Hola a todos,

Sarajane Thomas nos cuenta esta tierna historia de su suave uso de EFT con una mujer de 78 años en la fase final de su enfermedad de Alzheimer. Usando EFT de esta manera puede ser una amorosa ayuda para aquellos que están en las páginas finales de sus vidas.

Por Sarajane Thomas

Hola Gary,

Entre otras cosas que hago en mi vida, yo soy una voluntaria en un equipo de cuatro personas de un hospicio que visita pacientes terminales en un asilo cercano en el que se ocupan solamente de pacientes de demencia. La persona con la que estoy trabajando actualmente es una mujer de 78 años que ha sido ambulatoria y capaz de alimentarse a sí misma hasta hace unas dos semanas. A ella le han diagnosticado estar en la fase final/ 4ª de la Enfermedad de Alzheimer

Acababa de volver de visitar a “Ruth”. Ella está desmejorando rápidamente en este momento. Cuando llegué hoy para mi visita con ella, Ruth se estaba durmiendo en una silla de ruedas en el comedor y parecía como si fuera a caerse de la silla directo al suelo. Después de que dos ayudantes la metieron en la cama donde ella estaría más cómoda, empecé a cantarle suavemente y a darle toques reconfortantes en su brazo derecho y en su frente.

Puesto que las lágrimas que caían silenciosamente por sus mejillas indicaban que tenía un dolor excesivo, yo empecé a hacer un trabajo de EFT en sustitución para ella. Usé la frase preparatoria “aunque yo, Ruth, estoy seriamente enferma, yo me acepto total y completamente a mí misma”. Yo podía decir casi de inmediato que una parte de ella estaba sintiendo de alguna manera lo que yo estaba diciendo porque sus músculos faciales empezaron a relajarse y la expresión de dolor estaba yéndose de sus ojos. Además, ella estaba mucho más alerta que antes.

Ella levantó su cabeza de la almohada, de forma anormal abrió sus ojos bien abiertos para mirarme y los mantuvo así durante la siguiente media hora como si me dijera: “sé que estás haciendo algo que me gusta”. Entonces empecé a hacerle tapping de hecho muy suavemente – con un dedo – en los puntos de la cara. La expresión angustiada y dolorida de su cara empezó a suavizarse, ella empezó a calmarse. Yo simplemente seguí repitiendo el proceso una y otra vez.

Mientras estaba absorta en lo que estábamos haciendo juntas, de pronto me di cuenta de que ella estaba respondiendo todavía más a mi tapping. Cuando yo paraba, ella de hecho levantaba su cabeza de la almohada de modo que yo pudiera alcanzar su cara de forma más fácilmente, como si ella estuviera indicándome que continuara. Seguí con el suave tapping en su cara una y otra vez mientras le repetía susurrando que ella estaba seriamente enferma y que se estaba aceptando mucho.

Más tarde, todavía estuve más sorprendida al comprender que de hecho ella estaba intentando hacerse tapping en sí misma. Me senté allí maravillada y me figuré que sólo era una imaginación hiperactiva. Sin embargo, permanecí en ese pacífico lugar que habíamos construido juntas con el tapping y seguí alabándola mientras luchaba para hacer movimientos. Una de sus manos estaba cerca del segundo punto (en el lado del ojo) y noté que ella podía frotar ese punto con facilidad.

Aunque podía sentir que alguna parte profunda de ella quería hacer el tapping ella misma, el cuerpo simplemente no respondía. Y así tomé su mano, y como ella se tranquilizaba y me permitía hacerlo, yo guiaba su dedo índice para hacer tapping en los puntos de su cara. Ella estaba completamente absorta en lo que estaba haciendo. Si hubiera sido un gatito, juraría que ella habría estado ronroneando.

El personal del hospicio que supervisa a los voluntarios siente que puesto que los pacientes de demencia tienen un tiempo de atención tan corto, la duración de las visitas debería estar limitada a solamente quince o veinte minutos (de todos modos, yo suelo estar mucho más). Me quedé tan absorbida en lo que mi amiga y yo estábamos haciendo que pasado un rato cuando miré el reloj, vi que había estado con ella más de setenta y cinco minutos. Mientras me preparaba para terminar la visita a Ruth, yo podía decir positivamente que ella estaba luchando para hacer el tapping. Vaya hora para tener que dejarla. Mi corazón quería quedarse tanto, pero mi entrenamiento estaba insistiendo que ya había pasado la hora de irse. Y, ya que tenemos que informar del tiempo que pasamos con cada paciente…

Esta sesión con Ruth hoy fue tan intensa que no me hubiera sorprendido lo más mínimo si ella hubiera empezado a hablar, algo que ella no ha hecho desde que la conozco en estos tres meses pasados.

La sorpresa más grande de todas hoy fue que Ruth quiso hacer tapping por ella misma. De hecho, estoy a la espera de volver a verla en los próximos días. Mientras tanto, estaré haciendo un poco de trabajo a distancia por ella desde mi casa.

Gary Craig dice de probar EFT en todo y para todo. Yo he estado abierta para hacer esto precisamente. Estoy sorprendida y estoy lista para hacer un poco más de trabajo suave con Ruth si ella indica que desea que yo lo haga.

Sarajane Thomas

Traducido por Juan Carlos Vega – Escribir a Juan Carlos