Miranda, de 51 años, participó en un seminario de EFT de 3 días en febrero de 1996. En los últimos años, ha albergado un inquietante sentimiento de que la habían abusado sexualmente cuando tenía unos 5 años, pero no tenía ningún recuerdo específico de este tipo de suceso. Esta posibilidad le vino a la consciencia por medio de un consejero espiritual, aunque su única evidencia era este sentimiento (que afectaba negativamente a su autoestima) y el hecho de que su padre le había dicho que tuvo un marcado cambio de personalidad hacia los 5 años. Accedió a trabajar conmigo en el escenario frente a 20 participantes del seminario.

Le surgieron las lágrimas incluso antes de que comenzásemos e inmediatamente anunció que tenía miedo de descubrir qué ocurrió. Tenía unas expectativas de éxito evidentes (y por lo tanto un miedo justificado al descubrimiento) porque había sido testigo de una proporción de éxito del 90%, con todo en los dos días y medio anteriores, desde dolor a fobias, a recuerdos traumáticos, a problemas de sinusitis. Estas expectativas de éxito están en contraste con las de la mayoría de las terapias convencionales, en las que normalmente es de esperar que se tarden semanas o meses para ver incluso los primeros indicios de progreso. Las expectativas por parte de Miranda son un testimonio del poder de estos procedimientos.

Apliqué EFT al miedo inicial de Miranda, que desapareció en unos instantes; entonces ella verificó que estaba lista para continuar con los recuerdos reprimidos y pasamos a tratar su “bloqueo a evocar los recuerdos”. Finalmente recordó un incidente, aunque a lo largo del proceso pasó por una serie de distintas “emociones incómodas” que no era capaz de identificar con etiquetas como aflicción, miedo, repugnancia, etc.; simplemente eran emociones intensas sobre el asunto y esa era todo lo que podía identificar. Por otro lado, estaba claro que cada una de esas emociones era un aspecto separado del problema global porque cada uno aparecía con una combinación particular de lágrimas, temblor corporal y rigidez de brazos. Usé EFT con cada una de esas emociones (eran 5 o 6 en total) y cada una de ellas desapareció en muy poco tiempo. A mi entender no existe ningún algoritmo para los recuerdos reprimidos o las emociones sin identificar y por ese motivo el algoritmo multiusos de EFT funcionó tan bien.

Al cabo de 20 minutos de aplicar EFT con este problema de muchos aspectos, ella recordó detalladamente un incidente: el abusador era su tío. Recordó la penetración sin carga emocional e incluso recordó sus palabras en concreto, esto es: “Así es como los tíos demuestran su afecto a sus sobrinas”. Estaba emocionalmente libre del problema; sin carga de ningún tipo; incluso bromeamos sobre ello con la audiencia.

En los 15 meses desde la sesión, Miranda ha usado EFT con éxito para otros asuntos (tales como los dolores de cabeza); no obstante, no ha necesitado usarlo con este incidente porque ya no le ocupa espacio mental; siente que se ha liberado de ello y definió nuestra sesión como algo que “despejó el problema”. A excepción de mi llamada reciente para hacer un seguimiento y hablar de su experiencia dando un seminario de EFT para sus amigos, el asunto no surge ya más; dejó de ser una pieza de su equipaje emocional y “ya no piensa más en ello”. Cuando lo discutimos recientemente ella sentía sólo una decepción normal, de grado medio, sobre el comportamiento de su tío.

Un abrazo. Gary

Traducido por Ana Saval-Badía – Escribir a Ana

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