. Redujimos este recuerdo hasta 0 y entonces me dijo que su ansiedad respecto a esta noche estaba ascendiendo de nuevo, pero ahora describía la sensación como de miedo. Dijo: «Tengo que convencer a los demás» de la importancia de su información. Le pedí que pusiese «¿?» en su enunciado: «¿Tengo que convencer a los demás?» y le pedí que hiciese tapping con eso, con lo que se redujo a 0 y su creencia cambió a «Quiero compartirla con los demás (mi información)».

Entonces expresó un temor (de 5) a no ser capaz de que «todo salga rodado» en su charla. Se redujo a 2 y luego me informó que se había elevado a 5 otra vez; en este caso lo relacionó con tener que hacer pausas en los momentos adecuados durante la charla, donde una parte de ella misma decía constantemente: “no dejes de hablar”. Al hacer tapping lo llevamos a 3 y ella dijo que no pasaría de ahí ya que era consciente de cómo latía de fuerte su corazón.

En esos momentos (por intuición) le pedí que hiciese tapping tal como mostró Gary en la conferencia: coronilla, entre los ojos, (y usando entonces ambas manos) ambos lados de los ojos, ambos lados bajo los ojos, bajo la nariz y bajo los labios a la vez, a ambos lados de las clavículas, y a ambos lados bajo los brazos. Inmediatamente dijo: «Ya me siento mejor, más equilibrada». Su ansiedad/ miedo se transformó en ser consciente de que la verdad es que disfruta dando charlas y que en realidad la motivaba ese pequeño grado de ansiedad.

Como le hice un hueco de último minuto en mi agenda y su charla era esta noche, usé la receta de EFT que he descrito. Le sorprendió la cantidad de aspectos que surgieron de su ansiedad inicial, y al final estuvo de acuerdo en que su ansiedad se remonta a un pasado lejano (a la escuela), por lo que sugerí que concertásemos otra cita, en la que usé la técnica de Larry Nims para despejar las raíces emocionales del problema.

Esto me evoca la pregunta de si existe un lado “más adecuado” para hacer tapping con ciertas personas. ¿Deberíamos usar siempre las dos manos? Tal vez Gary y otros pueden ofrecer comentarios sobre con qué frecuencia hacen que sus clientes hagan tapping con ambas manos a la vez. ¡Me imagino que también se podría hacer la puebla muscular para ver si es mejor usar un lado que el otro!

Anthony T Smith

Traducido por Ana Saval-Badía Escribir a Ana