Cualquier terapeuta de EFT con experiencia es consciente de las causas emocionales de nuestros achaques físicos. Por lo tanto, tratar con eficacia esas causas es uno de los motivos por los que EFT funciona a menudo cuando nada más es efectivo. Esto está claramente ilustrado en este artículo de Ros Stones, del Reino Unido.

Por Ros Stones

Querido Gary:

Soy nueva en EFT pero ya he conseguido buenos resultados en muchos casos, y quería compartir mi experiencia resolviendo por completo lo que siempre creí que era una infección de vejiga persistente.

Durante muchos años he padecido de ataques de cistitis. Comienzan con un ligero malestar de vejiga y micción frecuente. Los remedios caseros, como beber agua con bicarbonato de soda o reducir los carbohidratos de mi dieta, a veces ayudaban a aliviar los síntomas. Sin embargo, en algunos ataques el dolor simplemente aumentaba, dejándome fuera de combate durante días, y en el peor de los casos incluso orinando sangre.

La cistitis se considera una infección de origen bacteriano, y habitualmente se trata con antibióticos, así que me preguntaba si EFT la podría eliminar realmente. Hice tapping en un ataque de cistitis enseguida, tan sólo una semana después de haber leído el manual, pero en aquella ocasión no identifiqué la causa emocional, así que era consciente que lo más probable es que volviese a suceder; y efectivamente, volvió a suceder en un fin de semana.

Mi esposo tiene una enfermedad crónica que hace que se agote fácilmente. Como parte de un trabajo de investigación que estoy haciendo, tenía que visitar un lugar que sólo abre al público dos días al año, y esos dos días eran justo ese fin de semana. Trabajo mucho entre semana (mucho más desde que mi esposo se puso demasiado enfermo como para trabajar), por lo que nuestros fines de semana son sagrados. Para que pudiésemos pasar el día juntos, mi esposo y mi hija se vinieron conmigo.

Teníamos que caminar más o menos una hora, y de vuelta al coche mi esposo comenzó a tener problemas serios en las piernas, que él atribuyó a que estaba muy cansado. Cuando llegamos a casa yo comencé a preparar la cena, y mi esposo me dijo que esperaba que no me importase, pero que necesitaba acostarse un rato en la cama. A mí no me molestaba en absoluto, y le dije que por favor fuese a descansar.

Entonces, mientras estaba de pie cocinando, sentí una pesadez en mi vejiga y la necesidad de ir al baño – los primeros signos de la cistitis. Dejé de cocinar e hice tapping en Este malestar en mi vejiga… Los primaros signos de la cistitis. Mientras hacía esto, un pensamiento me vino a la mente sobre que me sentía verdaderamente culpable de haber arrastrado a mi esposo por todas partes conmigo.

Aunque me siento verdaderamente culpable por haber arrastrado a mi esposo por todas partes conmigo…

Aunque no siento que merezca que nadie se moleste por mí…

La molestia y la necesidad de orinar desaparecieron. Pensé en todas las otras veces que tuve una cistitis grave de verdad, y fue siempre en ocasiones en las que me sentí muy culpable.

La peor de todas fue cuando tuve ocasión de ver a mi tenista favorito jugar la Final Masculina de Wimbledon. Acababa de conocer a mi esposo (entonces mi novio), y él se ofreció a cuidar de mis tres hijos, que eran muy pequeños y bastante traviesos; se levantó a las 4 de la madrugada para llevarme en coche y que yo pudiese estar en la cola temprano, y así tener ocasión de entrar.

La cistitis apareció casi al instante que acepté la oferta, y empeoró mientras hacía cola para conseguir las entradas. Empeoró tanto que para cuando empezó el partido yo tenía un malestar terrible. Era una agonía estarme quieta en mi asiento, (no paraba de moverme del dolor), y todo el rato sentía ganas de orinar. Me era imposible concentrarme en el partido, ya que era muy consciente de las sensaciones en mi vejiga, y sentía ganas de ir a los servicios cada cinco minutos (con lo que me perdía la mitad de los juegos). Esto me arruinó completamente el placer de disfrutar del partido.

Ahora me doy cuenta que la cistitis es mi forma de manifestar físicamente la culpabilidad; ¡no es de extrañar que tuviese una cistitis tan severa ese día! Además, eso explica por qué la sufro cuando estoy de vacaciones. Ahora ya no tengo porqué padecerla nunca más. ¡Y pensar que antes tomé antibióticos por esto!

¿Me pregunto cuántas infecciones bacterianas resultarán ser que nuestro cuerpo está expresando nuestras emociones negativas?

Ros, del Reino Unido

Traducido por Ana Saval-Badía Escribir a Ana