El sábado por la mañana me levanté temprano, me vestí sin hacer ruido, hice mi almuerzo, tomé el perro, y salí a la cochera.

Enganché la lancha a la camioneta, y empecé a salir a la lluvia torrencial. El viento soplaba a 100 por hora y entonces volví a meterme a la cochera. Encendí el radio y descubrí que el tiempo iba a ser desagradable todo el día. Me metí a la casa, me desvestí sin hacer ruido y me volví a meter a la cama.

Me acurruqué en la espalda de mi esposa, ahora con anticipación, y susurré ‘el tiempo afuera está terrible’. Mi amada esposa de 10 años respondió, ‘¿Puedes creer que mi estúpido esposo se fue de pesca así?’

Y así empezó el pleito…

Autor desconocido