Por María Aurora Villarreal, México

Correo: [email protected]

‘Roby’ es una niña de 10 años que cursa 3ero de primaria y vino conmigo debido a que tenía muchos ataques de pánico severos y muy seguidos. Sus papás estaban muy preocupados por el hecho de que su hija pensaba que todas las enfermedades que estaban viendo en la clase de salud le iban a dar a ella. Era tanto su miedo que no podía estar sola ni un minuto, ni en el colegio ni en su casa. Era una situación desesperante para toda la familia y más para la propia niña que gritaba. Se jalaba el cabello o se pegaba contra la pared cuando el miedo era intenso.

En la primera entrevista con los papás les enseñé EFT y los ayudé a bajar su ansiedad y preocupación por las conductas de Roby.

Al papá se le llenaban los ojos de lágrimas sin poder dejar salir el sentimiento, pues en una ocasión se había desesperado y le había gritado y no podía con la culpa.

Les expliqué brevemente el procedimiento de EFT y procedimos a hacer unas rondas.

A pesar de que estoy sufriendo porque mi hija sufre, yo me amo y me acepto, hacemos lo mejor que podemos.

En los puntos: “Roby sufre”, “yo sufro”.Resultado de imagen para panico niños

Respiramos profundamente y nos conectamos con el corazón.

Bajó un poco la intensidad y seguí con:

A pesar de que todavía estoy sufriendo, yo me amo y me acepto completa y profundamente.

En los puntos: “lo que queda de este sufrimiento”.

Luego me fui a lo más específico.

A pesar de que Roby se pega contra la pared en sus ataques de pánico y a mí me duele, somos buenos padres, hacemos lo mejor que podemos.

En los puntos: “Roby se pegó contra la pared”, “Roby está desesperada”, “me duele mucho”.

A pesar de que Roby se jala el pelo en sus ataques de pánico, yo me amo y me acepto completa y profundamente.

En los puntos: “se jala el pelo en sus ataques de ansiedad”.

Fue bajando la intensidad después de 2 rondas.

Por último salió la impotencia, el no saber qué hacer y la angustia.

Hicimos rondas para la impotencia y el no saber qué hacer, y la formulé de la siguiente manera:


A pesar de que me siento impotente y no sé qué hacer, sé que Dios está con ella en todo momento y yo sólo la voy a amar.

En ese momento sentí un cambio energético impactante; sus rostros, sus hombros se relajaron totalmente y salieron con una gran sonrisa.

Cuando Roby vino se mostraba muy seria y tímida con los hombros y la mirada hacia abajo. No quería platicar mucho sobre lo que pasaba. Le apliqué la prueba proyectiva casa, árbol, persona y persona bajo la lluvia, y manifestó mucha inseguridad en sus trazos, mucha presión al hacer los dibujos y recalcaba constantemente la misma línea. Manifestó mucha dependencia hacia su mamá y un sentido de protección inusual.

Empezamos trabajando en su miedo a que se fuera a enfermar de gravedad porque esas enfermedades le dan a las personas (su papá es doctor y sus abuelos también).

A pesar de que me puedo enfermar y me pueden salir ronchas, yo soy una gran niña.

En los puntos “me puedo enfermar”, “me van a salir ronchas”.

No logré bajar mucho la intensidad, sólo de 9 a 8

Seguí con:

A pesar de que todavía siento que me voy a enfermar y me van a salir ronchas, yo me quiero como soy, mi cuerpo es fuerte.

Bajó un poco, pero sólo un punto.

Luego le pregunté “¿Y si te enfermas de gravedad, te vas a sanar?” y me dijo con los ojos bien abiertos, parecía que se le iban a salir: “No…”

Le dije “¿Y si no te recuperas?” y me dijo: “Me muero.”

Esta vez le pedí que si me permitía hacerle el tapping yo a ella y me dijo que sí.

A pesar de que me puedo morir si me enfermo, yo me amo y me acepto, soy maravillosa.

En los puntos: “me puedo morir”, “me puedo enfermar”. “me puedo morir”.

Al terminar le pedí que fuera a su corazón y viera todo lo bueno que hay ahí y le pedí que le preguntara a su corazón si era un corazón fuerte y con mucho amor, a lo que con una gran sonrisa me dijo que sí.

Le pregunté “¿Te puedes morir?” a lo que me respondió “Sí… pero ahorita no.”

“¿Y si te enfermas?” insistí. Me contestó “Me alivio, soy fuerte y hago deporte.”

El cambio fue evidente.

En otra sesión trabajamos en el miedo a que les pasara algo a sus papás, pues no podía soportar quedarse en su casa con sus hermanos y su tía para que sus papás salieran a una cena, no estaba tranquila hasta que llegaran. Hicimos tapping en cada uno de los aspectos y empezó a bajar su intensidad.

Cuando habíamos trabajado en sus miedos esenciales, en otras sesiones empezaron a salir otros miedos como a hablar en público. Haciendo tapping en todos los aspectos (todos los síntomas: temblor de piernas, perdida de voz, palpitaciones del corazón, mente en blanco), luego a levantar la mano en el salón, lo cual en 2 rondas ya no presentaba ansiedad. Otra sesión la dedicamos al conflicto con sus amigas y a que no la tomaban en cuenta para mandarle la pelota en los juegos de básquet. Le enseñé a enderezarse y mirar al cielo haciendo tapping, pues se sentía incómoda al hacerlo. También trabajamos con el contacto visual.

Hicimos algunos ejercicios como “mi nombre suena de maravilla”, “mis cualidades y talentos” y algunas afirmaciones que ella misma sacó cuando hicimos una pequeña visualización.

Rápidamente Roby fue asimilando los cambios y su mamá me escribió este correo:

Hola María Aurora.

Antes que nada, muchas gracias por toda tu ayuda para con Roby… el cambio que ha tenido es bastante… aunque aún yo tengo mis dudas de alguna recaída… ¿tú qué crees en base a tu experiencia?? Porque no sé si sea real, es mucho el cambio. Hoy le volvió a tocar hablar frente a toda la escuela de un tema de la actitud positiva y la alegría, y lo hizo muy bien… hoy la invitó una amiguita a su casa y me dijo que sí querría ir (siendo que antes si yo no iba, ella tampoco). O tal vez sea porque con esta amiga se siente realmente muy bien y con las que la invitaban antes no.

Bueno ella en las mañanas se levanta más contenta, me ha dicho que ahora sí le gusta ir a la escuela, sus calificaciones van bien y no batallo para que haga las tareas. Ayer jugaron su partido de básquet para competir por el 1er lugar de la liga y ellas perdieron, y como quiera venia contenta a pesar de que la metieron a jugar menos tiempo que antes.

Para mí la terapia contigo fue de muchísima ayuda porque era lo que ella estaba necesitando escuchar. Todas esas cosas que tú le sugerías que hiciera: su actitud ante las cosas que le sucedieran y qué hacer en cada caso, le ha servido muchísimo, por lo que te agradecemos mucho todo tu trabajo… y vamos estar atentos para cualquier cosa, hacer la cita contigo.

María Aurora Villarreal, México

Formadora y Facilitadora Avanzada de EFT

Correo: [email protected]

Sitio: http://eftalegria.com.mx/