Nancy Morris se pone a trabajar habilidosamente con los asuntos de raíz de este problema de relaciones sexuales. A medida que progresa su artículo, Nancy dice: «Recuerda que, al principio, cuando Mónica se puso en contacto conmigo no era capaz de hablar siquiera del abuso ni de recordar nada más allá de “lo peor que me sucedió”. Ahora que hemos despejado la mayor parte de la energía respecto al abuso, se siente más a salvo y capaz de profundizar mucho más hacia los sucesos específicos de raíz”.

De Nancy Morris

Cuando Mónica se puso en contacto conmigo, me dijo que tenía problemas para dejarse llevar y responder bien con su pareja. Había ido a terapia mucho tiempo a lo largo de su vida pero no había trabajado sus problemas de abuso sexual; “los he estado posponiendo toda mi vida”, según sus palabras. Ahora se sentía dispuesta (aunque con miedo) a abordar este tema.

Al principio de nuestra primera cita le aseguré a Mónica que podíamos entrar en el tema despacio, con suavidad y a su propio ritmo. Cuando comprobé cómo se sentía, me dijo que sentía nerviosismo en el pecho, con un nivel de intensidad de 6 en una escala de 0 a 10. Hicimos tapping sobre “este nerviosismo en mi pecho” y tras una secuencia de tapping se redujo a 4. El nerviosismo pasó a miedo, el cual sentía en las costillas; hicimos tapping sobre “este miedo en mis costillas” hasta que se redujo a 0. Le pedí que dijese: “Estoy lista para liberarme de este abuso sexual”, para ver cómo se sentía con ello. Me dijo que lo sentía bien y que estaba lista para comenzar.

Mónica dijo que no tenía ningún recuerdo específico de ningún incidente en particular, pero cuando pensó sobre “lo peor con mi padre” su intensidad era de 10. Hicimos tapping con este enunciado general hasta que bajó a 2. Entonces pasó a “eso de sexo oral” (FIJATE cómo se hizo más específico en cuanto se sintió despegada del tema general) y su intensidad se disparó a 9. Hicimos tapping con esa frase y luego pasamos a las sensaciones físicas (sensación en la garganta y el esófago, presión en la zona lumbar de la espalda así como escozor y palpitaciones en la vulva), en las que trabajamos “persiguiendo el dolor” uno a uno. Para comprobar los resultados volvimos a la frase “eso de sexo oral”, la cual se había reducido a 0 en una escala de 10 tras varias secuencias de tapping con las diferentes sensaciones físicas.

Le pregunté a Mónica si tenía algún recuerdo específico en absoluto respecto al abuso. Me dijo: “en realidad no”, pero tenía la sensación de que cuando tenía unos 4 años su padre entró en su habitación y sucedió algo que le pareció incorrecto. Aún era capaz de sentir su “actitud de ser el dueño” de ella y que “se cree que puede hacer todo lo que quiera”. Su intensidad era muy elevada, así que hicimos tapping en ese incidente, centrándonos en lo que ella tenía claro… la sensación que él le había transmitido a ella.

Hicimos tapping en “su actitud de ser el dueño, se cree que le pertenezco, que puede hacer todo lo que quiera” y su miedo y su tristeza se redujeron a 3; entonces fue reemplazada por rabia e ira. Siempre he considerado que este es buena señal – pasar del lugar de víctima (miedo y tristeza) a una actitud de más poder (rabia hacia el mal que sucedió). Entonces hicimos tapping en “¿cómo se atrevió a hacerme eso? Me siento tan pequeña, tratada sin respeto, usada, no apreciada”. Mónica sentía todo esto en la mandíbula y entre los pechos; una vez más “perseguimos el dolor” por medio de las diferentes sensaciones físicas hasta que se redujeron todas a cero.

