A veces los niños se resisten al tapping, incluso si este fuera su mejor interés. Véanse como Wendy Koebel soluciona este problema usando tapping en sustitución e imaginación poniéndose en el lugar de su niñito febril de 3 años.

Por Wendy Koebel

Querido Gary,

No pude resistir la tentación de escribirte a ti y a tus lectores sobre otro momento increíble de crianza con EFT. Yo uso EFT mucho durante el día atendiendo mis clientes, y nunca me surge la inspiración para escribir, pero al experimentar la enorme ayuda que es EFT para padres, no resisto compartir la experiencia.

Hace poco tiempo mi hijo de 3 años estaba enfermo en cama por cinco días. Tenía fiebre, y bultos rojos en sus manos, piernas y pies. No pudo dormir ni comer bien. Él quedó irritado por la falta de dormir, y yo casi imposibilitada de funcionar por lo mismo.

Una noche lo acosté y como obviamente estaba mal, decidí acostarme al lado suyo. De repente me acordé de la idea de “haz lo que es efectivo” – y eso, obviamente, es EFT. Lo sopesaba por un par de momentos, aclarando mis dudas y tratando de tener mi intención lo más clara posible. Eso fue que se sintiera mejor, que su cuerpo se sane, y que tenga un sueño reconfortante. Excluí mis necesidades como por ejemplo mi necesidad de dormir.

Estuvimos acostados en la cama, y yo puse una mano simplemente debajo de su cabeza, mientras la otra la movía cerca de su cuerpo, frente su cara y pecho, diciendo cosas como por ejemplo:

Aunque tengo esta infección y mi cuerpo es capaz de sanearse, tengo esta fiebre, pero ya puede disminuir porque mi cuerpo es sano y fuerte y tengo estos bultos pero ellos están saneándose en este momento…

No sé donde cogí esta infección, la perdono y eligo permitir que pase.

No sé que mensaje quiso comunicarme esta infección, lo agradezco y le dejo que se vaya.

Sea lo que sea lo que me permitió que este virus invadiera mi cuerpo, le pido que cambie y deja que se vaya.

Pase lo que pase con este virus y con estos síntomas, lo acepto, pero sé que mi cuerpo puede ser sano y fuerte, ahora mismo.

Pase lo que pase con esta infección, yo opto por estar sano y fuerte.

Como lo he mencionado ya, no hice verdadero tapping en él, sólo pasaba mi mano cerca de su cara y cuerpo, mientras imaginaba que estaba estimulando los puntos, moviendo las manos abajo y arriba. Era casi como si estuviera limpiando el virus de su cuerpo.

Después de tres o cuatro frases a él le disgustaba sentir mis manos tan cerca de su cara, entonces tomaba su carita entre las palmas de mis manos, e imaginaba el tapping. Ya no se me ocurrió ninguna otra cosa que decir, entonces simplemente estaba acostada al lado de él, su cara en mis manos, e imaginaba la energía curativa corriendo desde el centro de mi corazón entrando en su cuerpo. Después de unos momentos me di cuenta que su cara dejó de arder, y se sintió casi fría al tocarla.

Ahora recordando, me da pena que no me levanté para coger el termómetro, para poder dar una prueba cuantitativa de mi historia. Yo misma no necesito prueba, ya que sé que mi hijo tenía fiebre cuando empecé EFT, y sé que no la tenía cuando al final lo dejé sólo durmiendo plácidamente.

Sé que esto no es un caso estándar de EFT, sin embargo, a mi juicio involucra todos los aspectos principales de ello, y demuestra que tenemos que ser flexibles cuando trabajamos con niños. Mi hijo estaba enfermo, irritado y demasiado cansado, no me hubiera permitido hacer tapping sobre el. Yo hubiera podido hacer tapping en sustitución, pero, a decir verdad, yo también estaba un poco irritada, y muy cansada también. Fue agradable estar acostada al lado de él, tenerlo en mis brazos, y tenía sentido involucrar ese lazo emocional importante en el proceso de sanación.

Gracias por haberme permitido compartir mi historia, y por haber enseñado esta técnica increíble.

Atentamente

Wendy Koebel

Traducido por Ida Miro Kiss

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