El Dr. Alexander Lees, de Canadá, presenta una visión reveladora, creativa y graciosa de “los escritos en nuestras paredes”. Los expertos en EFT reconocerán de inmediato que esto es una ampliación del artículo el Palacio de Posibilidades de nuestra página Web. Naturalmente «los escritos en nuestras paredes» representan todas nuestras experiencias, creencias, debería/no debería, puedo/no puedo, etc. En resumen, son el reflejo de nuestra auto-imagen y si los logramos cambiar (que es posible con EFT) podremos elevar nuestra imagen personal a niveles más nobles. ¿Y quién no lo desearía? El Dr. Lees nos ofrece una fórmula útil para hacerlo.

Del Dr. Alexander Lees

«Los escritos en nuestras paredes» es una frase interesante y se refiere a las “verdades” que aprendimos de niños. La realidad es que algunas de aquellas verdades nos resultaron de mucho apoyo y nos permitieron alcanzar el éxito en varios aspectos de nuestras vidas. Por otro lado, muchos hemos aprendido verdades que de alguna forma se han convertido en limitaciones y por su causa nos quedamos atrás.

Tal vez recuerdes cuando eras un niño y tenías que salir de clase para ir al baño. Una vez en el cubículo leías “las últimas noticias del día” garabateadas en cualquier espacio disponible en las paredes. El punto más interesante de aquella experiencia era nuestra tendencia a creer lo que había escrito en las paredes.

Seguramente recuerdas haber leído el nombre de tu amiga Mary y que alguien escribió: «Mary hace trampas.» Quizá también viste mensajes que decían: «Harry es un fracasado» o «Susie dice mentiras» o «Joe es una mierda en béisbol». Todos, hasta cierto punto, estuvimos expuestos a una amplia variedad de mensajes sobre las limitaciones, las meteduras de pata y los comportamientos poco menos que admisibles de otra gente.

¿Adivinas qué? Esta forma de “programación” nos afecta a todos y cada uno de nosotros; las diferencias son una cuestión de grado.

Algunas veces (o muchas) tus padres, tu niñera (algunas o muchas veces), tus compañeros, tus hermanos/as, tus tíos/as o tal vez simplemente un amigo de la familia… en un momento u otro, alguien, normalmente en un estado altamente emocional, te explicó cómo funciona el mundo. Hablo de aquellas experiencias, con quien sea (padre, compañero, hermano, etc.), que te hicieron creer en tus limitaciones.

Puede que la conversación comenzase con:

«No puedes…»

«Es imposible…»

«Eso es ridículo…»

«Como eres una chica…»

«La gente con dinero es mala…»

«No intentes ir más allá de…»

«No eres lo bastante listo…»

«No tienes la perseverancia para…»

«Ríndete…»

«No te molestes en intentarlo…»

«Eso es para otro tipo de gente…»

«Nunca lograrás…»

¡Y esta sólo es una lista cortita!

Todo esto, y otros ejemplos que puede que comiences a recordar, son “los escritos en nuestras paredes».

Parece que la regla es que «Todo el mundo puede escribir en mis paredes menos yo. Lo que hay escrito en las paredes es cierto y mientras siguen estando los escritos en las paredes no puedo superarlo». Una vez más, EFT está lista para rescatarte.

Una sugerencia: cuando trabajas con los escritos en tus paredes, el sentido del humor es una de las mejores formas de liberarte de esas restricciones tan arraigadas.

EFT es como un borrador; una vez que empiezas a darte cuenta de que cualquier limitación se debe principalmente a lo que te enseñaron, EFT se convierte en la forma de eliminar esos límites.

Para comenzar a borrar los escritos de tus paredes, primero identifica (pon en ideas o palabras) lo que sabes o crees que no puedes hacer, y si puedes recordar o imaginar la respuesta emocional, es decir, cómo te sentías en aquellos momentos, mucho mejor. Para evitar que haya una avalancha de correos electrónicos u otras formas de comunicación preguntándome por este aspecto, por favor comprende que todos estamos sujetos a las restricciones de la realidad y el sentido común. Por ejemplo, si tienes sesenta años, por favor no preguntes si el uso de EFT permitirá que te hagas ¡astronauta!

Si puedes, recuerda las “enseñanzas”, la información que recibiste sobre el tema y, cuando comiences a recordar, empieza la sesión haciendo tapping en el PK (punto de kárate). Sigue haciendo tapping en el PK enunciando la limitación, precedida de: «Aunque no puedo… ‘X’ (di la limitación), me acepto a mí mismo total y profundamente».

