León Jay, de Nueva Zelanda, ayuda a una señora anciana a recuperar la circulación en sus extremidades que estaban siempre frías. Se logró una mejoría parcial apuntando a los síntomas físicos con EFT, pero hasta que no se trató el aspecto emocional, no se consiguió un alivio completo.

Por León Jay

Hola Gary,

Una clienta mayor de edad requirió una sesión para tratar el frío en sus extremidades. Jan ha estado sufriendo de pies y manos frías por muchos años y nada, ni siquiera un calentador, pareció ayudarla realmente nunca.

Comencé preguntándole qué era lo peor. Resultó que el frío en sus pies era de una intensidad 9 en la escala de 0-10… Comenzamos con lo que teníamos para trabajar, “aun cuando tengo los pies fríos…”, “aun cuando mis pies están entumecidos…”. Después de 2 ó 3 rondas se estabilizó en un 5. Esto era una mejoría, por supuesto, pero no podíamos hacer bajar más de eso la intensidad.

Entonces le pregunté cómo se sentía emocionalmente cuando dirigía su atención hacia sus pies. Ella no sabía por qué, pero se sentía muy enojada. Le pregunté a qué le hacia acordar esta cólera, o si la había sentido antes. Ella repentinamente tuvo una mirada de asombro en su cara. Estaba recordando tener cuatro años y descubrir que su padre se había colgado. Debido a la época en que ella había crecido, debió ser alejada de su hogar para que su mamá pudiera recuperarse, y también porque no tenía más soporte económico.

La cólera provenía del rechazo que experimentó y de la falta de comprensión que a sus cuatro años tuvo acerca de la situación. Un par de rondas rápidas más tarde y este sentimiento se había despejado. Después de trabajar algunos aspectos emocionales más sobre este tema, tuvo otra revelación que aclaró más su situación.

“aun cuando estoy enojada de no ser querida…”

“aun cuando debo ser una niña mala a la que nadie ama para que me envíen lejos de casa…”

“aun cuando mamá no me quiere más…”

Toda su vida ella ha tratado de complacer a otros, así la amarían y no la rechazarían. Aun en su vejez ella no quería tomar tiempo para sí misma, tiempo que necesitaba desesperadamente. Otra vez, unas pocas rondas de EFT despejaron los bloqueos para darse soporte a sí misma primero y se sintió liviana como no se había sentido en años. Aún más, la circulación mejoró y recobró el calor en manos y pies. El nivel de intensidad bajó a 1, y desaparecía completamente cuando se acercaba a un calentador.

Ella estaba más que nada asombrada de lo rápido que surgieron los factores emocionales subyacentes y de lo rápido que fueron despejados. Ella espera ahora vivir sus últimos años más relajada y está feliz de ponerse primero a sí misma, con más frecuencia.

León Jay

Traducido por María Inés Sención, EFT-ADV

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