El uso de EFT por teléfono para problemas “in situ”. - AHEFT


La mayor parte de nosotros hemos tenido la experiencia de eliminar completamente el temor a algo (por ejemplo, a volar, a las alturas, a hablar en público) mientras el cliente está sentado cómodamente en una oficina situada a una gran distancia del objeto o de la situación por el que sienten temor. Siempre y cuando el cliente "pueda sintonizar" con todos los aspectos del problema, podemos con frecuencia resolverlo con tapping, sin que el cliente esté "in situ" (por ejemplo, en un avión, en lo alto de un edificio alto o delante de una audiencia).

Sin embargo, no es siempre así. A veces el cliente necesita estar "in situ" para sintonizar con todos los aspectos implicados. Desafortunadamente, no siempre podemos estar presentes físicamente en esos momentos y es cuando el teléfono se hace imprescindible... especialmente el teléfono celular. Al hacer sesiones de EFT por teléfono podemos estar disponibles casi en cualquiera de los sitios a los que vaya nuestro cliente.

La Doctora Patricia Carrington nos da un ejemplo de cómo funciona este proceso. En su encantadora historia, también entrelaza (1) una acertada "frase de elección" y (2) el importante y útil concepto de tomar prestados "Recursos Personales".

Esta idea tiene una amplia gama de aplicaciones y no se limita a los miedos. Se aplica a enfrentamientos de todo tipo, así como a la resistencia a hacer llamadas comerciales y al rendimiento de los atletas, por citar algunos ejemplos. Aquí da mucha información útil. Siga leyendo.
Por la Doctora Patricia Carrington

Recientemente he estado experimentando con un método interesante para llevar a cabo sesiones de EFT a distancia, por teléfono, en el momento en el que está viviendo una situación que le produce temor. El cliente está al otro lado del teléfono inalámbrico o celular mientras se enfrenta de lleno a un temor real y habla conmigo al mismo tiempo.

Probé primero esta "técnica del teléfono celular" con mi cliente "Edie", a quién le había ido extremadamente bien en la terapia, ya que había eliminado la mayor parte de sus múltiples fobias gracias al uso de EFT. Uno a uno talamos los "árboles" de un bosque inmenso de problemas que reflejaban un temor a la vida en general. Sin embargo, quedó sin resolver un problema que era tan persistente que decidió dedicar una sesión entera de su terapia al miedo -- sí – a los OSOS NEGROS GRANDES, los que aparecen en el bosque y "te miran fijamente".

Edie vive en una urbanización en las montañas donde las casas están en terrenos arbolados y suelen tener largos caminos serpenteantes hasta llegar a la carretera. Los buzones están todos en la calle, así que llegar a ellos supone una excursión cada mañana.

A pesar de que Edie ha vivido en esta misma zona durante muchos años y sus niños han crecido allí, y que la mayor parte de sus vecinos se dan el paseo a sus buzones diariamente sin problema y muchos de ellos incluso dan largas caminatas por la carretera, bosque a través, sin ni siquiera pensar en el peligro, Edie no podía alejarse ni 3 metros de su casa sin empezar a sentir pánico. Tenía que subirse al coche y conducir los cientos de metros para ir por el correo, y huelga decir que ni se le ocurría andar por la carretera, que serpentea por el bosque.

Puesto que una especie de osos negros grandes habita esas colinas, la gente del vecindario se suele encontrar con un oso vivo un par de veces un año en sus caminatas, pero cuando lo hacen siguen unas reglas sencillas:

Si un oso cruza su sendero, especialmente si él o ella para y le mira fijamente, manténgase quieto y hágale frente al oso, pero no le mire a los ojos.

Mantenga un ojo en las patas del oso o pezuñas para tenerle localizado.

Si da la vuelta, camine hacia atrás para que no se despierte el instinto de caza del oso.

No ha habido ningún incidente con osos negros en muchos años en su vecindad.

Parece ser que estos osos les tienen tanto miedo a la gente como Edie a los osos.

Como es una experta en la técnica, Edie había intentado usar EFT para este miedo, pero no había conseguido progresar mucho y cualquier progreso que obteníamos en las sesiones de terapia no se trasladaba a la vida real. Era incapaz de alejarse más allá de 3 metros de su casa sin experimentar una severa ansiedad a causa de los osos.

Sin duda esta situación requería algo diferente al protocolo ordinario de EFT. Sin pensarlo durante una de las sesiones telefónicas conmigo, y consciente de que estaba hablando desde un teléfono inalámbrico, le pregunté si estaría dispuesta a probar un tratamiento de EFT “in situ” para su miedo a los osos. Después de dudarlo brevemente, aceptó.

