Hola a todos,

Cuando EFT no parece funcionar, casi nunca es porque no consiguió hacer su cometido. Más bien, es a menudo porque no hemos encontrado el asunto real. Mi gratitud a Linda Wood del Reino Unido por llevarnos con diligencia a través de sus muchos intentos de ayudar a un hombre con una intensa jaqueca. Casi al final de su magníficamente escrito artículo dice, “Las lecciones para mí en todo esto fueron, ¡Persistencia! Cuando un dolor disminuye y después vuelve a atacar, una pieza más grande y nueva está intentando llamar tu atención. Cuando permanece allí está diciendo, “¡Aun no has llegado a la pieza!”. Por favor consulta a los especialistas en todos los asuntos médicos.

Por Linda Wood

Artículo: Hace unos pocos meses estaba conduciendo desde Iowa a Minessota, un viaje de cuatro horas, pasando la noche en un motel antes de volar a la mañana siguiente al Campamento de Entrenamiento de Maestros de Denver. Con la conferencia en mente, y tratando de encontrar formas de pasar el tiempo mientras conducía, los pensamientos sobre EFT proliferaban. De repente, me encontré con el pensamiento, “Cuando EFT no parece funcionar”.

Comencé a buscar en mis recuerdos pasados de las numerosas sesiones de EFT que he realizado los pasados años y pensé, “Sabes, no puedo recordar una sola vez en que EFT no funcionara. Podía no hacer exactamente lo que queremos o esperamos pero siento que siempre hace algo”.

Finalmente mi mente vagó en otras direcciones. Poco después había llegado al mi motel. Aparqué el coche, saqué parte de mi equipaje y me encaminé a la recepción.

Bloqueando la entrada estaba un hombre joven con un querido y pequeño perro. De repente me di cuenta de que el perro podía ser un Chihuahua. Llena de emoción le dije, “¿Oh, es este un pequeño Chihuahua? Dijo, “Sí”. Después pasé a explicarle que mi hijo y su mujer tienen uno y están tan metidos con ellos que incluso van cada mes a las reuniones de Chihuahuas para que su perro pueda jugar con otros Chihuahuas.

En esta ocasión, el perrito se había acercado a mí y estaba restregándose contra mis piernas. Después dije, “Espera un minuto. Este no es un Chihuahua “normal”. No suelen ser tan amistosos. De hecho, tengo que sobornar a mi perro con cereales Cheerios para conseguir que venga a mí. Dijo, “Oh, la mía es muy amistosa porque la llevo a todas partes donde voy, pero hoy está siendo súper amistosa”.

El instinto me dijo que la perrita quería que la cogiera y eso hice. Esto no es algo que haría normalmente, ya que los perros pueden ser muy temperamentales. Pensé que debe necesitar alguna curación y debo reconocer que podía ayudarla. Así que la cogí y la envié energía mientras rápidamente se acomodaba entre mis brazos como un niño pequeño, disfrutando cada minuto. Después de unos pocos minutos, la dejé en el suelo, me despedí y fui a registrarme.

Llevé mi equipaje a la habitación, después regresé al coche para sacar el resto de mis cosas. Ahora el hombre y su perro estaban sentados en el vestíbulo del motel. Me llamó mientras pasaba y me pidió si tenía alguna aspirina. Bingo. Puerta abierta para EFT. Sonreí disimuladamente y dije, “Veré a ver si tengo algunas pero ¿estaría dispuesto primero a probar algo realmente tonto? Tengo una técnica de hacer tapping realmente extraña para probar con cosas como jaquecas y ¿le gustaría ver que hará por usted si le parece bien?

Se rió entre dientes y dijo “Seguro, ¿Por qué no?”. A continuación le pedí que describiera su dolor de cabeza: “Un martillo golpeando contra mi cabeza.” “¿Qué número (qué nivel de intensidad)?” Dijo, “Un 9 (en una escala de 0 a 10)”. Dije, “Bien, simplemente haga lo que hago y diga lo que digo y veremos qué pasa”. Accedió de buena gana y empezó a seguirme mientras le guiaba a través del tapping y repetía sus anteriores palabras sobre el golpeo del martillo.

