Por el Dr. Tam Llewellyn-Edwards

Soy homeópata y considero que EFT complementa a la homeopatía, porque funciona en áreas en las que la homeopatía no surte efecto o tiene dificultades.

Este artículo trata de uno de estos casos y aunque se presenta como un estudio sobre EFT, se emplean ambas terapias para lograr un resultado exitoso.

El cliente

El cliente, al que llamaremos Patrick, aunque no es su nombre real, era un chico de 17 años. Normalmente era un chico tranquilo, con un buen comportamiento, pero ocasionalmente tenía arranques de violencia. Cuando vino a mi consulta, no había presentado violencia física. En su caso, se trataba únicamente de violencia verbal y amenazas. En general era un tipo tranquilo, que se llevaba bien con sus compañeros de la escuela y que tenía una buena relación con sus padres, unos padres que estaba claro que eran cariñosos con él.

Normalmente se tomaba con calma la vida así como los golpes que suele darle a un adolescente, pero ocasionalmente, algún pequeño detalle que normalmente habría pasado desapercibido, derivaba en un arranque de violencia. Estos arranques duraban sólo unos minutos y a continuación volvía a su estado normal. Sus compañeros de la escuela se habían dado cuenta de estos arranques y como de algún modo les parecía divertido, algunos tenían tendencia a jugar a “hacer que Patrick pierda los estribos”. Estaba empezando a ganarse fama de tener un genio vivo, algo que en general no se merecía.

Uno de estos arranques tuvo lugar en la escuela, cuando estaba supervisando a un grupo de chicos más jóvenes, y fue presenciado por un profesor que estaba al mando en ese momento. Le había recetado con éxito un tratamiento homeopático a dicho profesor, hacía algún tiempo, para un problema similar, así que sugirió que Patrick también me visitara para recibir tratamiento.

Primera sesión

Sus padres estaban preocupados y estuvieron de acuerdo en traerlo para que recibiera un tratamiento homeopático. Hice un estudio homeopático completo, del que no nos preocuparemos ahora en este estudio de EFT; simplemente diré que presentaba un historial familiar de genio vivo. Su abuelo era conocido como un “irlandés salvaje” y tenía un tío que había estado en prisión por su comportamiento violento. No presentaba problemas físicos significativos, excepto un ligero dolor – normal para su edad – que le preocupaba bastante y para el que empleaba el fármaco “Stiemycin”.

Identifiqué Merc vivas como su remedio constitucional. Le suministré una única dosis y también le di un remedio agudo, PQ, para que se lo tomara cuando sintiera que la ira se apoderaba de él.

Al final de la primera sesión le hablé de EFT e hicimos una rutina sencilla juntos, que implicaba una ronda de tapping sin los 9 pasos. Se basaba en una afirmación que abordaba “Esta ira ocasional”. Lo dejé haciendo tapping y fui a preparar el material homeopático. Cuando volví me recibió diciendo: “Este tapping funciona. Me hace sentir relajado”, por lo que tratamos con más detalle el uso de las afirmaciones y cómo podía construir afirmaciones apropiadas para sus problemas diarios.

Se fue de mi clínica habiendo fijado un nuevo encuentro al cabo de tres semanas. Debo destacar que este espacio tan prolongado entre la primera y la segunda cita se basó en mi práctica homeopática y que debía permitir que el remedio homeopático surtiera efecto. Si en aquel momento hubiera considerado el caso desde el punto de vista de EFT, habría fijado una segunda cita antes.

Segunda cita

Patrick no se presentó a la segunda cita. Lo llamé por teléfono y me encantó saber que le iba tan bien que había olvidado que tenía una cita de seguimiento.

Dos días más tarde su padre me llamó y se disculpó por haber faltado a la cita (y se ofreció a pagarla). Estaba muy contento con los resultados y me confirmó que Patrick había vuelto a su estado normal de tranquilidad.

Recaída

El caso podría haber terminado aquí, pero por desgracia Patrick tuvo una recaída. Unas dos semanas más tarde llamó y habló con mi secretaria (yo estaba con un cliente) y le pidió que le devolviera la llamada en cuanto me fuera posible. Así lo hice y, bastante entristecido, me contó que había golpeado a su madre, al perder los nervios. No la golpeó de forma violenta, fue más bien un empujón, pero estaba muy triste por el incidente. Acordamos rápidamente una sesión para esa tarde.

Tercera sesión

Llegó a la clínica muy trastornado, pero ya no estaba enfadado (sólo consigo mismo). Se había tomado el remedio homeopático y eso lo había calmado, pero el daño estaba hecho –había golpeado a su madre por primera vez en su vida y se sentía desolado. Al empezar la sesión, necesitó bastante terapia sencilla sobre el incidente. Al parecer, su madre le había estado fastidiando, y él se hallaba bajo presión porque tenía que terminar un trabajo para un proyecto de la escuela, que le estaba resultando difícil. Sin embargo, no creía que esto justificara su actitud y sentía muchos remordimientos por todo el incidente.

Necesitó bastante terapia para convencerle de que no era un caso perdido y de que el tratamiento podría ayudarle. Una vez que aceptó las pruebas de la gran mejoría que había experimentado en las semanas previas, abordamos el tratamiento a seguir. No creí necesario cambiar su medicación homeopática, pero acordamos que podía hacer más trabajo con el tapping.

