Se elimina una fobia desafiante a las agujas - AHEFT

Gracias a Margaret Munoz, de Australia, por darnos cuenta detallada de su uso de EFT para eliminar una muy intensa fobia a las agujas. Observen los diferentes aspectos involucrados y cómo poco a poco se acerca sigilosamente al problema. Este es un artículo de calidad para profesionales y gente nueva a la vez.
Por Margaret Munoz

Escribo esto porque ilustra que no importa cuán intensa sea una fobia, no importa cuán profundamente esté incrustada y no importa por cuánto tiempo se haya padecido, EFT puede ofrecer una completa resolución al problema.

Recibí una llamada telefónica de Susan, que parecía urgente. La habían recomendado conmigo por una fobia grave a las agujas, estaba embarazada y necesitaba hacerse un análisis de sangre que había sido programado para el día siguiente. La única forma en que nos podíamos poner en contacto en ese margen de tiempo era por teléfono.

Se hizo evidente que la fobia en realidad era severa y que la tenía desde los tres años y medio de edad; de hecho, ella tenía un vívido recuerdo de sí misma gritando mientras su madre la sujetaba y el médico familiar le ponía una inyección en la nalga. También la sujetaron cuando le extirparon el apéndice a los 7 años y mencionó dificultades cuando se sometió a una cirugía de tiroides.

Ahora, a los 38 años, se las había arreglado para evitar las agujas y los análisis de sangre por un largo tiempo hasta que surgió esta necesidad; incluso había hecho un intento de dejarse tomar la sangre pero huyó. Ella estaba aterrada de ponerse como loca otra vez, tener pánico, querer correr y empezar a llorar, ponerse histérica o desmayarse (como lo había hecho en el pasado).

Hablar de ello la hacía sentir enferma, con opresión en el pecho y dificultad para respirar, por lo que empecé con algo de tapping en los síntomas físicos y ella reportó que sus hombros estaban menos encorvados, la opresión se había disipado y su respiración era mas fácil.

Una vez estabilizada, decidí trabajar primero con los recuerdos; hice eso con la técnica de Gary de Cuenta la Historia, al invitarla a que se mantuviera haciendo tapping mientras contaba la historia con la mayor cantidad de detalles posibles. El recuerdo que de verdad la molestaba era el primero de cuando era niña, y hasta podía recordar lo que el médico llevaba puesto y exactamente cómo era la habitación, aunque de manera interesante, no se presentaba mucha emoción unida a él y no tuvimos que detenernos.

Debido a que ella estaba expresando tanto miedo a lo que pensaba que iba a suceder el día siguiente, decidí seguir ese camino y eliminar el evento con tapping. Le pedí que imaginara todos los pasos del procedimiento, empezando desde el caminar por la puerta y subir al mostrador. Ya estábamos en problemas al subir sus niveles de ansiedad mientras se sentaba, fingiendo leer una revista en la sala de espera. De modo que hicimos tapping en ese punto y luego regresamos a que se imaginara ella al entrar por la puerta y sentarse; esta vez se podía sentar allí tranquilamente y mirar alrededor de la habitación.

Esta es la forma en que trabajamos a lo largo de todo el evento: eliminando con tapping la reacción en cada etapa y luego regresando para imaginar el evento antes de que se elevara la ansiedad, y después revisándolo para asegurarme de que se había borrado. También introduje muchas frases de elección acerca de estar a salvo.

Sus reacciones eran bastante severas y había muchos eventos, por ejemplo, cuando el empleado mencionó su nombre, caminó a lo largo del corredor, entró a la habitación con el sillón donde ella se debía sentar y todo el equipo, el torniquete, y lo que éste apretaba, que ella odiaba tanto, lo abultado de la vena (yo reencuadré esto para ella diciendo: ¡cuán maravilloso era que su vena se abultara para que la enfermera no tuviera que hurgar por mucho tiempo!), el dolor en su brazo, meter la aguja, sentirse mareada y querer sacar la aguja y correr, el que la enfermera dijera que necesita otro tubo, el ver la sangre. Sobra decir que nos tomó un largo tiempo trabajar diligentemente con todo esto.

Después de que pudo llegar hasta el final de todo esto sin ansiedad, se dio cuenta de su miedo a soltar la fobia que había tenido toda su vida, por lo que hicimos tapping con eso. Terminamos luego de dos horas de hacer tapping, pero yo no estaba totalmente convencida de que habíamos concluido. Como yo planeaba pasar la mañana siguiente escribiendo, le dije que me llamara desde el centro médico si era necesario.

Me llamó desde el centro médico, diciendo que acababa de salir de su casa —no tan temerosa como antes¬—, pero todavía no podía experimentarlo. Primero que nada hice tapping en la ansiedad actual que había surgido y luego, cuando me dijo que todavía tenía miedo de estar sin la fobia apliqué muchas frases preparatorias que uso para que cambie la resistencia. Por ejemplo:

Aunque tengo miedo de superar esta fobia, escojo superarla completamente.
Aunque esta fobia es absolutamente demasiado difícil de superar, escojo encontrarla fácil.
Aunque he tenido esta fobia por tanto tiempo, yo escojo poder cambiar.
Aunque no es seguro estar totalmente libre de mi miedo, escojo saber que siempre estoy a salvo.
Incluso si nunca supero este problema, yo escojo aceptarme profunda y completamente.

Luego pensé en la posibilidad de que si la fobia no estaba allí, entonces ella tendría que someterse al análisis de sangre, y tal vez ella pensara que se moriría durante el análisis de sangre, así que tal vez la fobia estaba allí para protegerla de morir. Por lo tanto hice varias rondas de tapping por el miedo a morir y más elecciones sobre estar a salvo.

He descubierto que hacer tapping por el miedo a morir, aun cuando no se haya expresado, tiene un profundo efecto en casos de miedo y ansiedad, y ciertamente surtió efecto en este caso, porque ella pudo ir entonces a hacerse el análisis de sangre directamente. Permanecí con ella en el teléfono por si acaso y cuando dijo “ya está” no sé quién se sentía mas triunfante: ¡si ella o yo!

Ella estaba increíblemente agradecida por ello, pero mas emocionada aún cuando se hizo evidente que la fobia se había ido totalmente y ahora podía ir sola a hacerse un análisis de sangre. Recibí emails de vez en cuando, uno decía que había logrado soportar a un médico que no podía encontrar la vena, y otro decía que acababa de tener éxito en dejarse tomar 9 tubos de sangre.

Margaret Munoz

Traducido por Elisa García Gómez

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