María Martínez ayuda a su consultante a superar una añeja vergüenza que limitaba su disfrute sexual, visualizando un proceso de limpieza con tapping.

Por María Martínez Diez

Hola David,

Te escribo este reporte de una sesión con una paciente que, un par de días después, tuvo ¡“la mejor noche” de su vida! Eli (por confidencialidad no es su nombre real), acudió a mí para una “reestructuración general” de su vida, para darle la vuelta a todo y ser capaz de empezar lo que, verdaderamente, es Su Vida, libre de la gran mochila de lastre que la ha acompañado desde siempre.

Dado que hay muchos aspectos a tratar y que la vida de Eli ha sido una lucha constante en la que todavía estamos trabajando, voy a exponer una sesión dedicada exclusivamente a su sexualidad.

Eli es una mujer enérgica, valiente, cariñosa, fuerte y entregada que, a lo largo de su vida, ha aprendido a dar pero no ha tenido tiempo ni oportunidad para relajarse y disfrutar de “recibir”. Se esfuerza por proporcionar todo lo necesario a quienes tiene a su alrededor y lo hace con gran amor; el bienestar de las personas que aprecia está por encima del suyo propio. Esa entrega se hace palpable en todos los aspectos de su vida, incluido el terreno íntimo.

Ella se daba cuenta de que en las relaciones sexuales, los bandos no estaban equilibrados. Se esforzaba por ser una gran amante, pero no “permitía” que la otra persona hiciera lo mismo por ella. Debido a todo lo que me había contado respecto a sus relaciones familiares y su carencia de afectos, pensaba empezar abordando el tema sexual por ahí, pero se me ocurrió preguntarle si, alguna vez en su vida, había disfrutado “de verdad” de una relación; ella me dijo que sí.

Hablando acerca de la persona con la que había mantenido esas relaciones, le vino a la cabeza algo que había estado escondido por mucho tiempo, algo que, al recordarlo, apareció un “ajá”, puede que esto tenga que ver… Recordó un día, con su entonces novio que, fruto de las hormonas juveniles, decidieron aparcar el coche en una zona apartada y dar rienda suelta a sus impulsos. Eli estaba disfrutando (como siempre hasta entonces) y, cuando estaba prácticamente en la “cima” de su éxtasis, dejándose hacer y totalmente entregada y relajada, levantó la vista y, pegado a la ventanilla del coche, un hombre, mirándola fijamente y viéndola en su momento más íntimo y vulnerable (mientras lo relata, siente una vergüenza tal, que se ruboriza sobremanera y no puede levantar la vista del suelo). Salió de su boca, con verdadera fuerza y deseo un: – Quería que se me tragara la tierra, desaparecer de allí… No podía pensar en aquella situación sin sentirse tremendamente avergonzada, sentía que habían “violado” su intimidad, se sentía sucia. Qué decir queda, que no fue capaz de seguir con “la situación”… pese a la insistencia de su novio. Aquí encontramos un evento específico muy importante, por lo que comenzamos a hacer tapping

La vergüenza que sentía era de un 20 sobre 10, era el sentimiento que sobresalía entre todos, así que fue el primero a trabajar.