Una vez que despejamos esta situación por medio de EFT, otra surgió. Tuvo la “imagen” de un pene grande delante de su cara (siendo niña) sin asociación con ningún recuerdo específico. De nuevo la intensidad de inicio era elevada, de 9, e hicimos tapping hasta que se redujo a 4, a 2 y luego a 0. FÍJATE que no había ningún recuerdo específico sobre lo sucedido y sin embargo “la imagen” ya no conservaba ninguna intensidad. Con esto finalizó nuestra primera cita.

En la segunda cita, Mónica me comunicó que sentía muchísimas emociones y una cólera grandísima en la zona del pecho sobre algo que sucedió con su novio, en lo que ella sintió que él no estaba allí cuando ella lo necesitaba. Le pregunté quién más no había estado allí cuando ella lo necesitaba y su respuesta fue que nunca sintió que su padre estuviese cuando lo necesitaba. (FÍJATE que en lugar de hacer tapping en sus sentimientos respecto al comportamiento de su novio, buscamos la causa de raíz de su reacción. Mónica se daba cuenta que había reaccionado excesivamente hacia el comportamiento de su novio). Ella quería ser “la preferida” de su padre, pero cuando era pequeña sentía como una traición el interés que él mostraba hacia mujeres bonitas y los cariños con su madre. Mónica sintió que la cólera hacia su padre era de 10.

Hicimos tapping en “esta cólera” y “la cólera blanca y cegadora hacia papá y todo lo que él representa” hasta que se redujo a 4. Le pregunté a Mónica si era capaz de imaginar una escena específica en la que sintió esta cólera hacia él. Hubo varios incidentes siendo niña en los que podía recordar su hipocresía; por ejemplo, abusar de ella y luego parecer piadoso en la iglesia. Pudimos hacer tapping con todos esos recuerdos específicos hasta reducirlos a 0.

A continuación Mónica se centró en que su madre no la protegió. Tenía un nivel de intensidad de 8 al respecto así que, usando sensaciones físicas una vez más, logramos hacer tapping hasta reducirlo a 0 y comprobamos los resultados; era capaz de decir: “mamá no me protegió” y tener una intensidad de cero.

Le pregunté a Mónica cómo era su padre y lo describió como deprimido, inmaduro, irracional, paranoico y arrogante. Su madre tuvo 4 hijos en 4 años y estaba más que ocupadísima. Le pregunté cuáles eran sus propias cualidades y me dijo que era racional, inteligente, práctica, amable, intuitiva, vivaz, elocuente y afectuosa. En este momento, Mónica logró un cambio cognitivo y dijo de propia voluntad que “sentía pena por ellos”.

Te recuerdo que, cuando Mónica se puso en contacto conmigo por primera vez, no era siquiera capaz de hablar sobre el abuso ni recordar nada más allá de “lo peor que me sucedió”. Ahora que hemos despejado la mayor parte de la energía respecto al abuso, se siente más a salvo y capaz de continuar con mucha más profundidad en los sucesos específicos de raíz.

Continuamos trabajando con más sucesos específicos que ahora era capaz de recordar, tales como el coito, que sucedió en varias ocasiones, toqueteos y coito anal, todo ello entre los 4 y los 7 años. Es difícil de creer esto pero su nivel de intensidad comenzaba en 4 o 5 y en realidad Mónica acababa riéndose (¿aliviada?) a medida que la intensidad se reducía y al final decía que estaba cansada de esto. ¡Esto viene de una mujer que había estado postergando tratar con su problema de abuso durante más de 40 años!

Mónica me comunicó a la semana siguiente que cuanto más hacía tapping más se daba cuenta que “las estructuras rígidas de mi interior se están fundiendo. De repente siento una gran apertura. Estoy cambiando; he tomado la decisión de confiar”. También me comunicó que, esa misma mañana, ¡tuvo un orgasmo maravilloso con su novio sin ningún esfuerzo!

La voluntad de Mónica de trabajar con sus problemas, su persistencia y su fuerte deseo de cambio de verdad junto con ejercicios para casa de tapping con EFT marcaron la diferencia.

Un fuerte abrazo de Nancy Morris

Traducido por Ana Saval-Badía – Escribir a Ana