Utilizando EFT con niños – AHEFT

AHEFT

Publicado: febrero 26, 2021

Saludos a todos/as,

Kim Eisen comparte sus pensamientos sobre cómo lidiar con asuntos relacionados con EFT cuando se trabaja con niños.

Por Kim Eisen

En mi opinión, EFT es el recurso #1 para reducir los traumas en niños, sea después del hecho o en el momento. Lo que adultos pueden considerar como un asunto pequeño puede ser enorme para un niño, y debemos tratarlo como tal. Si tomamos los segundos o minutos necesarios para neutralizar lo que les está molestando, no tendrían que crecer con toneladas de problemas (exceptuando un trauma extremo, pero hasta eso podría neutralizarse).

Espero que esto les ayude a obtener un poco de entendimiento de cómo trabajar con niños usando EFT en diferentes edades. Los niños captan EFT rápidamente, aunque nuestro vocabulario necesita ser levemente cambiado de acuerdo a su entendimiento y expresiones, es decir, Botones Mágicos versus puntos de tapping.

Frecuentemente, cuando niños aprenden EFT, quieren enseñárselo a sus padres e iguales porque piensan que es genial. Usualmente no trabajan con un montón de problemas, solo con lo que les está molestando en el momento y se van a jugar porque ha dejado de ser un problema de “ahora”. Los más pequeños no parecen cargar con demasiado en el momento, a menos que sufran de un trauma severo.

He notado que niños que son más emotivos o empáticos tienden a cargar con las emociones energéticas o silenciosas de los padres. Por ejemplo, si los padres se consideraban tontos en la escuela… o no se ajustaban… y guardan fuertes emociones sobre eso, el niño (usualmente de 5-7 años) puede absorberlo por ninguna razón aparente y empezar a decir cosas como “soy estúpido” o “soy tonto” sin haber tenido una experiencia directa.

Esto también aplica a ciertos miedos y ansiedades. Así que, si esto parece mostrarse en el niño, los padres bien podrían considerar hacer tapping para sus propios temores y ansiedades, antes de trabajar con el niño.

En la etapa de desarrollo entre 7 y 11 años de edad, los niños son bastante egocéntricos y cohibidos (una etapa natural). Están aprendiendo técnicas de comportamiento entre iguales y van y vienen entre independencia y co- o interdependencia. Son candidatos perfectos para EFT si se enfoca correctamente, ya que les da la libertad de hacer algo por sí mismos con resultados satisfactorios. Y probablemente lo usarían en el momento, que podría ser significativo a su crecimiento emocional general.

En vez de asignarle tareas para hacer tapping como hacemos con los adultos, les dejo saber que pueden usarlo en cualquier momento que se sientan heridos, tristes o con coraje. Y, a veces como recordatorio de que saben cómo hacerlo, tenemos un breve repaso. Les advierto, sin embargo, que si tienen un problema ‘grande’ (es decir, violación, incesto, homicidio, etc.) necesitan ayuda profesional. Pero para asuntos de diario, esto les mejoraría grandemente su futura vida como adulto, ya que no cargarían con el dolor.

Hay que tener en cuenta de que, en casos de divorcio, es importante hacer EFT para tratar el problema de que no es culpa del niño y trabajar en cualquier motivo que les hace pensar que es su culpa. Y como un aviso para aquellos padres que se están divorciando, no discutan frente a los niños (ellos no necesitan saberlo todo) o humillen a su pareja porque ‘el otro’ es también padre y querido por ellos. No le quiten eso a sus niños (exceptuando abuso).

Con EFT y niños entre 7 y 11 años, una vez aprenden la técnica, usualmente hacen EFT en el momento o poco después de que surge algún problema cuando lo re-recuerdan, como cuando se retiran a dormir o se encuentran solos. Se les debe enseñar que pueden usarlo en cualquier momento y que es mejor decir lo que piensan que pasó y cómo se sintieron honestamente (no lo que piensan que debieron haber sentido). Por ejemplo:

Aunque mi mejor amigo no me dirigió la palabra hoy y no sé por qué y me hiere los sentimientos, aún sigo siendo un chico estupendo (bueno).

Aunque mi madre y padre pelean y me asusta, no se trata de mí y sigo siendo un gran chico.

A veces están tristes y no saben por qué o no quieren discutirlo con uno. En esos casos, enséñeles a hacer tapping general:

Aunque estoy triste y no sé por qué, sigo siendo un gran chico –usualmente algo surge.