No podíamos emplear el índice SUDS para su rabia, ya que se encontraba calmado e incluso cuando volvíamos al incidente con su madre sólo podía sentir pena por el suceso y no sentía ninguna rabia. Debatimos varias afirmaciones y probamos haciendo tapping con algunas, pero no hallamos nada mejor que la frase original relativa a “Esta ira ocasional”, que habíamos empleado en la primera sesión. En esta sesión introdujimos y empleamos los 9 pasos. Cada vez que hacía tapping sobre esta cuestión afirmaba sentirse más feliz y relajado, aunque no había manifestado sentir infelicidad o pena alguna antes de empezar con el tapping. Debemos asumir que la afirmación resonaba con alguna emoción subconsciente que se hallaba escondida en su mente consciente (o que no estaba preparado para compartir conmigo). Dicho resultado se asemejó a la reacción que había tenido con el tapping sencillo de la primera sesión.

Acordamos que debía continuar haciendo tapping con esta afirmación cada día, y que podría consultarme por teléfono cuando lo necesitara. Fijamos una nueva sesión para cuatro semanas más tarde, como apoyo por si no necesitaba más sesiones intermedias por teléfono.

Conclusiones preliminares

Patrick no ha necesitado sesiones telefónicas y todavía no ha llegado la fecha de su próxima sesión. Sin embargo, una llamada de su padre ha confirmado que hasta esta fecha todo va bien.

No podemos considerar que sea un caso completo, y no lo será hasta que pasen muchos meses, incluso años. Nunca podremos estar completamente seguros de que algún suceso o combinación de sucesos no desencadenarán un arranque de furia en Patrick. Sin embargo, la terapia que ya ha recibido ha resultado bastante exitosa, ya que se han eliminado sus arranques, excepto el desafortunado incidente con su madre.

Si son necesarias más sesiones, la línea de tratamiento que seguiré dependerá de cómo se presente el propio Patrick. Si todo va bien, no hará falta más que consolidar el trabajo previo. Si las cosas no van bien o surgen nuevas cuestiones, existen nuevos caminos que recorrer con EFT para ayudarle más. Puede que valga la pena explorar incidentes de su pasado que le hayan llevado a suprimir su ira y puede que le ayude permitir que surja su ira de una forma no violenta, para evitar que se acumule hasta explotar. Puede que también necesite ayuda con el incidente relacionado con su madre. Puede que esto le sea de gran ayuda, ya que le ha afectado mucho y le ha mostrado que sus arranques de ira son “malos”, pero hay que tener cuidado y asegurarse de que este incidente no crezca de forma subconsciente y se convierta en un problema en el futuro.

Se trata de un caso interesante y que no ha finalizado.

Dr. Tam Llewellyn-Edwards

Actualización

EL CASO DE LA IRA DE UN ADOLESCENTE (cont.)

El cliente vino a mi clínica para una sesión de seguimiento justo un mes después de su última visita. Manifestó que todo iba bien y que no había vuelto a tener ningún incidente. Con esto se cerraba el caso y yo me puse a su disposición por si necesitaba consultarme por teléfono en cualquier momento (la clínica tiene un servicio de contacto telefónico las 24 horas).

Sin embargo, el cliente manifestó haber tenido una bonita experiencia haciendo tapping, que creo que vale la pena compartir. El cliente había establecido una buena rutina de tapping y había continuado empleándola en su vida diaria con todo tipo de “problemas”, aunque hay uno que merece más atención.

Hay una chica en su escuela, a la que llamaremos Anne, aunque no es su nombre real, “que es tan guapa que te tira de espaldas” y es también una estudiante brillante. Les gustaba a todos los chicos pero ninguno se atrevía a pedirle una cita. Patrick me dijo que sabía que el tapping no haría que Anne lo encontrara más atractivo, ni haría que le gustara. Sin embargo, con todo el entusiasmo y la energía de un nuevo converso, decidió emplear el tapping en este “problema”. Hizo tapping utilizando la frase de preparación, “Aunque Anne me rechazará, me acepto completa y profundamente”, y la frase recordatoria, “Anne me rechazará” (¡yo no le habría sugerido ninguna de las dos!). Después de varias rondas, se acercó a Anne y le sugirió que salieran y, para su sorpresa, ella aceptó de inmediato.

Ahora está deseando que lleguen las fiestas de Navidad y del Milenio, para asistir con la chica más atractiva e inteligente de la escuela. ¡Otro éxito para el tapping! Sin embargo, no se trata tan sólo de un aspecto secundario interesante, ya que permite un buen aprendizaje. Al parecer, el tapping puede evitar un trauma emocional que se espera que ocurra en el futuro. En este caso, Patrick y sus compañeros adolescentes estaban tan preocupados de que esta chica los rechazara que el miedo al trauma les impedía actuar. Al emplear EFT para superar el miedo a este trauma emocional futuro, Patrick se liberó de las restricciones y pudo seguir adelante en su vida.

Lo único que necesitaba era confianza para seguir adelante y probablemente Anne se preguntaba qué había de malo en ella que nadie le pedía salir.

Saludos,

Dra. Tam Llewellyn-Edwards

Traducido por Eva Llobet Martí

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