Edie salió de su casa, se llevó el teléfono y habló conmigo mientras se alejaba un metro y medio de su casa. A esa distancia le pedí que parara y diera una estimación de su Nivel de Intensidad. En una escala de cero a 10, era de 9 solo de pensar en la posibilidad de encontrarse con un oso en el camino. Edie entonces hizo tapping en esto, pero su nivel de la intensidad no bajó mucho. Permaneció en torno al 8. Tenía que vencer una dura traba.

Como suelo hacer en situaciones difíciles, en los casos en los que el tapping normal no da resultados, le pregunté a Edie si conocía a alguien, quizás de su vecindario, que tuviera el tipo de actitud hacia los osos que a ella le gustaría tener -- una actitud que "resolvería el problema si lo tuviera".

Sin dudarlo, dijo que su amiga Susan, a quien describió como tan segura de sí misma en todos los campos (incluido en el de los osos) que daba largas caminatas alegremente, sin pensárselo dos veces. Muy ocasionalmente Susan se había topado con un oso, pero esto no parecía molestarla para nada y lo había sabido manejar perfectamente.

Pedí a Edie que usara a Susan como su Recurso Personal, y creara una Elección de EFT que la incluyera. La frase de preparación que se le ocurrió era:

"Aunque esté segura de que seré el blanco de los animales, elijo ser como Susan".

Esta Elección, utilizada junto con tapping regular hizo maravillas. En una ronda Edie había bajado a un Nivel de Intensidad de cero al estar a metro u medio de la casa.

Con ánimos por mi parte, aumentó esa distancia a 3 metros, y seguía en cero. Entonces se alejó a 6 metros. Ahí su Nivel de Intensidad subió a tres -- e hice que se lo bajara con tapping otra vez, siguiendo con Susan como su Recurso Personal.

Una vez más su Intensidad se redujo a un cero y por lo tanto pudo andar otros 6 metros. Estaba ahora a unos 12 metros de su casa y ahí se tuvo que parar porque la cobertura del teléfono inalámbrico había llegado a su límite. Bajó la intensidad a cero otra vez y terminamos la sesión allí.

Sin embargo, como era típico de esta señora tan cooperativa, Edie estaba dispuesta a hacer deberes de EFT con relación a este problema. Por consiguiente, le pedí que hiciera una Tarjeta de Elección de EFT (una tarjeta de 7 X 12 cm. en la que pudiera escribir su frase preparatoria), y que cada día se alejara de la casa tanto como pudiera sin dejar de sentirse cómoda al avanzar por el camino. Tan pronto como sintiera angustia tenía que parar y hacer tapping para bajar su nivel de ansiedad a cero, usando a Susan como su Recurso Personal.

Dos semanas más tarde, cuando ella contactó conmigo otra vez, me dijo que se había olvidado de hacer los deberes después de los tres o cuatro primeros días, pero se había dado cuenta, al hablar conmigo, de que había ido por el correo a diario sin sentir ningún miedo a los osos. El hecho de que no se diera cuenta de esto hasta que habláramos de ello es una versión de lo que se conoce como el Efecto de Ápice, en el que una persona no se da cuenta por sí misma del efecto beneficioso de EFT. Era raro en este caso, sin embargo, porque Edie sabe que EFT ha sido muy beneficioso para ella en muchos aspectos y no le cuesta admitirlo. Parece que simplemente no advirtió el cambio en ella misma ESTA VEZ hasta que le pregunté por ello.

“¿Has visto osos en las dos últimas semanas"? pregunté. "Sólo desde el coche y eso no cuenta" dijo. "Me hizo ilusión ver un oso desde el coche".

No estoy segura de que hubiera estado tan tranquila al ver un oso desde el coche antes de haber trabajado en este tema con EFT, pero no hay manera de saberlo puesto que no medimos la intensidad con anterioridad. A efectos prácticos, sin embargo, su temor a los osos ahora ha bajado a un nivel muy manejable, lo que ha facilitado la vida de Edie en las montañas.

Por supuesto habría sido mejor si hubiéramos utilizado un teléfono celular en vez de un inalámbrico para este ejercicio, puesto que no hubiéramos tenido una cobertura limitada para nuestros experimentos. En sesiones más recientes, con otros clientes, esto es como lo he hecho. El teléfono celular nos puede ser de gran ayuda en nuestro trabajo con EFT. Imagínese, por ejemplo, a un golfista usando un teléfono celular en el campo de golf y hablando, de vez en cuando, con su terapeuta que le está tratando los ataques de ansiedad según van apareciendo. Las posibilidades son estimulantes. En otro momento informaré sobre más acontecimientos en este campo.

La Doctora Carrington

Traducido por EZ

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