PK: Aunque siento una gran vergüenza, me acepto completa y profundamente.
Aunque desearía que me hubiera tragado la tierra, me acepto completa y profundamente.
Aunque siento como si me hubieran quitado algo sin mi permiso, me acepto completa y profundamente y me perdono por ello.
Ce: Me siento muy avergonzada
LO: No puedo mirar al frente de lo avergonzada que estoy
BO: Me han robado una parte de mí
BN: Me siento muy avergonzada por ello
BL: Todavía me pongo roja sólo de pensar en ello
Cl: Qué mal que me siento
BB: No puedo ni pensar en ello
Co: Qué vergüenza más grande
Ce: Y cuando más relajada estaba
LO: ¡Me vio “todo”!
BO: Me siento fatal y no pude hacer nada
BN: ¡Qué vergüenza!
BL: ¡Uf, qué vergüenza!
Cl: ¡Madre mía qué vergüenza!
BB: ¡¿No tenía otro sitio dónde mirar el tipo ese?!
Co: ¡Uf, qué vergüenza!
Después de estas rondas ya pudo levantar la cabeza y mirarme, todavía tenía el sentimiento de vergüenza en 8 sobre 10, pero se sintió más tranquila.
Puesto que Eli es muy visual, decidí que lo mejor era que hiciera una visualización y que hiciéramos el tapping sobre ella. Le pregunté que cómo “veía” su vergüenza, dónde se encontraba con respecto a su persona; me dijo que veía como una gran burbuja de plástico que la rodeaba, de plástico blando pero que no se podía romper. Le propuse que hiciéramos tapping mientras yo la iba dirigiendo en su visualización.
PK: Aunque tengo una burbuja grande de plástico rodeándome, me acepto completa y profundamente.
Aunque tengo esta gran burbuja que me protege, me acepto completa y profundamente.
Aunque me rodea una gran burbuja de plástico blando pero irrompible, me acepto completa y profundamente.
Ce: Qué burbuja más grande tengo
LO: Es una burbuja enorme, como una gran pelota transparente y blanda
BO: Y no puedo romperla por más que lo intento
BN: Es una burbuja de vergüenza que no puedo eliminar
BL: Porque es demasiado grande
Cl: Y demasiado fuerte
BB: No tengo herramientas para romperla
Co: Me rebota cuando intento salir de ella
Ce: No puedo romper la gran burbuja de vergüenza
LO: …¿O quizás sí?
BO: Creo que tengo algo por aquí
BN: Uy, son unas tijeras
BL: Son unas tijeras corta-burbujas
Cl: ¡Voy a coger las tijeras a ver!
BB: Ya las he cogido
Co: ¡A por la burbuja!
*Seguimos haciendo tapping y empiezo a guiar su visualización, durante al menos 6 rondas* Todo esto es lo que yo voy diciendo y, entre paréntesis, lo que Eli me responde:
-¡A ver si puedes rasgar la burbuja con las tijeras! (me dice que le cuesta un poco pero lo consigue)
-Haz una puerta, de tamaño suficiente como para que quepas tú
-¿Crees que puedes salir? (me dice que sí)
-Pues sal de la burbuja
-¿Ahora qué ves? (ella está fuera y ve la burbuja deshinchada en el suelo)
-¿Cómo podríamos deshacernos de la burbuja?
-¿Puedes borrarla? (me dice que borrarla no puede)
-¿Y aspirarla con un aspirador? (me dice que sí)
-Pues sacamos el aspira-burbujas, que destruye las burbujas mientras las aspira, y que llevas siempre guardado para emergencias ¿ya lo has sacado? (me dice que sí, que ya ha empezado a aspirar la burbuja)
-¿Cómo va la “aspiración”? (ya queda poco para aspirarla toda)
-Cuando termines me avisas… (ya está toda aspirada)
-Bueno, pues ahora vamos a volver a guardar el aspirador.
-¿Cómo te sientes? (mucho más ligera…)
-Inspira… y expira….
Le pregunto que a qué nivel está la vergüenza y me dice que ya ha desaparecido ¡Biennn!, y que ahora se siente sucia, la vergüenza estaba ocultando esa sensación detrás. Como la visualización había sido tan potente con ella, decidí seguir por el mismo camino para esta ocasión.
Hice que se visualizara a ella misma, desnuda, y que me dijera dónde se sentía sucia; me dijo que toda ella estaba negra de suciedad, así que, por ahí empezamos. Volví a guiar la visualización:
PK: Aunque me veo toda sucia, me acepto completa y profundamente.
Aunque no soy capaz ni de verme la cara de lo sucia que estoy, me acepto completa y profundamente.
Aunque me siento muy, muy sucia por lo que ocurrió en el coche, me acepto completa y profundamente y me perdono totalmente.
*Ahora seguimos con la visualización, vamos hablando y la voy guiando mientras hacemos tapping* (alrededor de otras 8 rondas)
-¿Cómo te ves? ¿de cuerpo entero? (sí, estoy de pie)
-¿Cuánto de tu cuerpo ves sucio? (todo el cuerpo, hasta la cara)
-¿Puedes quitar esa suciedad? (no lo sé…)
-Vamos a ver si podemos ayudar a que se vaya…
-Coge una goma de borrar grande, grande (ya está)
-Ahora vamos a empezar a borrar esa suciedad… lo primero la cara
-¿Vas bien? (sí, muy bien, ya me veo la cara…)
-Muy bien, estupendo, sigamos con el cuello ¿ya está? (sí)
-Ahora vamos a por los brazos… así, así, y luego las piernas… (ya está)
-Decide tú ahora por dónde quieres seguir y ¡a borrar!
-¿Ya lo has borrado todo? (no puedo borrar una parte, por más que lo intento, no puedo borrar la zona genital, hay un borrón de suciedad ahí que no se va)
-¿El resto del cuerpo lo ves limpio ya? (sí)
-Perfecto, lo has hecho muy bien, tranquila, si no puedes borrar esa parte no pasa nada…
-Vamos a seguir haciendo tapping en silencio mientras observas cómo va cambiando tu imagen, cuando notes algo distinto me lo vas diciendo…
– *un par de rondas mudas*
-…(veo que la suciedad se va reduciendo, poco a poco, de manera uniforme)…
– *otra ronda*…(ya no queda casi…)
-Vamos a coger de nuevo la goma ¿la encuentras? (sí)
-Pues cógela y prueba a borrar lo poquito que queda de suciedad, ¡ánimo! Que seguro que lo consigues… (sí, sí, puedo borrarlo, ya no queda nada!!!!)
-¿Ya te ves completamente limpia? (¡sí!!)
-¡Muy bien!
– *Terminamos la ronda en la que estábamos*
Le pregunté cómo se sentía respecto al sentimiento inicial de suciedad que tenía y me dijo que había desaparecido por completo, que se sentía relajada y que era capaz de ver la situación como una simple espectadora, sin sentirse mal. Hicimos un tapping de fijación “Aunque ya me siento totalmente limpia y tranquila, me acepto completa…”
Un par de días después de la sesión, me dijo que había experimentado una relación sexual como nunca la había tenido, que se sintió libre para disfrutar y para sentir, sin nervios ni complejos, ¡para no olvidar!
Por supuesto, hay todavía trabajo por hacer en muchos aspectos, incluido éste, pero no se puede negar que un importante evento específico había sido “compañero fiel” de Eli a lo largo de 15 años y le había impedido disfrutar de su sexualidad con plenitud.
Es maravilloso observar en el transcurso de una sesión cómo algo que abrumaba en extremo a alguien, acaba siendo algo “sin importancia”, así es EFT.
Gracias David, por todo el trabajo que haces por l@s “efetero@s” de habla hispana.
Un gran abrazo a tod@s desde Valencia, España.
María MD, Psicóloga.