Repítelo dos veces más.

Después haz tapping en el resto de los puntos con la frase recordatorio del límite, como por ejemplo, «No se me permite ser feliz».

Otra sugerencia: poner énfasis al enunciar el problema con firmeza, o aún mejor en voz muy alta, puede acrecentar aún más los cambios que deseas.

EFT Avanzado:

1 – Puedes hacer tapping en todas tus limitaciones de la infancia y tener éxito.

2 – Puedes hacer tapping en una limitación de tu infancia y poner sentido del humor en el proceso.

3- Puedes hacer tapping en una limitación de la infancia poniendo énfasis a la vez que sentido del humor.

4 – Las opciones 2 y 3 aceleran el proceso agradablemente.

A continuación ofrezco algunos ejemplos. (A la vez que haces tapping en el PK).

«Aunque siempre estoy equivocado y por lo tanto no soy lo bastante bueno, al menos siempre acierto en que… me acepto a mí mismo total y profundamente».

«Siempre es por mi culpa. No lo hago a propósito, así que debe ser hereditario; y puesto que es hereditario, no es culpa mía; es culpa de mi madre, de mi padre, de estos genes que no funcionan bien… Me acepto a mí mismo total y profundamente».

«Estos escritos en mis paredes, que yo no escribí, deben de ser verdaderos aunque ya no me acuerdo de quién los escribió… Me acepto a mí mismo total y profundamente».

«Yo no puedo escribir en mis paredes; no lo tengo permitido; lo dicen los escritos en mis paredes. Puedo escribir en las paredes de los demás y ellos pueden escribir en las mías… sin pedir permiso… porque los escritos lo dicen… y tengo que obedecer… aunque no recuerdo dónde lo leí… y seguramente se me castigará… Me acepto a mí mismo total y profundamente».

«Aunque no sé… si me acordé de olvidarme… o me olvidé de acordarme… de los escritos en mi paredes de cuando era joven. Soy una persona mala de verdad… no meritorio… los escritos lo dicen… Me acepto a mí mismo total y profundamente».

«Aunque no puedo acordarme… de los escritos en mis paredes. Quien quiera que escribiese en mis paredes… seguramente tenía escritos interesantes en sus paredes… lo cual es probablemente hereditario y no es culpa suya… Me acepto a mí mismo total y profundamente».

Recuerda que todo lo anterior se dice mientras haces tapping constantemente en el PK. Luego usa una frase recordatorio (que represente el problema) mientras haces tapping en el resto de los puntos. Si te tomas el tiempo necesario para quitar los escritos en tus paredes puedes cosechar grandes dividendos y despejar el camino para tratar otros asuntos con más facilidad. Por ejemplo:

«Aunque de alguna forma tengo limitaciones gracias a los escritos en mis paredes, me perdono a mí mismo por todas mis limitaciones, por todo lo que hice mal, por todo el dolor que he causado, a mí mismo o a los demás, y aunque puede que no sepa o recuerde todo lo que hice mal, me acepto a mí mismo total y profundamente».

«Aunque me he acabado creyendo que todo lo que sale mal es por mi culpa, voy a arreglar las cosas renunciando a mi cargo de administrador general del universo y me acepto a mí mismo total y profundamente».

Luego haz tapping en el resto de los puntos con la frase recordatorio que es relevante al asunto en el que estés trabajando. Por ejemplo: «Todas esas meteduras de pata, todas esas meteduras de pata».

Admito que en este punto del trabajo de cambio un observador astuto puede que diga: «¡Pero eso no es lo bastante específico!». Cierto. Sin embargo, al hacer tapping con unas frases así o similares, se relaja y atenúa la generalización. Esta “atenuación” en realidad te permite recordar incidentes específicos de allí atrás (en el tiempo) y entrar en contacto con el aspecto emocional con más facilidad.

Una vez que tienes acceso a ellos y haces tapping en esos “escritos” específicos, has comenzado a quitar las limitaciones de base que te impedían progresar. Y ahora voy a contestar a las preguntas “¿Para qué?” y “¿Por qué molestarse?”. La respuesta es: Paz interior y más felicidad, las cuales son, afortunadamente, muy contagiosas.

Dr. Alexander R. Lees

Traducido por Ana Saval-Badía – Escribir a Ana