Hicimos una ronda antes de preguntarle que comprobara y observara qué había pasado. Dijo, “Bajó hasta 7, después se disparó de nuevo hasta 9 sobre 10”. (Hmmm… una pieza más grande picaba aquí). Mejor que probar a ir detrás de aquellas emociones, el instinto me dijo que continuara con el dolor. Dos rondas más y simplemente no se movería. Pregunté, “Bien, ¿Hay algo que te esté molestando últimamente? ¿Qué está ocurriendo en tu vida?”.

“No, nada en absoluto” dijo. Le pregunté, “¿Cuánto tiempo ha pasado desde que has bebido agua?” “Ayer” dijo.”¿Te importaría traerme un vaso de agua?” Lo hizo y regresó con media botella de agua. Continuamos con otras dos rondas más. “Ningún cambio” dijo.

Mi próximo paso fue hacer tapping SOBRE él mejor que con él. De repente comenzó a ponerse muy nervioso. Dijo, “tengo que comprobar mi azúcar en sangre. Soy diabético”. En ese momento estaba pensando de nuevo en cómo eran mis pensamientos cuando EFT no funciona. Pensé, “Oh, oh. Esta podía ser una ocasión en que no funciona. Vaya. Mejor tendré cuidado de mis pensamientos en el futuro”.

Sacó sus cosas para verificar su nivel de azúcar en sangre y lo hizo. Finalmente dijo, “Oh, eso es raro. ¡Mi lectura de azúcar en sangre es normal!”. Le pregunté cuánto tiempo había pasado desde que era normal. Dijo “Ni siquiera recuerdo la última vez que fue normal” “Hmmm… Así que ESTÁ haciendo ALGO”, pensé.

Le pregunté de nuevo, “¿Estás seguro de que no hay algo que te esté molestando?”. “No, nada. Mi camión está en el taller pero está todavía bajo garantía así que no hay ningún problema”. Bien, continuemos, pensé. Le hice unas pocas preguntas más sobre con qué frecuencia tenía las jaquecas, etc.

La siguiente ronda fue algo así como, Aunque tengo estas jaquecas a menudo y son muy intensas, todavía no hay nada que me esté molestando, no sé de donde vienen o por qué vienen, me acepto totalmente.

Algo empezó a soltarse en su sistema energético con esta ronda y de repente afirmó, “Bueno, hace unos pocos meses estaba en el hospital durante una semana con mi diabetes, mi Padre murió, mi mujer pidió el divorcio (y por supuesto, sabía que su nuevo Semi estaba en el taller) pero estoy perfectamente bien a pesar de todo eso”. Pensé, “Ajá! ¿Nada mal, eh?”.

Habiendo estado casi a punto de renunciar hasta que de repente este último asunto explotó, entonces sugerí que podíamos probar un par de rondas más y si no cambiaba después encontraría una aspirina para él. Estuvo de acuerdo. Estoy seguro que en ese momento incluso estaba pensando que ya estaba bien de esta cosa tan tonta.

Empecé la siguiente ronda con: Aunque tengo todas estas cosas que me han pasado, todavía nada está mal porque las he arrinconado todas en mi cabeza y me están golpeando como un martillo intentando atraer mi atención, me amo y me acepto y a todo este asunto.

Mientras continuábamos haciendo tapping por los puntos, le pregunté por su mujer divorciándose. Oh, eso está bien; Lo he superado – ningún problema. Le sugerí que simplemente probáramos otra ronda sobre eso para asegurarnos que no había nada allí (que no aparecía nada nuevo).

¿Qué tal al ver a tus hijos? Ah, me dejará verles tanto como quiera (hicimos una ronda con eso – ninguna emoción visible o pensamientos obsesivos sobre el tema). Todavía estaba puntuando la jaqueca con un nueve sobre diez. “¿Qué tal con la muerte de tu padre?” “Oh, eso está bien – hicimos las paces. Me marché de casa con 10 años pero tuve tiempo de arreglarlo antes de que muriera”.