Aunque estoy triste por algo (no tienen que decir lo que es), sigo siendo un chico fabuloso. Puede que le digan lo que es, o no, pero lo importante es lograr que se sientan mejor.

Niños que tienen de 3 a 6 años son mayormente egocéntricos y cohibidos y están más enfocados en encontrar sus límites mostrando pequeños actos de independencia. Sencillamente saben lo que quieren y cuándo lo quieren (la mayoría piensa que el mundo gira alrededor de ellos – de nuevo, es una etapa normal de crecimiento – de modo que todo es causado por ellos, entiéndase divorcio, abuso, alteraciones, etc.)

Esta importante etapa de auto-desarrollo hace más apropiado que un profesional o padre trabaje con ellos ya que son mayormente co- o interdependientes (aunque algunos padres refutarían este punto ya que los nuevos niños son muy independientes en sus pensamientos), no obstante, cuentan con sus padres o guardianes para muchas cosas.

Cuando se trabaja con EFT y un niño de 3 a 6 años, probablemente tiene un buen control sobre la mayoría de las cosas que pueden molestar a sus niños y ellos se lo dejan saber con facilidad. Usualmente va a trabajar con ellos en el momento – sea que están tristes, heridos, con coraje, o teniendo una rabieta. Al introducirles a EFT, usualmente les pregunto si quieren participar en un juego, o intento algo verdaderamente ingenioso que les ayude a sentirse mejor. (Excepto con rabietas o coraje dirigidos hacia uno, en cuyo caso habría que hacer tapping en sustitución en el lugar de ellos).

Si están de acuerdo, les enseño sus “Botones Mágicos” (los puede llamar como guste) y les digo que repitan lo que digo y lo que hago. Use palabras que sabe que van a entender. Es mágico como, después una o dos rondas, se han olvidado (neutralizado) de la emoción y se van a jugar. Sabrá cuando han terminado porque hablan sobre otra cosa y hasta se aburren porque sienten que terminaron y no hay razón para continuar el juego. Eventualmente, estos niños comenzarán a usarlo por sí mismos y deben ser alentados a que lo hagan.

Aunque esto puede ser un tema delicado para algunos, si su alteración es causada por otra persona, es extremadamente importante que el niño entienda, y que le imparta al niño que ‘otra’ gente tiene su manera de hacer las cosas, buenas o malas, y que aunque puede ser diferente, injusto o desagradable, no tiene nada que ver con ‘ellos’ (“No se trata de tí”). Además, hay mucha gente buena que son como nosotros, y, diferente a nosotros, y eso es lo que hace a este mundo un lugar tan maravilloso.

La etapa de 12-16 años envuelve la aceptación de sus iguales, auto identificación (más independencia) y un temor o sentido de pérdida al dejar de ser quienes habían pensado que eran… para convertirse en otra persona… pero no pueden precisar quien es. Es un poco atemorizante y aunque no quieren ser interdependientes, no quieren estar solos (y muchos piensan que están completamente solos de alguna forma).

Piensan que están crecidos y no quieren acudir a sus padres u otros adultos, pero no saben qué hacer, ni tienen la capacidad para lidiar con cosas por sí mismos o con un igual. La libertad que da EFT al asistirlos en la adultez puede proyectarlos más allá de lo que esperan lograr.

Trabajando con EFT y niños de 12-16 años – quise dejar esto para el final ya que puede ser una dicotomía, porque si logran ‘entender’ EFT y lo usan, puede hacerles maravillas y han tenido mucho éxito. Lo introduciría como indicado en la sección de 7-11 años, simplemente cambiando el vocabulario para que sea más expresivo. Tiene que utilizar su lenguaje tal como ‘buena onda’, ‘guey’, ‘chévere’, etc. (ya tienen la idea).

De nuevo, si piensan que es genial, se lo enseñarán a todos los que conozcan. Si piensan que ‘lo saben todo’, les va a ser más difícil lograr que presten atención. Es aquí donde probablemente necesiten a un profesional (alguien de afuera, no los padres) que trabajen con ellos o les enseñe EFT.

Con todo, los niños no son tan diferentes a los adultos en la gama de emociones que pueden tener. Es solo que tienen la ventaja de no haber estado cargando con tanto bagaje o problemas por la misma cantidad de tiempo. El aprender EFT puede evitarles una tonelada de penas y dolor en el futuro, o al menos, acortarles el tiempo que lo van a cargar. ¡Qué regalo se les puede dar!

Kim Eisen

Traducido por Gladys Muñoz Escribir a Gladys

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