Hola a todos,

Carol Solomon, le dio un enfoque afortunado a una problemática que estaba teniendo con una paciente comedora compulsiva. Observe ambas, la historia misma y el lenguaje utilizado. Por favor consulte a su medico siempre que se trate de cuestiones médicas.

Un abrazo cariñoso, Gary

Por la Dra. Carol Solomon

Querido Gary,

Susana era una comedora compulsiva que todo el tiempo se estaba saboteando. Siempre estaba tratando de bajar de peso y sólo conseguía perder un poco de peso, para luego recuperarlo y engordar más. Describía su forma de comer como si se tratara de “un tren de escape”. Comía para liberar el estrés. Comía para celebrar. Comía con cada emoción que tenía. Y sentía que era una fracasada.

La mamá de Susana siempre luchó con su peso y murió de cáncer de pulmón cuando todavía era joven. Justo antes de ser diagnosticada, adelgazó 20 kilos y se veía maravillosa. Dejó de hacer dieta, y continuó adelgazando. Susana se acuerda que su mamá decía: “caramba, dejé de hacer dieta y continúo adelgazando”. Pero la perdida de peso se debía precisamente al cáncer de pulmón. Murió poco tiempo después.

La comida era reconfortante, pero Susana quería tener más control, parar la compulsión y comer para nutrirse, no como una droga. Vivía sola y sentía miedo por las noches. Tenía miedo de morirse, de irse a dormir y no despertar. Durante el día cuidaba de su alimentación y en las noches lo echaba todo a perder. Se iba a la pizzería y antes de entrar se convencía diciéndose: “Estás cansada, te lo mereces, la dieta puede esperar hasta mañana.” Estaba tomando medicamentos para dormir.

Cada vez que Susana comenzaba a perder peso, se incrementaba el miedo. Se sentía vulnerable. Simplemente, no se sentía segura. La comida le daba ese falso sentido de gratificación. En su cabeza la comida y el confort estaban unidos. Su abuela le daba de comer para confortarla. Su mamá murió cuando perdió peso. Una parte de ella sentía miedo de perder peso, aunque de manera conciente lo deseara.

Una asociación muy fuerte puede impactar nuestro comportamiento. En la mente de Susana, la comida estaba asociada con el confort y la seguridad. La pérdida de peso estaba asociada con el miedo, la pérdida y la muerte. Tenía miedo de que: “si perdía peso, algo terrible podría pasarle. Perder peso para ella, no era seguro.”

Comience con el punto de karate:

…”Aún cuando perder peso no es seguro, me acepto total y absolutamente.”

…”Aún cuando me siento vulnerable, me amo y me acepto total y absolutamente.”

…”Aún cuando no me siento protegida, elijo saber que y me puedo cuidar a mí misma.”

…”Aún cuando necesito drogarme a mí misma, elijo tomar decisiones saludables.”

…”Aún cuando tengo miedo de que algo terrible podría sucederme, me amo y me acepto total y absolutamente.”

…”Aún cuando no me siento segura, sé que la comida no me hará sentir seguridad.”

…”Aún cuando tengo miedo, elijo encontrar la forma de sentirme segura, cómoda y relajada.”

…”Aún cuando tengo miedo, me permito a mí misma descansar.”

…”Aún cuando tengo miedo de morir, aún así, me acepto total y absolutamente.”

…”Aún cuando tengo miedo, elijo encontrar la forma de sentirme segura, cómoda y relajada.”

Ceja: Me siento vulnerable.

Lado del ojo: Me siento insegura.

Bajo el ojo: Me siento sola.

Bajo la Naríz: He tenido tantas pérdidas.

Bajo los Labios: No siento seguridad de lo que vaya a pasar.

Clavícula: Esta incertidumbre.

Bajo el Brazo: Sentirme fuera de control.

Coronilla: Siento Miedo.

Ceja: Tengo miedo de perder peso.

Lado del ojo: No es seguro bajar de peso.

Bajo el ojo: Necesito sentir confort.

Bajo la Nariz: Algo malo podría pasar.

Bajo los Labios: Este sentimiento de temor.

Clavícula: Tengo miedo de perder peso… mira lo que pasó con mi mamá.

Bajo el brazo: No me quiero sentir así.

Coronilla: Tengo miedo de ir a dormir.

Ceja: Yo puedo sentir seguridad

Lado del ojo: No necesito tener el control de todo.

Bajo el ojo: Todo saldrá bien.

Bajo la nariz: Estoy segura.

Bajo los Labios: Me estoy sintiendo en paz y con todo en orden.

Clavícula: Soy diferente a mi madre.

Bajo el brazo: Mi peso no me hace que esté segura.

Coronilla: Yo me protejo a mí misma.

Comer compulsivamente es un comportamiento para irla pasando – una reacción a los problemas de la vida – Es fácil sentirse consumido por las emociones. Los comedores compulsivos comúnmente se meten en patrones de conducta en donde no duermen bien, trabajan mucho y luego se sienten agotados, y con esto se sienten más vulnerables ante la compulsión.

Los miedos tienden a magnificarse de noche, se sentía con miedo y/o sentía la urgencia de actuar compulsivamente. Hizo un tapping sobre sus sentimientos de pérdida con respecto a su madre, sobre sus miedos de perder a sus compañeros de trabajo, su miedo a no despertar al día siguiente. Después de tres noches, pudo por fin sentirse más en calma, relajarse y pudo dormir mejor, y paró el círculo vicioso. Cuando sus miedos se resolvieron, ya no había motivo para reconfortarse con la comida. Después de una semana, ya no sentía la necesidad de comer compulsivamente.

Han transcurrido algunos meses, y la última nota que recibí de Susana decía: “Ya no me puedo acordar cuando fue la última vez que tuve la compulsión por comer y me las he arreglado para perder como 10 kilos en el proceso.

Con amor,

Dra. Carol Solomon

Traducido por Nora Lize Aguirre Hall