De nuevo, lista para admitir el fracaso, dije, “Bien, si te doy una aspirina, ¿Cuánto tardará en hacer efecto?”. Dijo que probablemente sería al menos un día o dos antes de que la jaqueca desapareciera, incluso tomando dosis habituales de aspirina. Y si no tomara nada podía durar dos o tres días.

Dije, “Bien, simplemente déjame darte una aspirina, después haremos una ronda más para comprobar “el tema de tu padre” y si eso no saca nada a la luz nos daremos por vencidos si eso está bien”. Estuvo de acuerdo.

Aunque dejé mi casa a la edad de 10 años, mi Padre y yo tuvimos una oportunidad para hacer las paces, y me amo y perdono y amo y perdono a mi Padre por todos estos años de malentendidos. Ahora sé que Papá estaba haciendo lo mejor que podía, dadas sus circunstancias y yo estaba haciendo lo mejor que podía dado mi comprensión del mundo en esa época. Estoy agradecido por tener la oportunidad de arreglarme con mi Padre antes de que muriera. Le perdono. Sé que no podía haberme llevado bien con mi madrastra de cualquier forma. No era culpa de mi Padre. Me amo y me perdono por cualquier cosa que podía haber quedado sin decir o hacer y me perdono por lo mismo. Nos amamos y aceptamos y tenemos suerte de haber tenido la oportunidad de hacer las paces. (Dos o tres rondas sobre el amor y el perdón).

De repente, otra vez se puso nervioso y dijo, “Todavía es un nueve y tengo que ir al baño. Vuelvo enseguida”. Observé mientras caminaba hacia los baños y pensé: “Bien, he hecho todo lo que puedo por ahora. Esperaré a que regrese y le diré que eso es lo mejor que puedo hacer por hoy y que seguiré mi camino. Quizá hay ocasiones cuando parece que no funciona. Quizá he traído esto hacia mí al pensar previamente en ello”.

De repente comenzó a regresar de vuelta a través del vestíbulo del motel moviendo su cabeza, girándola, doblándola y finalmente miró al recepcionista del Motel y dijo, “Vaya, no creo esto. Es extraño. No puedo creer que esté pasando. ¡Se ha ido! ¡Simplemente ya no está aquí! Regresó a donde estaba y se sentó, todavía moviendo su cabeza suavemente y dijo, “Deberías traer algunos folletos para repartirlos o algo así”. Este tema es asombroso. Nunca me había pasado esto antes”.

Pensé, “Aleluya!”. Le desee lo mejor y proseguí mi camino.

Todo el tiempo que estuve trabajando con este hombre y a veces haciendo tapping en él, el pequeño Chihuahua permaneció junto a él en su silla, con la cabeza escondida entre sus patas todavía en alerta a lo que estaba pasando como si estuviera pensando, “Sabía que podía ayudarle”.

Sin embargo, una cosa interesante que hizo el Chihuahua fue que cada vez que estaba haciendo tapping sobre este hombre y bajaba al punto debajo del brazo, el Chihuahua se levantaba e intentaba morderme un poco como diciendo “No golpees en ese punto”. No le importaban las manos, la muñeca o cualquier otro punto cerca de ella así que no podía haber sido porque estaba demasiado cerca. Ese era el único punto. Una vez me di cuenta de eso lo comprobé dos o tres veces más para ver si el Chihuahua reaccionaba igual cada vez y lo hizo.

Si el Chihuahua no hubiera llamado mi atención en primer lugar, puede que nunca me hubiera detenido a charlar con este hombre y puede que nunca me hubiera pedido una aspirina. ¡Apuesta que se lo piensa dos veces antes de pedirlo a un extraño de nuevo!

Las lecciones en todo esto son para mí, ¡Persistencia! Cuando un dolor disminuye y después vuelve a aumentar, una nueva pieza, más grande está tratando de llamar tu atención. Cuando permanece allí, está diciendo, “Todavía no has conseguido la pieza”. Cada vez que había un cambio en la energía, este hombre comenzaba a ponerse nervioso y necesitaba moverse o hacer algo. Cuando se levantó para ir al baño al final, todavía estaba en un nueve. A medida que regresaba, ¡de repente todo se disolvió y se fue!

Linda Wood

Traducido por Fernando Cantón de la Lama