Deborah Mitnick ofrece una aplicación útil para quienquiera que vive con una persona melindrosa en lo que come. Según describe la experiencia de su hijo Jonathan, “es un verdadero “dolor” cocinar para él porque siempre ha evitado las “cosas verdes y peludas”, como las arvejas o los frijoles verdes.” Después de dos rondas de tapping sobre “cosas verdes y peludas”, reporta, “desapareció. Cero. Ninguna intensidad. Él estaba curioso. Tomó su cuchara y cuidadosamente pescó un frijol verde del plato de sopa.

Por Deborah Mitnick

Hola, Gary.

Gracias al artículo de Michelle LaPrise acerca de la repulsión a la comida, decidí trabajar con mi hijo Jonathan, de 24 años de edad, en algunas de sus repulsiones. Jonathan estaba encantado con los resultados que había obtenido haciendo trabajos de energía y aceptó ser mi «conejillo de indias» cuando yo estuviera aprendiendo una nueva técnica de modalidad energética. Sólo para informarlos, Jonathan vive en su propio apartamento y tiene un trabajo de tiempo completo, pero viene por mi casa con bastante frecuencia. Mi esposo y yo cenamos con él la mayoría de las noches.

Y es un verdadero “dolor” cocinar para él porque siempre ha evitado las “cosas verdes y peludas”, como las arvejas o los frijoles verdes. Miren que es difícil cocinar una sopa para un tipo así. A mí me gustan las arvejas y los frijoles verdes, pero he dejado de comerlos por Jonathan (siendo la “mamá osa” que soy) y he eliminado esas cosas verdes de la mayoría de mis comidas. Si yo las sirvo en su plato, él metódica y cuidadosamente las separa de la comida que sea. Puede terminar con un plato de sopa lleno de esas cosas verdes rechazadas. ¡Por favor!

¡Y los comentarios! De una persona de 24 años se escucha, “¡Aj! ¡Más cosas verdes y peludas! ¡Qué asco!”

Ahora, ¿¿¿¿yo necesito eso????

Bueno, por mi propio bien y para satisfacer mi deseo de cocinar otra vez arvejas y frijoles verdes, le pregunté a Jonathan si quería hacer tapping para esta repulsión.

Él me contestó, “Seguro. Aunque no hay forma de que eso funcione. Yo nunca voy a comer una cosa verde y peluda.”. Y dicho esto agarró un poroto verde, lo partió al medio y me dijo, “¡Mira toda esa piel peluda aquí! ¡Es repugnante!”

Bueno, ¡era un desafío para Deborah!

Le pregunté cuál era la intensidad de su rechazo a esta “cosa verde y peluda”, y por supuesto me dijo 10. Así que hicimos dos rondas de tapping con “esta cosa verde y peluda”,

Y desapareció. Cero. Ninguna intensidad.

Él estaba curioso. Tomó su cuchara y cuidadosamente pescó un frijol verde del plato de sopa. Se lo comió y dijo, “No está mal”. Buscó una arveja y se la comió. Sonrió. “No está mal. Puedo comer esta sopa.”

Y se tomó hasta la última gota.

¡Esto es fabuloso! Ahora hay que hacer tapping por los tomates. Nunca antes había comido tomates porque “tienen semillas y lucen raras.”

Saqué una cajita de tomates mini y corté un par en cuartos. También puse un par de ellos enteros en el mismo plato. Dos rondas de tapping y su escala de malestar fue de 10 a 0. ¡Nada mal!

Se los comió todos. Ningún problema.

Lo divertido de todo esto es que hicimos tapping por los tomates mini y ahora los come con todo gusto, pero no toca un tomate regular (todavía).

El cambio se produjo cuando dijo, “Los tomates son atractivos, no asquerosos.”

Las cenas son más agradables ahora. Todavía tenemos que trabajar con los hongos, pero él no está listo para eso… ¡aún!

Mis mejores deseos.

Deborah Mitnick

Traducido por María Inés Sención

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