Las personas que padecen algún tipo de dolor se encuentran ante una situación muy negativa por el dolor en sí, así como  por el impacto personal, familiar, social y laboral que tiene. Las emociones más directamente relacionadas con el dolor son el miedo y la tristeza los cuales mal encaminados nos llevan a la ansiedad y la depresión. Estos últimos producen un agravamiento en el problema del dolor.
Este agravamiento se ve producido, principalmente, por la actitud pasiva, la reducción de la actividad general, la adopción del rol de enfermo, de incapacitado, etc. Todos estos cambios afectan negativamente al paciente en general, y también dificulta seriamente la solución del problema del dolor.
Después de que nuestro cliente haya visto a un practicante médico convencional para su diagnóstico y tratamiento y no haya obtenido mejoría, es cuando podemos acompañar con EFT su tratamiento El enlace que hay entre los problemas emocionales y el dolor físico pueden ser el problema raíz que está impidiendo la disminución o eliminación del dolor, con la ayuda de EFT se puede escarbar en el cliente hasta encontrarlo.
 



 
Otra emoción que suele estar asociada a la valoración cognitiva del dolor, y a la que se le ha prestado menor atención es la ira. Esta puede ir dirigida hacia el propio paciente o hacia los demás, la primera es la que muestra más resistencia al cambio.
 



 
En algunas ocasiones el dolor no es consecuencia de un problema raíz, como en el caso de una enfermedad. Inclusive en esas situaciones EFT ha logrado ayudar a sus clientes. El siguiente artículo narra cómo disminuyó el dolor que sentía una niña a causa de un tumor cerebral y como su madre sintió consuelo al sentir que pudo hacer algo por ella.
 


 
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