Este ejemplo de Baerbel Froehlin muestra una vez más el valor de enfatizar abiertamente (o gritar) las frases preparatorias EFT. A menudo esto cambiará una sesión estancada de EFT en una sesión ganadora.

Por Baerbel Froehlin, Hipnoterapeuta, EFT-ADV

¡Querido Gary!

Hoy tenía un dolor espantoso en el cuello que simplemente no quería marcharse. Sin embargo, te escribo esto porque finalmente me deshice de él casi por completo. Este dolor de cuello no tiene nada que ver con el dolor en la cara sobre la que tú y yo trabajamos en Denver. Ese sigue bien.

Hace muchos años me rompí algunos discos vertebrales en el cuello a raíz de un accidente de coche. A lo largo de los años esa zona se ha vuelto extremadamente susceptible y reacciona muy mal al estrés. Cuando tengo un problema emocional y no me tomo el tiempo de resolverlo, acabo creando un monstruo que se desplaza a la zona de los discos dañados, creando un dolor severo y persistente.

Ya que he podido resolver tantas cosas con la hipnosis y EFT y casi siempre estoy libre de dolor, regularmente se me olvida cuidar de los problemas emocionales hasta que es demasiado tarde. A los pocos días tengo mucho dolor e inflamación.

Empecé el día con dolor y no tuve suerte con las frases ‘amables’ usuales de EFT, tales como, Aunque tengo este dolor en el lado izquierdo del cuello… y otras parecidas. Algunas horas más tarde me dolía tanto que casi no podía concentrarme mientras conducía mi coche. Así que me estacioné y empecé a GRITAR de esta manera:

Aunque alguien es un dolor en el cuello (un pesado)…

(nt: en inglés la frase ‘pain in the neck’ – ‘dolor en el cuello’ se utiliza para decir que alguien es un pesado o un incordio)

Aunque quiero que ese alguien salga de ahí

Me di cuenta entonces de quien era el ‘dolor en el cuello’ (pesado). Hace algunos días tuve un enfrentamiento muy desagradable con un amigo que me dejó muy enojada y triste. Mientras hacía tapping, la frustración volvió a surgir.

Lárgate de mi cuello… no te quiero aquí… no tengo sitio para ti ni tu mierda en mi cuerpo.

No puedes hacer que yo tenga este dolor en el cuello… Lárgate… No te quiero ver… No me gustas

No puedes hacer que yo tenga este dolor por culpa tuya… Me niego a tener este dolor por culpa tuya

Me niego a darte espacio en mi cuello… Me niego a sufrir por ti y tu mierda

No puedes hacer que yo sufra… No te lo permito… Me niego a dejar que me hagas daño

Me niego a permitir que TÚ me causes tanto dolor… Ya he terminado contigo

No puedes hacer que tenga este dolor en el cuello… No te lo permito… ¡Lárgate de mi sistema!

Ahora elijo separarme completamente de ti… Y me perdono por no poder defenderme en ese momento

Hoy es un día precioso y voy a disfrutarlo

Me encanta mi vida… Y me niego a permitir que tu me lo estropees

Eres un cabrón y no puedes obligarme… Porque me niego a permitírtelo

Y ahí estaba; por primera vez hoy el dolor se calmó. Al sacar mi ira tal como la sentía sin decir frases ‘amables’ permití que el cambio ocurriera. Aun puedo sentir ese momento en el que el dolor se convirtió en una ligera incomodidad.

Al tener la cabeza tan nublada por culpa del dolor, se me había olvidado que esto ocurre a menudo cuando trabajo con clientes enfadados. Tendemos a empezar ‘amables’ y más tarde nos permitimos sacar todo lo que quiere salir. Y desde luego, siempre causa un enorme cambio.

¡Amor y Paz a todos!

Baerbel Froehlin, Hipnoterapeuta, EFT-ADV

Traducido por Vera Malbaski Escribir a Vera