Usando la representación de un papel con EFT

AHEFT

Publicado: abril 14, 2021

Hola a todos,

Una de las flexibilidades de EFT es la capacidad de mezclarse con otras técnicas útiles. Esta característica de EFT ha sido puesta en buen uso con la hipnoterapia, Reiki, masaje, terapia EMDR, PNL, terapia de hablar y una larga lista de otros procedimientos. En cada caso, las proporciones de éxitos previos han mejorado sustancialmente.

La Dra. Patricia Carrington nos da otro ejemplo de este concepto de mezcla usando EFT para dar vida adicional a la Representación de Papeles – una técnica terapéutica estándar que se ha demostrado útil creando inspiración y perspectiva.

En este caso, el cliente de Pat pasa un mal rato diciendo “no” a su jefe (un problema común). Por favor, observen la habilidad con la que Pat administra esta mezcla para crear desenvoltura para su cliente en un periodo de tiempo muy corto. Todos podemos aprender una lección en esto ya que esta mezcla de Representación de Papeles puede ser adaptada a muchas formas de “miedo a la confrontación” así como a otros problemas.

Por la Dra. Patricia Carrington

La representación de papeles es una estrategia aceptada que puede ser usada en sesiones de terapia para ayudar a los clientes a aprender como manejar una situación temida de un modo más constructivo. El terapeuta improvisa el papel del antagonista (aunque a veces más tarde intercambia los roles y asume el papel del cliente) y normalmente el cliente asume el papel de sí mismo. Tradicionalmente es una forma de reeducación emocional, pero cuando se usa junto con EFT (lo he estado usando de esta manera), con frecuencia puede cambiar el comportamiento real de una forma espectacular y permite al terapeuta una magnífica oportunidad para comprobar la efectividad de hacer tapping allí mismo en el acto. Aquí va un ejemplo de cómo funciona:

“Janet”, que trabaja como una secretaria ejecutiva, vino extremadamente agitada a una reciente sesión de terapia porque su jefe le estaba exigiendo que gastara bastante tiempo extra preparando una presentación para él para usarla en una conferencia nacional. Era capaz de hacer este trabajo extremadamente bien, pero él también justo le acababa de asignar otro importante proyecto que ya le estaba ocupando más que su tiempo completo. Estaba bastante claro que ella no podía hacer las dos cosas y que iba a tener que rechazar el nuevo encargo. Pero ella temía hacerlo porque este decir “no”, incluso a peticiones irrazonables, siempre había sido doloroso para ella. No sabía cómo presentar su desacuerdo de una manera cortés y aceptable.

Janet tenía un amplio historial de incidentes en los que había creado el escenario para su miedo a reclamar sus propios derechos, incluyendo abusos sexuales en su infancia y una prolongada enfermedad infantil. Además, ella había sido forzada repetidamente a ceder silenciosamente a peticiones alarmantes mientras crecía. Sin embargo, ahora había una inmediata necesidad de clarificar la situación con su jefe y por tanto nos enfocamos en la situación misma más bien que en sus antecedentes históricos en este caso.

Janet habría tenido que decirle esta próxima semana que ella no era capaz de hacer la nueva tarea asignada, así que le pedía que representáramos la escena, conmigo en el papel de su jefe. Ella estuvo de acuerdo y yo asumí el rol de su jefe quien estaba ocupado con sus papeles cuando ella entró en su oficina. “¿Qué pasa?” pregunté abruptamente (como jefe). Ella dijo:”Quiero decirle algo. Lo siento muchísimo pero simplemente no veo la manera cómo puedo hacer el nuevo encargo. Voy a tener que decirle que no puedo hacerlo.” Mientras decía esto, su cara tenía una expresión completamente abatida y su voz disminuyó hasta apenas un susurro cuando acabó su declaración. Había un tono ensayado en sus palabras que sonaba irreal lo cual me dijo (como jefe) que no tenía ninguna convicción que apoyara su declaración.

Usé la representación de roles para experimentar cómo el jefe reaccionaría a sus palabras. Inmediatamente supe que él pensaría para sí mismo algo así como: “lo hará porque está asustada. No quiere decir ninguna de las palabras que está diciendo”.

