Aquí tenemos una propuesta ingeniosa por Gabriele Rother de Alemania. Ella simplemente le pide al cliente que haga tapping y vea qué color le surge en la mente. Luego, intuitivamente le hace seguimiento al color con más preguntas y hace surgir un asunto central. Pruébenlo.

Por Gabriele Rother

Una señora me visitó recientemente. Ella había tenido dolores de cabeza desde la infancia temprana. Le pedí que hiciera EFT con colores – hacer tapping sobre un punto, por uno o dos minutos y observar qué color surge.

Hizo tapping en el primer punto en la ceja y el color amarillo vino a su mente. Le pregunté qué significaba el amarillo para ella o qué le recordaba, y dijo que se trataba del sol y de jugar en un montón de arena con el sol brillando.

Le pregunté cuántos años tenía y que más podía recordar mientras hacía tapping en el punto de Kárate. Ella contestó: “tenía como cuatro años”. Recuerdo una pala azul y un cubo con grandes mariquitas pintadas. A mí me parecían amenazadoras y les tenía miedo. Mis hermanos mayores querían burlarse de mí y me ponían mariquitas y otros escarabajos sobre los brazos y la cabeza. Ahora recuerdo que estaba entrando en pánico, nada podía tocar mi cabeza después, porque empezaba a llorar inmediatamente.

Le pregunté si sus dolores de cabeza comenzaban con una especie de cosquilleo – como si pequeños escarabajos estuvieran trepando por su pelo. Ella estaba impresionada de que hubiéramos hecho la conexión y comenzamos a hacer tapping.

Aunque siempre entro en pánico si algo desconocido toca mi cabeza y reacciono con dolores de cabeza…

Le pedí que contara la historia completa mientras hacíamos tapping sobre un punto tras otro.

Este pánico… el trepado es tan espantoso… no sé qué es… me da miedo… podría explotar… Estoy tan enfadada… pero el enfado lo hace mucho peor… En vez mi cabeza explota de dolor… el pánico de el próximo ataque que vendrá… el pánico de la siguiente travesura de mis hermanos… no puedo defenderme… son mas fuertes que yo… si me resisto me castigan… tengo miedo… no le puedo decir a mi mamá… me dirá que no le eche la culpa a mis hermanos… me dan tremendos dolores de cabeza… duele, trepa… no sé qué es… es amenazador… pero que estas mariquitas son inofensivas… no tengo que temerles… no tengo que entrar en pánico… sé que son inofensivas… no necesito tener más dolor de cabeza…

Como no podía echarle la culpa a mis hermanos mi cabeza explotaba… pero ya no es necesario… dejo que los dolores de cabeza se vayan… ahora puedo defenderme… de mis hermanos… de cualquiera que me quiera hacerme daño… Ahora le digo a mi niño interno: te es permitido defenderte… estas pequeñas mariquitas son inofensivas… las puede sacar de su pelo… y están contentas de estar libres otra vez… se van volando… ella también es libre… ella puede estar segura de que sus hermanos no le quieren hacer daño de esa manera… ellos no sabían lo que causaron con eso… pero ahora ella puede soltarlo… pertenece al pasado… como su dolor de cabeza…

Ella espiró profundamente. Había lágrimas de alivio y alegría en sus ojos. Ella tuvo conciencia de cuan profundamente esta historia influenció su relación con sus hermanos. Un mes después me dijo por teléfono que la relación con su familia cambió profundamente y lo mejor de todo: ¡sus dolores de cabeza se habían ido también!

Gracias por todo tu trabajo y apoyo.

Gabriele.

Traducido por Elisa García Gómez