Compartí está reacción con Janet, y ella asintió dócilmente y dijo que mi apreciación era correcta. Más bien que dejar que hablara más sobre ello, yo sugerí que hiciéramos EFT allí mismo y ella salió con la siguiente frase preparatoria: “aunque tenga miedo de decir que no a mi jefe, yo elijo sentirme bien sobre ello”. La primera parte de la frase de preparación (la declaración de su miedo) era apropiada, pero la última parte me parecía débil y floja. Simplemente pensaba que no funcionaría. ¿Solo sentirse “bien”? No es una emoción muy optimista. Notaba que ella necesitaba algo más fuerte para compensar su miedo

Al preguntar, ella era capaz de decirme que tenía miedo de ser grosera, descortés y demasiado agresiva si rechazaba la petición del jefe. Esto era claramente un “sí, pero” (ver la descripción de Gary Craig de los “sí, pero” – conflictos no expresados y reservas que pueden socavar una afirmación) El “sí, pero” le impedía elegir sin reservas enfrentarse a su jefe con efectividad. Por tanto, rápidamente transformamos este “sí, pero” en una Frase Preparatoria de Elecciones (ver Elecciones para una descripción del uso de las elecciones en la Frase Preparatoria).

Le pregunté cómo le GUSTARÍA realmente actuar en esta situación y dijo que le gustaría ser “firme”- el concepto de ser “firme” le parecía deseable. También le sugerí que añadiera la palabra “cortés” a la frase preparatoria para que se cuidase de su miedo a ser demasiado agresiva, desagradable e inaceptable en la manera en que se enfrentaría a él (su “sí, pero”). Establecimos la frase así: “elijo ser cortés pero firme con él”.

Después de varias rondas de EFT su nivel de estrés (en una escala de cero a diez puntos) había bajado de diez a cuatro y era hora de que volviéramos a jugar a representar roles de manera que yo pudiera ver si había algún cambio en su comportamiento. Repetimos la escena y me entusiasmé al escuchar la diferencia en su voz. Era mucho más viva, más definida y sus palabras eran más fuertes y claras.

Ella dijo: “quiero hablar con usted sobre algo. Me doy cuenta de que no me es posible hacer los dos proyectos, el que ya estoy haciendo y el nuevo. Simplemente no seré capaz de hacer los dos”. Mientras que todavía no era tan firme como necesitaba ser para mí (en el papel de jefe) para que la respetase completamente, yo ya tenía una actitud diferente mientras la escuchaba. Sabía que esta no iba a ser una situación fácil y que quería decir algo muy en serio, que estaba realmente en un punto difícil. Yo (como jefe) empecé a pensar que tal vez ella de veras que no podía manejar los dos trabajos al mismo tiempo, algo que en apariencia no se me había ocurrido antes.

Luego hicimos más EFT. Ella hizo la elección del trío usando la misma frase preparatoria y cuando terminó, dijo que se sentía mucho mejor sobre decírselo a su jefe. Podía ver que era así. Estaba sentada mucho más erguida en su silla, sus ojos eran mucho más brillantes y su barbilla estaba levantada “firmemente”. Yo dije: “De acuerdo, volvamos al principio, estás entrando en mi oficina, estoy ocupado con mis papeles y yo digo: “¿Qué pasa, Janet?”.”.

“Tengo algo de lo que quiero hablar con Usted”, dijo en una clara voz como diciendo “escúchame”. “He estado pensando mucho en la tarea que quiere que haga para usted. Pero me temo que esta vez no voy a ser capaz de hacerla y al mismo tiempo cumplir con las otras obligaciones y plazos que hemos acordado. Las dos no pueden ser hechas por una persona al mismo tiempo. Sin embargo, tengo alguna sugerencia sobre quién le ayudaría con esto, si usted quisiera escucharla”.

No necesité escuchar otra palabra. Era viva, definida y ecuánime- y por supuesto, era cortés. Como jefe, esto me dio respeto por ella, un respeto que no había sentido anteriormente en nuestras representaciones de esta escena. Sabía de qué estaba hablando, de que tenía razón y de que ella iba a intentar serme útil.

Inmediatamente compartí mi nueva y muy positiva reacción a su comportamiento con Janet y ella me comentó que sentía que ahora sería capaz de hablar con su jefe sin ningún problema. Sabía que eso era lo que quería decir y cuando volvió la semana siguiente para contarme que la charla había ido extremadamente bien y de que ya no necesitaba trabajar más en este asunto, yo no estaba sorprendida para nada.

La representación de roles me ha permitido añadir algunas características bonitas a nuestro trabajo de EFT. Una era la respuesta que fui capaz de darle a lo largo del recorrido lo que la ayudó a adoptar una nueva actitud acerca de ella misma. Otra fue que el proceso de EFT había sido vivificado, hecho realidad, y metido directamente dentro de la sesión terapéutica a través de la representación de roles. Animo a cualquiera de ustedes que se sienta cómodo con la representación de roles – yo lo estoy extremadamente – probar esta combinación y ver cómo puede enriquecer algunas de las sesiones de EFT con sus clientes.

Patricia Carrington, Ph.D.

Traducido por Juan Carlos Vega Escribir a Juan Carlos

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